He conducido el Gravity Grand Touring y ya entiendo la ambición real de Lucid en Europa
Lucid viene a por Europa y quiere que el Gravity sea algo más que un SUV eléctrico grande: mezcla familia, autonomía y prestaciones en un mismo coche. Tras verlo, tocarlo y conducirlo, la primera impresión es que esa ambición no suena descabellada.

Durante su presentación europea en Mallorca, este SUV eléctrico me ha dejado claro desde el primer vistazo que viene a pelear con todo el mundo. Lucid no lo plantea como otro gran eléctrico premium, sino como una especie de demostración de fuerza: un coche de más de cinco metros, con hasta siete plazas, una batería enorme, hasta 839 CV y una puesta en escena tecnológica que quiere justificar su posicionamiento premium desde el minuto uno.
Lucid quiere venderlo como un super coche familiar, una combinación que sobre el papel suena muy bien, pero que también obliga a preguntarse si de verdad es posible unir tamaño, lujo, siete plazas, hasta 750 km de autonomía y una experiencia de conducción convincente sin dejarte algo por el camino.
Un mastodonte mejor resuelto de lo que esperaba
La primera impresión visual fue muy clara: el Gravity es un mastodonte. Todo en él es grande. Los grupos ópticos, las llantas, las superficies acristaladas, el frontal, la trasera, el volumen general. No es una silueta que me entusiasme por concepto. Ese aire de monovolumen elevado sigue sin ser, para mí, la forma más atractiva de entender un SUV familiar de lujo. Pero Lucid ha trabajado bien para que no se vea pesado.
La caída del techo suaviza mucho el conjunto, la nervadura del capó delantero añade algo de tensión visual, los pasos de rueda le dan músculo y el perfil, con los tiradores enrasados, conserva una elegancia bastante conseguida. De hecho, la zaga me pareció una de las zonas más logradas del coche, especialmente por el tratamiento de los grupos ópticos traseros.

En Europa, además, su tamaño no pasa precisamente desapercibido. Hablamos de un coche que supera los 5,03 metros de largo, con 3,03 metros de batalla y una anchura de 2.000 mm sin espejos y 2.195 mm con ellos. Es decir, aquí juega claramente en la liga de los SUV grandes de lujo.
| Medidas del Lucid Gravity 2026 | |
|---|---|
| Largo | 5.035 mm |
| Ancho * | 2.195 mm |
| Alto | 1.658 mm |
| Batalla | 3.035 mm |
* Con los espejos retrovisores desplegados / Datos facilitados por LUCID
Un interior que impresiona más por tecnología que por lujo clásico
Por dentro, el Gravity no me pareció revolucionario, pero sí diferente. Tiene esa sensación que transmiten algunos coches cuando consiguen que algo conocido parezca nuevo simplemente por cómo está ejecutado. No inventa una nueva categoría de interior, pero sí mezcla recursos que ya hemos visto en otros eléctricos con pequeños matices que le dan personalidad.
Mi sensación fue clara: aquí pesa más la tecnología que el lujo en sentido clásico. Lo notas en la instrumentación digital colocada en la parte alta del salpicadero, en la gran pantalla central, en el diseño del volante achatado por arriba y por abajo y, en general, en una atmósfera que quiere dejar claro que este coche está pensado desde una lógica digital. Aun así, el conjunto transmite calidad. Hay materiales parcialmente reciclados, sí, pero están bien integrados y ensamblados. El diseño, además, es limpio y no cae en el exceso decorativo.
Las pantallas son, seguramente, uno de los puntos donde el Gravity más convence a primera vista. No tanto por la cantidad, sino por la calidad de ejecución. La nitidez, la fluidez y la claridad con la que se lee la información están a muy buen nivel, que por cierto me recordó a los últimos modelos de Porsche.

Me gustó especialmente la pantalla horizontal de la instrumentación, dividida en varios segmentos y con la posibilidad de interactuar tanto de forma táctil como desde los mandos del volante. Esa doble vía de control está bien pensada y hace que el uso resulte más natural.
La pantalla central, por su parte, me dejó una impresión algo distinta: tiene mucho potencial, sobre todo en todo lo relacionado con energía, consumo, recarga y configuración del vehículo, pero requiere adaptación. No parece un sistema que se domine en unos minutos. Da sensación de profundidad, de que hay muchas capas detrás, y eso tiene una lectura positiva y otra menos amable: ofrece mucho, pero exige tiempo.
Ergonomía buena, aunque no perfecta
El Gravity me pareció intuitivo en marcha, especialmente para el tamaño y la cantidad de tecnología que maneja, pero no todo está resuelto con la misma brillantez. Que la pantalla superior no robe campo de visión es una buena noticia, y las cámaras tienen una calidad francamente buena. Los menús también están bien organizados. Pero sigo viendo poco práctico depender tanto de la pantalla para funciones como la climatización y eso que tiene controles físicos también para ello.
Tampoco me terminó de convencer del todo el volante achatado en situaciones muy cerradas. En conducción normal no da mayor problema, pero cuando toca manotear de verdad, ese formato puede resultar algo extraño. No es grave, pero sí una de esas decisiones de diseño que tienen más sentido en el estudio de estilo que en una curva muy cerrada.

Otro detalle que me gustó mucho fue su techo panorámico, que lo disfrutan todos los ocupantes porque se extiende de un lado a otro. Especial mención como nace, fusionándose con el parabrisas delantero y su protección de radiación, aunque os recomiendo que si el día es soleado, llevéis una gorra.
Espacio real para siete adultos
Hay muchos SUV grandes que prometen siete plazas y pocos que, de verdad, las resuelven con dignidad. En el Lucid Gravity, que se serie ofrece 5 plazas y opcionalmente 7, esa parte sí me pareció especialmente seria. Pude sentarme en la segunda y en la tercera fila y la sensación fue bastante contundente: este coche sí puede llevar adultos detrás.
Mido 1,80 y pude colocarme con comodidad en todas las filas. En la tercera, mis rodillas no llegaban a tocar el respaldo de la segunda, algo muy poco habitual. No tiene el mismo nivel de detalle que las plazas principales, aunque hay aireadores, USB-C y huecos para objetos personales. Más que una tercera fila “de emergencia”, parece una tercera fila pensada para usarse de verdad.
La segunda también deja detalles interesantes, como las cortinillas para ganar privacidad o las mesitas abatibles tras los asientos delanteros, un guiño poco habitual que refuerza su enfoque familiar y viajero.

El maletero trasero, incluso con las siete plazas desplegadas, me pareció muy digno y claramente aprovechable. Y luego está el delantero, que directamente juega otra liga. El frunk del Gravity es un alarde. No solo por tamaño, que ya impresiona por sí mismo, sino porque Lucid lo utiliza como parte del propio relato del coche. Durante la presentación casi se prestaba a usarlo como una pequeña zona de descanso, con posavasos incluidos. Puede sonar anecdótico, pero revela bien la intención del modelo: quiere ser práctico, modular y diferente.
En cifras, Lucid declara 780 litros detrás de la tercera fila, 230 litros en el maletero delantero y hasta 3.239 litros en configuración de siete plazas con las filas abatidas. Puede mover 7 personas con 7 personas de cabina, o incluso usar el habitáculo para meter bicicletas o tablas de surf.
| Maleteros Lucid Gravity Grand Touing | |
|---|---|
| Maletero delantero | 230 l |
| Maletero trasero con 7 plazas | 780 l |
| Maletero trasero asientos abatidos (5 plazas) | 2.388 l |
| Maletero trasero asientos abatidos (7 plazas) | 2.229 l |
Datos facilitados por Lucid

No es solo un SUV eléctrico, es una plataforma tecnológica
Las conversaciones con los responsables de Lucid fueron útiles para entender por dónde quieren construir su identidad en Europa. Más allá de las cifras gruesas, insisten mucho en la idea de tecnología propia, compactación y escalabilidad. Hablaron de una arquitectura modular para baterías y de un sistema de propulsión muy compacto, con el que pretenden extender su base técnica a futuros modelos.
El gran secreto a nivel de rendimiento es su motor Zeus, que cabe en una maleta de cabina, su peso es de 30,4 kilogramos y es capaz de generar hasta 670 CV. Ofrece mucha potencia en muy poco espacio lo cual explica porqué tiene tanto espacio en el maletero delantero. Además pueden ensamblarse dos motores en paralelo ofreciendo hasta 1340 CV de potencia como hemos visto en el Lucid Air Sapphire, ¿te imaginas las posibilidades que ofrece esto?

El Gravity está disponible en dos versiones: Touring es la versión de acceso y Grand touring el tope de gama, que queda por encima batería, autonomía, potencia y carga. En este evento pude probar la variante más completa.
El Gravity Grand Touring monta una batería de 123 kWh, una arquitectura de 926 V, dos motores eléctricos, tracción total, hasta 839 CV, 1.232 Nm, un 0 a 100 km/h en 3,6 segundos y carga rápida de hasta 400 kW. Sobre el papel, además, homologa hasta 748 km WLTP.
| Datos oficiales | Touring | Grand Touring |
|---|---|---|
| 418 kW / 568 CV | 617 kW / 839 CV | |
| 1.100 Nm | 1.232 Nm | |
| 4,2 s | 3,6 s | |
| 217 km/h | 250 km/h | |
| 19,4 - 18,2 kWh | 18,2 - 19,1 kWh | |
| 511 - 545 km | 712 - 748 km | |
| 89 kWh | 123 kWh | |
| 250 kW | 400 kW |
Prestaciones homologadas según el ciclo WLTP
La marca también emplea una batería modular propia con celdas cilíndricas y de una familia de motores muy compactos. En el press kit general insiste en ese enfoque de integración tecnológica, con electrónica de potencia propia, software, actualizaciones OTA y una arquitectura desarrollada para combinar eficiencia, prestaciones y escalabilidad.
También existe un Gravity Touring más accesible, con una arquitectura de 672 V, 569 CV y una batería de 89 kWh que puede cargar hasta una potencia de 250 kW, que homologa una autonomía de hasta 545 km.
La idea, en resumen, está clara: Lucid no quiere que el Gravity se perciba solo como un gran SUV premium, sino como el escaparate de una tecnología que la marca considera diferencial.

Primeras impresiones al volante
La primera sensación al arrancar fue buena. El Gravity es suave, silencioso y transmite una sensación de refinamiento clara desde los primeros metros. Se mueve con mucha facilidad y todo parece fluir con naturalidad. Pero hay una verdad que no tarda en imponerse: estás llevando algo muy grande.
En las carreteras de Mallorca, sobre todo en los tramos más estrechos y ratoneros, esa sensación estuvo siempre ahí. Hubo momentos con ciclistas, tráfico de frente y poco margen en los que el tamaño obligaba a afinar bastante. No me pareció difícil de conducir, porque de hecho su planteamiento general es bastante intuitivo, pero sí exige adaptación por dimensiones.
La respuesta del acelerador me pareció muy buena, y además bien diferenciada entre modos. Aquí sí se nota que cada programa cambia de verdad el carácter del coche. No solo hay diferencias en la entrega de potencia, también en la dirección y en la sensación general. En el modo más agresivo, Sprint, el coche se vuelve claramente más dosificable, con una dirección más pesada y controlable, así como una respuesta mucho más inmediata. Y eso se agradece, porque ayuda a gestionar un coche que corre mucho.

Más firme de lo que esperaba, pero también muy controlado
Hay un punto del Gravity que me llamó especialmente la atención: su suspensión. Pese a contar con suspensión neumática y distintos ajustes, su tarado general me pareció más bien firme. No incómodo, pero sí alejado de esa idea de barco blando y filtrante que algunos podrían esperar en un SUV familiar de este tamaño.
Entiendo el motivo. Es un coche muy grande, pesado y potente, y Lucid parece haber preferido asegurar control y apoyo antes que regalar una sensación excesivamente flotante. El resultado es que el Gravity se mueve con bastante neutralidad en curva y en cambios de apoyo. No pude probarlo en condiciones extremas ni al límite, así que no sería honesto ir más allá, pero en esta primera toma de contacto sí dejó la impresión de estar bien sujeto, con gomas Pirelli P Zero.
La unidad que conduje llevaba dirección trasera activa, opcional dentro del paquete de chasis, y sí me pareció que ayuda. El giro es pequeño, pero en un coche así cualquier apoyo se nota. Se percibe en ciudad, en maniobras y también en cambios de carril más rápidos. No transforma el coche en algo pequeño, pero sí rebaja algo esa sensación de mastodonte.

Donde sí creo que el conductor necesita un pequeño proceso de aprendizaje es en la frenada regenerativa. Me pareció intensa. Mucho. Se puede configurar en cada modo de conducción de manera independiente, sí, pero incluso así exige adaptación. Si levantas el pie del acelerador un poco más de la cuenta, el coche retiene bastante, y hasta que coges la medida puedes acabar corrigiendo de más. No es un defecto grave, pero sí una de esas cosas que condicionan la experiencia de uso y que obligan a convivir con el coche un poco más para sacarle el punto. Unas levas al volante que permitieran configurar la frenada regenerativa hubiera sido genial.
La frenada, además, me pareció situada en un terreno intermedio entre natural y artificial, donde se nota que hay bastante electrónica trabajando por detrás. En cuanto a visibilidad, el pilar A me parece que roba bastante visión en giros pronunciados teniendo que poner nuestra atención en esas maniobras.
Pocas alternativas tan completas
En el momento de la presentación, el fabricante no ha podido confirmar los precios para España pero si para otros mercados Europeos. Por supuesto toda esta tecnología tiene que tener un precio acorde y puedes ver sus cifras en el mercado Suizo, Noruego o Alemán. A España llegan después de verano y esta es nuestra estimación del precio.
| Precios | Gravity Touring | Gravity Grand Touring |
|---|---|---|
| Alemania | 99.900 € | 116.900 € |
| Suiza | 108.900 CHF | 125.900 CHF |
| Países Bajos | 102.900 € | 119.900 € |
| Noruega | 1.049.000 Nok | 1.249.000 Nok |
| España * | +99.900 €* | +115.000 €* |
* Precios estimados no oficiales
Tras verlo, sentarme en él, hablar con la marca y conducirlo, la conclusión provisional es bastante clara: el Lucid Gravity ocupa un espacio muy particular. Hay pocos coches eléctricos que combinen así tamaño, siete plazas realmente útiles, un maletero generoso, una puesta en escena tecnológica tan marcada y unas cifras técnicas tan ambiciosas.
También me deja dudas, claro. La principal tiene que ver con el consumo real y con la capacidad de acercarse en uso cotidiano a sus cifras homologadas. En una primera toma de contacto así no había forma seria de comprobarlo. Pero incluso asumiendo que el gasto real pueda alejarse de lo oficial, la batería de gran capacidad hace que este coche está pensado para viajar lejos sin que la autonomía se convierta en una preocupación constante.
Y quizá ahí esté una de las claves del Gravity. No me pareció simplemente otro SUV eléctrico de lujo, ni tampoco un escaparate tecnológico. Me dejó la sensación de ser un coche con una ambición concreta: ofrecer la funcionalidad de un gran familiar, las prestaciones de un deportivo, la autonomía de un gran turismo y una experiencia de uso marcada por la tecnología y la sensación de producto trabajado.
- Digitalización
- Prestaciones
- Espacio
- Visibilidad pilar A
- Dimensiones al conducir
- Sin levas
