Probamos el coche más importante de Mazda, el nuevo CX-5 llega cargado de novedades que ya he podido analizar
El CX-5 es el coche más importante para Mazda. Cada nueva generación debe demostrar el liderazgo de los japoneses. Su última evolución llega cargada de novedades, desde su nuevo tamaño a un motor completamente reformado con la etiqueta ECO de la DGT.

El Mazda CX-5 no es un coche cualquiera para la marca japonesa. Es su auténtico pulmón de ventas, como bien demuestran las más de 5 millones de unidades que han salido de la línea de montaje en Hiroshima. La gran pregunta es, ¿puede la nueva generación mantener este éxito en un mercado lleno de híbridos y pantallas gigantes? Vamos a descubrirlo porque hay una gran sorpresa final que te encantará.
Desde su nacimiento en 2011, este SUV ha conquistado a conductores de más de 100 países. Es el modelo que más rápido ha alcanzado esta cifra en la historia de la marca, superando a leyendas como el Mazda3. Ahora, los japoneses lanzan al mercado una nueva generación, la tercera, para intentar seguir con el mismo éxito.

A primera vista, el nuevo CX-5 2026 evoluciona el diseño Kodo de Mazda. No es una revolución radical, porque si algo funciona, ¿para qué cambiarlo drásticamente? Sin embargo, ahora luce más refinado. Los faros son más estilizados, la parrilla tiene una nueva textura y las líneas laterales son más limpias. Mazda busca esa estética premium sin caer en estridencias. Sigue siendo, probablemente, el SUV más atractivo visualmente de su categoría.
Lo que puede que no se aprecie a simple vista es su incremento de tamaño. Siempre ha sido fácil ubicar al CX-5 en el segmento de los SUV compactos. Sin embargo, su última generación ha dado el estirón. De los 4,57 metros que conocíamos, ha dado el salto hasta los 4,69 metros de largo, 1,86 metros de ancho y 1.69 metros de alto. El peso se mantiene dentro de lo que podríamos llamar razonable con 1.629 kilogramos. A esas cotas hay que sumar una nueva distancia entre ejes de 2,81 metros, nada más y nada menos que 115 milímetros más. Ni qué decir tiene que este incremento tiene especial repercusión en las plazas traseras.
Mazda CX-5 2.5 E-SKYACTIV G (Soul Red Crystal)
Si pasamos al interior, aquí es donde Mazda ha dado un salto tecnológico necesario y que tantos clientes le habían pedido. Ahora encontramos una pantalla central de hasta 15,6 pulgadas que integra el ecosistema de Google. Esto significa que tienes Google Maps y el asistente de voz de forma nativa, lo cual, para mí, es todo un acierto.
Eso sí, hay polémica: Mazda ha eliminado gran parte de los botones físicos para integrarlos en la pantalla, incluyendo, cómo no, el climatizador. En cuanto a calidad de materiales, el CX-5 sigue sintiéndose un peldaño por encima de las marcas generalistas, aunque hay secciones, como la parte superior del cuadro de instrumentos, que muestran un tracto demasiado plástico.

Recuerda que antes he dicho que el nuevo CX-5 es bastante más grande que el anterior. 11 centímetros y medio más de distancia entre ejes. Eso se traduce en lo que estás viendo. Una segunda fila de asientos en la que ahora se puede viajar muchísimo más cómodo que antes. Hay espacio más que suficiente para las piernas, para la cabeza y para que el más grande de tus amigos.
Otro efecto positivo del incremento de tamaño es el espacio de carga. Los 522 litros disponibles de la edición anterior dejan paso a un gran maletero con 583 litros de capacidad mínima. Estamos ante un maletero de grandes proporciones y formas rectangulares que permite aprovecharse al máximo. El espacio crece hasta los 2.019 litros abatiendo por completo la fila trasera.

Hablemos de lo que hay bajo el capó. Una vez más, Mazda tira por la tangente e incrementa el tamaño de su motor. El nuevo CX-5 apuesta por un bloque 2.5 e-Skyactiv G de 141 CV con cambio automático. Es un motor de cuatro cilindros atmosférico al que se le integra un sistema microhíbrido con el que consigue homologar la etiqueta ECO de la DGT, aunque en realidad es un motor de gasolina con todas las ventajas de un híbrido convencional.
Al volante del Mazda CX-5
En cuanto a conducción, el CX-5 siempre ha destacado por una conducción suave, equilibrada y bien ajustada. Al ponerse al volante uno rápidamente se da cuenta de que Mazda ha apostado por hacer un coche más blando. Bajo la elegante carrocería se esconde un chasis bien afinado y, para los tiempos que corren, ligero. Responde bien a los cambios de dirección gracias a un volante que transmite buena comunicación entre el conductor y las ruedas. El tacto es muy bueno.
No te pierdas nuestro análisis del nuevo Mazda CX-5.
Como ya he dicho, el CX-5 siempre había encontrado un excelente compromiso entre confort y dinamismo, ahora, tiende claramente a lo primero antes que a lo segundo. La calidad de rodadura está varios niveles por encima. Es un coche ideal para viajar grandes distancias, donde los kilómetros caen sin que te des cuenta. Además de su suspensión confortable hay que destacar el buen trabajo de aislamiento de la cabina.
En cuanto al motor, a pesar de haberse dejado unos cuantos caballos por el camino, el 2.5 atmosférico empuja mejor a bajas y medias revoluciones que su predecesor, pero es algo más espartano a altas vueltas. Gana velocidad con soltura y es capaz de mantener ritmos altos sin problemas. La caja de cambios de convertidor de par gestiona muy bien la fuerza, ya sea al eje delantero o a las cuatro ruedas.

Cargado al máximo y en un puerto de montaña puede quedarse algo justo -sobre todo para adelantar- pero en líneas generales es un bloque que satisfará al común de los usuarios. En cuestiones de consumo el gasto homologado es de 7 litros por cada 100 kilómetros recorridos, cifra que se puede conseguir sin grandes problemas. Sumado a un tanque de combustible de 56 litros es posible completar viajes de más de 750 kilómetros sin tener que parar a repostar.
- Confort de marcha
- Habitabilidad interior
- Precio excelente
- Todo digital
- Prestaciones limitadas
- Algunos plásticos interiores
Hasta ahora no ha habido grandes sorpresas, pero eso es porque me he dejado lo mejor para el final: el precio: Las cifras oscilan entre los 35.200 y los 41.500 euros, en función del acabado. Por esa cantidad no hay un coche mejor en su categoría, te lo puedo asegurar.










