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    Prueba Mercedes EQB, polivalencia y eficiencia a partes iguales

    Prueba Mercedes EQB, polivalencia y eficiencia a partes iguales
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    Ya hemos podido sacar todo el jugo al SUV eléctrico más polivalente de Mercedes
    Alberto Pérez
    Alberto Pérez27 min. lectura

    Nos ponemos tras los mandos del SUV eléctrico más polivalente de Mercedes, el EQB. Este modelo juega su gran baza sobre la practicidad que ofrece su habitáculo con hasta 7 plazas, así como una mecánica con hasta 469 kilómetros de autonomía mixta. Su precio: desde 55.225 euros. ¿Merecidos? Sin lugar a dudas, pero pasemos a exponer los motivos.

    Han pasado casi tres años desde que Mercedes se decidiera a dar el paso y poner en el mercado su primer SUV eléctrico de nueva era. Aquel modelo se denominó Mercedes EQC como alternativa natural al ya existente -y exitoso- Mercedes GLC. Aquello fue la piedra angular de los siguientes SUV eléctricos que llegaron posteriormente, los cuales se situaron uno o dos escalones por debajo del EQC, en cuanto a gama. El pasado año 2021 pudimos conocer el EQA, la variante más eficiente del GLA. Pero poco después, Mercedes presentó el que venía a consagrarse como uno de sus modelos eléctricos SUV con mayor polivalencia, el EQB, como la versión eléctrica del GLB. En él se conservan las 7 plazas por las que se caracteriza la variante térmica, así como estrena algunos apéndices estéticos propios de la gama EQ de la firma alemana.

    Mercedes ha sabido dar una personalidad muy particular a todos sus modelos eléctricos, ya que en todos ellos se presenta un mismo patrón, con una calandra totalmente carenada terminada en negro brillante o una trasera con la firma lumínica LED que cruza todo el ancho del coche. Son apéndices que únicamente portan los modelos eléctricos de nueva generación de la marca. Mercedes, por el momento, ha dado a conocer un total de 5 modelos totalmente eléctricos: EQA, EQB, EQC, EQE, EQS y EQV. No obstante, este 2022 será un año de importantes apariciones donde conoceremos la versión definitiva del EQS y EQE SUV, así como nuevas variantes deportivas firmadas por AMG.

    La imagen del EQB se presenta muy similar a la de su hermano, el GLB

    Inconfundiblemente EQ

    Pero centrémonos en el protagonista de hoy. Estéticamente el EQB apenas dista, en líneas generales, de lo que ya conocimos sobre el GLB. Una imagen muy distinguida de sus hermanos de gama, la cual se presenta mucho más ruda y de líneas más cuadradas, las cuales le dan ese aspecto más “fortachón” y capaz. Una imagen que ha sabido ganar muchos adeptos mostrando unos rasgos claramente diferenciadores de las formas más suaves y redondeadas que ya hemos podido ver en modelos como el EQA y el EQC.

    Comenzando por el frontal, como ya hemos mencionado, su parrilla se vuelve totalmente ciega y se presenta acabada en el conocido material de plástico negro brillante. Una decisión algo temerosa pues, como ya sabemos por sus detalles interiores, este es un material que se raya con facilidad así como que será prácticamente imposible mantener limpio. Sobre esta zona se posiciona el logo de Mercedes bajo un acabado cromo que lo hace destacar del fondo.

    Adicionalmente, también han sido modificados sus grupos óptimos delanteros, haciéndolos mucho más finos, alargados y estilizados que en el modelo en el que se basa. Estos toman la inspiración directamente del Mercedes EQA, del que poca diferenciación encontramos entre un modelo u otro en este aspecto. También se ha modificado convenientemente su bajo parachoques, haciéndolo algo menos atrevido y con unas tomas de aire algo más escuetas.

    Sus grupos ópticos delanteros han sido completamente rediseñados

    En el perfil del coche encontramos unas nuevas llantas de entre 18 y 20 pulgadas con un diseño que favorece la aerodinámica del coche y, a su vez, disminuye la fricción con el aire, llegando a generar algunos kilómetros de autonomía extra. Sobre la aleta delantera se sitúa un pequeño guiño a la nomenclatura del coche que tenemos delante, en él se lee EQB con las características letras azules.

    Finalizando el apartado de diseño con su zaga, aquí podemos apreciar como, al contrario que en el frontal, los grupos ópticos se han mantenido prácticamente intactos con respecto al modelo de motor térmico, al menos en los extremos de los mismos ya que a partir de la mitad de estos, la línea se alarga hasta unir ambos faros en uno solo a través de la ya clásica firma LED horizontal. La zona del bajo parachoques también ha sufrido un remozado completo sustituyendo todo el área decorativa que presenta el GLB alrededor de su doble escape, aquí todo esto ha desaparecido en favor de un pequeño difusor acabado en plástico negro con unas pequeñas molduras decorativas.

    Un detalle importante sobre el diseño de la zaga del EQB es que la matrícula se ubica ahora mucho más abajo que en el caso del GLB. Ahora se emplaza en la zona del parachoques mientras que antes hacía lo propio sobre el mismo portón. Con esto Mercedes ha querido generar un espacio más limpio y minimalista en esta zona. Donde antes se ubicaba la placa de matrícula, ahora lo hace un logo de Mercedes por el que accederemos al espacio de carga.

    La recolocación de la matrícula nos deja con un portón del maletero más limpio de elementos

    Un interior casi inalterado

    Si abrimos cualquiera de sus puertas delanteras nos daremos de bruces con un habitáculo calcado al que ofrece el Mercedes GLB. Pocas o ninguna diferencia encontraremos sobre su hermano de mecánica de combustión, salvo algunas pantallas específicas de la instrumentación o el panel central de info-entretenimiento. Ambas pantallas poseen las mismas dimensiones que en su homólogo: 10,25 pulgadas en cada caso. La central, como bien nos tiene acostumbrados Mercedes, se podrá manejar de varias formas: a través del mando del volante, por el touchpad central, por comandos de voz o de forma táctil. Sea de la forma que prefieras, el funcionamiento del sistema MBUX siempre será sobresaliente.

    En ámbitos generales la calidad percibida es notablemente buena en todos sus paneles. Prácticamente todos ellos poseen un pequeño margen de acolchamiento, así como sus propios materiales son bastante agradables al tacto, a excepción del ya mencionado negro piano, del cual se hace un uso bastante extendido aquí, al igual que sucede en el resto de la gama de compactos de Mercedes. Pero vayámonos un poco más atrás ya que a partir de la segunda fila de asientos sí encontramos ciertas diferencias con respecto al GLB.

    Aparentemente aquí todo sigue en la misma ubicación que en su homólogo de combustión pero esto no es del todo así. En primer lugar, el piso del coche se ha elevado algunos centímetros con respecto al GLB, ya que debajo de él se acoge el conjunto de baterías. Como contrapartida, sus asientos no se han subido en la misma proporción, lo que deriva en un suelo algo más elevado por lo que sus pasajeros viajarán con una posición de piernas menos natural, especialmente para gente de elevada altura. No obstante, el espacio para la cabeza y para las piernas es bastante bueno, pudiendo albergar pasajeros de hasta 1,90 metros sin mayores problemas.

    El espacio en la segunda fila es muy generoso, salvo en el apartado de la anchura

    Otro de los cambios que aquí se encuentran es un túnel central algo más bajo que en el GLB, por lo que dará la sensación de un espacio más diáfano. Su comodidad aquí sigue siendo sobresaliente, especialmente en los dos asientos de los extremos donde estos acogerán el cuerpo de la mejor manera. No sucederá lo mismo sobre el asiento central ya que este se presenta con un mullido mucho menor pues en su respaldo se esconde un práctico reposabrazos. Dos personas viajarán muy cómodas aquí, en cambio, tres irán algo justas por anchura.

    Una de las características más especiales de este coche es su posibilidad de albergar un habitáculo para 7 ocupantes. Su tercera fila de asientos está ideada para dos pasajeros de baja estatura, hasta 1,65 metros, según homologación. El acceso a esta se realiza a través del abatimiento de uno de los asientos laterales de la segunda fila y entrar aquí puede resultar complicado especialmente para personas de más edad o con problemas de movilidad.

    Una vez en marcha, personas de talla recortada podrán viajar aquí con relativa comodidad ya que se deja espacio debajo de la segunda fila de asientos para meter los pies, ganando así unos centímetros extras. Estos asientos presentan un mullido bastante bueno, al igual que el resto de espacios y tienen la posibilidad de ubicar incluso una silla de transporte de bebés, pues cuentan con unos convenientes anclajes ISOFIX.

    En la tercera fila de asientos podrán viajar personas de baja estatura o niños

    Esta tercera fila se puede esconder bajo el piso del maletero, para momentos en los que el espacio de carga prime sobre la capacidad de transporte de personas. Al guardarlos quedan a ras del piso y puede pasar desapercibido el hecho de ser un vehículo de 7 plazas. Se despliegan con un fácil movimiento que requiere un mínimo esfuerzo tirando de unas pequeñas cintas de tela que quedan a la vista.

    Finalmente, y ya que hablamos del espacio de carga, toma nota porque sus capacidades oscilan según variantes. Recordemos que el EQB puede ser un vehículo adaptado para 5 o 7 pasajeros (con un extra de precio de 1107 euros). En caso de estar ante el primer caso, su capacidad de carga será de 495 litros, mientras que en caso de contar con 7 asientos (con la tercera fila oculta bajo el piso) el volumen será de 465 litros. Cuando pongamos la tercera fila en una posición óptima de uso, su capacidad será de 110 litros. Pero hay más.

    Recordemos que su segunda fila de asientos se puede desplazar horizontalmente hasta 14 centímetros, y en caso de tener la tercera fila de asientos oculta, esto nos dará la oportunidad de aumentar el volumen total cuando desplacemos la fila hasta su punto más cercano a las delanteras. La posibilidad de ganancia será de hasta 190 litros adicionales, por lo que para el modelo de 5 plazas, la capacidad será de hasta 685 litros, mientras que para el de 7 plazas el total se quedará en 655 litros. Su volumen total se reduce mínimamente con respecto al GLB con motivo del almacenamiento de su red de baterías bajo el piso. En caso de abatir las dos filas posteriores, la capacidad total será de 1.710 litros.

    Con las 7 plazas habilitadas, su espacio de carga se vuelve realmente escaso

    Una mecánica de etiqueta cero

    Pero uno de los puntos más relevantes de este coche -si no el que más- es su mecánica. El EQB siempre es eléctrico ya que en caso de que se quiera optar por una mecánica de combustión clásica o híbrida, el GLB oferta esas opciones. En el caso del EQB, ofrece por ahora tres niveles de motorización: 250, 300 4MATIC y 350 4MATIC. Las diferentes escalas de potencia van desde los 190 CV del modelo de acceso, pasando por lo 228 CV del intermedio, hasta los 292 CV de la variante más prestacional. En las dos variantes 4MATIC se agrega una configuración de doble motor, uno situado en cada eje, mientras que el 250 posee un único bloque instalado sobre el eje delantero.

    Para los tres niveles de potencia, la batería siempre tendrá la misma capacidad: 66,5 kWh. Esta está compuesta por 5 módulos individuales en lugar de uno sólo. Esto favorece a que en caso de avería los costes de reparación o sustitución disminuyan de forma notable. La decisión de no incorporar una capacidad de batería mayor según qué motorización se escoja hace que la decisión final del cliente suponga decantarse más por la autonomía del vehículo o por una mayor dosis de capacidades prestacionales en detrimento de lo primero. Este esquema presenta un EQB 250 con el mayor nivel de autonomía, con hasta 469 kilómetros, mientras que en el 300 4MATIC disminuye este valor hasta los 420 kilómetros y en el 350 4MATIC se queda en 417 kilómetros.

    En todas estas variantes, las prestaciones en cuanto a velocidad máxima será la misma: 160 km/h. En cambio, la aceleración en el 0 a 100 km/h será notablemente distinta, distando 3 segundos entre el más y el menos potente de ellos. El par máximo también será un punto a favor del EQB 350 4Matic, ya que en este caso alcanza los 520 Nm, un valor muy por encima del modelo de acceso que se sitúa en unos más que correctos 375 Nm. Todo esto tiene un lógico punto negativo, pues cuanto más altas sean las prestaciones también lo será su consumo energético. Según la propia homologación de Mercedes el 250 hace un consumo de 16,4 kWh/100km, mientras que el EQB 300 se sitúa en 18,2 kWh/100 km y, por último, el EQB 350 hace lo propio en 18,4 kWh/100 km.

    Nuestra unidad de prueba es la de motorización más equilibrada, el EQB 300 4MATIC

    Como vemos, la diferencia más clara en cuanto a prestaciones y especificaciones se sitúa entre el EQB 250 y el EQB 300 4MATIC, donde el escalón es mucho más notorio que en las dos alternativas de lo alto de la tabla. Por lo que el modelo intermedio se decanta como el favorito para la mayoría de compradores, ya que se posiciona como el punto justo entre prestaciones, consumos y autonomía. En todas las motorizaciones su recarga se podrá llevar a cabo a una potencia máxima en CC de 100 kW, con la que podrá cargar del 10 al 80% de su batería en 32 minutos. En caso de enchufarlo a un puesto de CA de 7,4 kW (el habitual en un punto propio tipo WallBox) el tiempo de recarga total será de 9 horas, mientras que si hacemos lo propio con uno de 11 kW, el tiempo de espera será de casi 6 horas.

    Prueba dinámica

    Pero llega la hora de ver y comprobar qué tal se desenvuelve el SUV eléctrico más polivalente de Mercedes, y es que todo esto podríamos resumirlo en que cumple con lo que promete, pero mejor vayamos un poco más allá. Nada más instalarnos sobre el asiento del conductor todo lo que vemos y tocamos nos resultará fuertemente familiar, ya que su interior es calcado al del GLB, pero también al de otros modelos compactos de la gama alemana, ya que comparte la inmensa mayoría de mandos y acabados con modelos como por ejemplo el EQA y GLA, así como Clase A, Clase B, CLA, etc...

    Arrancamos, o encendemos, el motor eléctrico e iniciamos la marcha. Por supuesto, tratándose de un modelo de Mercedes, la palanca de cambios se sitúa tras el volante, una forma que nos demuestra que muchos otros fabricantes deberían optar por ella. Durante los primeros metros a bordo del EQB no se notan cambios más allá del mero silencio absoluto dentro del habitáculo o la portentosa aceleración con la que saldremos de cualquier lugar (el EQB 300 4MATIC pule el 0 a 100 km/h en 8 segundos).

    Su salpicadero es idéntico al del GLB u otros modelos compactos de Mercedes

    Poco a poco vamos avanzando en el recorrido urbano y vamos percibiendo notables y suculentos estímulos que sólo podríamos encontrar en un eléctrico de Mercedes. En primer lugar, su insonorización; esta es bastante buena en todo momento, llegando a prácticamente aislar a sus ocupantes de los estímulos externos. Únicamente a altas velocidades notaremos el sonido aerodinámico pero casi en ningún momento haremos lo propio con el ruido de rodadura.

    Como segundo aspecto a destacar es la enorme suavidad de todos sus mandos (volante, pedales, etc...). Es particularmente perceptible en un primer momento la enorme asistencia electrónica que posee su dirección, llegando a echar de menos algo más de rudeza ya que esta sobre asistencia evita directamente dotarnos de muchos de los estímulos que sucedan más allá del aro del volante. Otro de los puntos a destacar es su pedal del freno, en el que quizás echemos de menos algo más de recorrido, ya que hasta que te acostumbras a su tacto tan directo, es posible que hagas alguna frenada más brusca de lo esperado.

    La aerodinámica del Mercedes EQB se ha mejorado y ahora alcanza un valor de 0,28 Cx

    No obstante, con respecto a lo mencionado sobre la sensibilidad de su pedal de freno, es posible que por terrenos urbanos lleguemos a darle poco uso, ya que a través de las levas situadas tras el volante podremos regular la intensidad de su frenada regenerativa, con la que podremos llegar a frenar el coche por completo. Gracias a este sistema, el EQB recuperará energía eléctrica en cada una de estas desaceleraciones, por lo que haciendo un empleo a fondo del sistema y con la batería recargada al 100%, podremos recorrer hasta 592 kilómetros sin salir de la ciudad. Una notable cifra de autonomía eléctrica.

    El EQB presenta una imagen muy ruda y de líneas rectas

    Queda claro que la ciudad siempre será la mejor aliada de un vehículo eléctrico. En este entorno, durante la duración de esta prueba, el EQB ha marcado un consumo de 21 kWh/100 kms. Nada mal para tratarse de la mecánica EQB 300 4MATIC, con 228 CV, doble motor eléctrico y tracción total. Su aceleración es instantánea, una vez pisamos el pedal del acelerador debemos prepararnos para sentir una importante sacudida que nos dejará bastante pegados a nuestro asiento. El EQB no se siente grande o torpe en este entorno a pesar de que sus cotas no son especialmente de compacto. Presume de contar con 4.684 mm de longitud, 1.834 mm de anchura y una altura total de 1.700 mm para la altura.

    Salimos de terreno urbano e instantáneamente el EQB demuestra su buen saber hacer en el ámbito de dotar de comodidad a sus pasajeros. La suavidad en sus suspensiones, así como su buen aislamiento interno hacen que sus ocupantes reciban una comodidad mayúscula. Sobre este terreno el modelo eléctrico homologa unos más que correctos 19 kWh/100 kms. Para casos en los que querer jugar un poco con el EQB, dispone de varios modos de conducción que podremos seleccionar a través del dial Dynamic de la consola central. Entre ellos disponemos de un modo Sport en el que la respuesta al acelerador se vuelve más contundente. También se encuentran los clásicos modo Confort, Eco e Individual.

    Una vez salimos de las mencionadas vías rápidas y nos metemos de lleno en carreteras reviradas, el EQB saca a relucir sus mayores "peros". Y es que queda claro que estos trazados no son los idóneos para el modelo ya que el propio recorrido de suspensión hará que los balanceos sean realmente notorios en cada una de las curvas, mientras que la propia dirección tan asistida que mencionamos al principio, hará lo propio para que no queramos darnos muchos lujos de domingo sobre el EQB, más allá de hacernos una buena ruta por autopista. A esto también contribuye el enorme peso del conjunto ya que únicamente su batería ya detiene la báscula en 469 kilos, que aunque esta esté posicionada bajo el piso, el peso es el que es y la física juega bien su papel.

    Su óptica trasera ha evolucionado para incorporar la clásica línea LED horizontal

    Conclusión y precios

    El Mercedes EQB se posiciona como todo un referente dentro de los SUV eléctricos compactos, especialmente por presentarse como la única alternativa del mercado en poseer un habitáculo con capacidad para 7 pasajeros (a la espera de que Tesla traiga a España el Model Y con esta configuración). En cuanto al poco querido tema económico, no podemos esperar un vehículo ciertamente económico, ya que su gama arranca con el EQB 250 en un precio inicial de 52.225 euros (impuestos incluídos), el EQB 300 4MATIC presenta un precio de 58.464 euros, mientras que el EQB 350 4MATIC hace lo propio partiendo de los 60.706 euros. A estos costes debemos sumar las siempre apetecibles golosinas que nos presenta el suculento catálogo de extras y opciones, con lo que la factura final se puede elevar de forma considerable. ¿Es un precio elevado? Sí. ¿Es un modelo recomendable? Sin lugar a dudas. Su polivalencia, sus capacidades y su gran confort de marcha lo hacen un caballo ganador para todo aquel que esté en búsqueda de una alternativa así.

    Prueba Mercedes EQB, polivalencia y eficiencia a partes iguales