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PruebaPeugeot 208 1.2 VTi, interior (III)

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En el interior sorprenden los asientos con unas grandes aletas para sujetar lateralmente al conductor y pasajero. También su pequeño volante o la instrumentación Head-Up. Con una gran pantalla y una resolución más que aceptable hemos echado en falta tener un navegador integrado. Las 5 puertas son casi fundamentales para acceder con comodidad a las plazas traseras.

Una vez que miramos el coche con gran atención por fuera, es hora de subirnos. Abrimos la puerta y lo primero que nos encontramos son unos asientos cuyas aletas laterales prometen un agarre óptimo al conductor. El volante es de reducidas dimensiones (casi parece una broma) y la instrumentación queda sobre elevada. Su interior recuerda mucho al Peugeot 2008 que pudimos probar con anterioridad.

En un primer vistazo observamos que el trabajo del habitáculo ha sido sublime. Los ajustes son de bastante calidad y entre los materiales hay plásticos duros pero con buena presencia y plásticos acolchados en parte del salpicadero. Todos los mandos son bastante accesibles y la pantalla que sobresale de la consola central, es táctil. La resolución es superior a las de otras marcas y hay dos botones para navegar entre menús o volver al principal.

Echamos de menos un navegador para aprovechar al máximo la gran pantalla. Una sorpresa fue que no hay una ranura para insertar CD’s. Hay una toma USB pero es algo arriesgado cortar de lleno con la posibilidad de seguir usando los antiguos y extendidos formatos de reproducción multimedia. El 2008 tenía el reproductor en la guantera, que aunque es poco práctico, al menos es una solución.

Hay que acostumbrarse al volante y tras dos pruebas con el nuevo concepto (2008 y 208), he de decir que me ha convencido. Al final, te acostumbras y resulta divertido en un utilitario de contenidas dimensiones. Además, en el puesto de conductor me gusta que la ventanilla llegue por debajo de la altura del hombro. Hay coches donde te sientes literalmente ‘enlatado’, pero este rasgo del 208 ayuda mucho a evitar esta sensación.

Hay numerosos huecos para alojar objetos así como dos posavasos en una moldura extraíble bajo los mandos del climatizador. En las plazas traseras la habitabilidad es limitada aunque las 5 puertas ayudan mucho al acceso. Sería mucho más limitado si optásemos por la variante de 3 puertas. Las ventanillas traseras tienen una apertura y cierre manual. No cuesta mucho equiparlo con apoyabrazos central y elevalunas eléctrico (200 euros), así que recomiendo tratar de evitar los ‘molinillos’. Otro detalle a mejorar es la iluminación interior que recurre a bombillas de LED. No por luminosidad sino por aspecto, que parece extraído del tuning y no del propio fabricante. Un cristal diferente para ocultar el interior del plafón hubiera sido suficiente.

En líneas generales, el Peugeot 208 ha madurado mucho. Ha mejorado en cuanto a materiales y ajustes y han apostado por un diseño alejado de los convencionalismos. Desde luego, a nosotros nos gustan las apuestas y en este caso, Peugeot está caminando por la senda correcta.

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