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Prueba Ssangyong Korando 2017, con el espacio y el precio por bandera

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Aunque Ssangyong no sea la marca más vendida del mercado, pocos tienen su experiencia a la hora de fabricar SUV. El Korando lleva muchos años a la venta, y ahora nos llega el restyling de la cuarta generación, el Ssangyong Korando 2017 que ya he probado.

Elementos cromados y luces con LED, las principales novedades en el morro del Korando

Antes de empezar a analizar el Korando hay que repasar su particular y variopinta historia. Tal es así que pocos saben que la primera vez que Ssangyong lo presentó lo hizo con la carrocería de un Jeep CJ7 y un motor diésel de Daewo. De hecho no abandonó el diseño Jeep hasta 1996, cuando fue presentada la segunda generación, la primera que llegó a España. Pero mucho tiempo ha pasado, y a día de hoy nos llega el restyling de la cuarta generación, el Ssangyong Korando 2017, con una imagen más madura y con una gran experiencia acumulada.

Otra curiosidad particular del Korando es su etimología. Es la abreviatura de Korean can do, que en español significa: Los coreanos pueden hacerlo. Y es que durante mucho tiempo ciertas voces se atrevían a decir que Corea del Sur no era capaz de fabricar un 4x4. Aunque el nombre se mantiene, ya nadie duda de que los coreanos son capaces de hacerlo, y como ya digo, pocos tienen su larga experiencia.

Y es que aunque la moda SUV lleve implantada en el viejo continente desde hace poco más de una década, el Korando lleva en España nada más y nada menos que dos décadas. Durante ese tiempo no ha sido el más vendido de todos, pero es que Ssangyong es una marca especial, incluso podríamos tacharla como "rara". Muy especializada en SUV y monovolumen, aunque con el paso de los años han ido afinando y refinando sus coches, incluyendo el que hoy nos ocupa.

El Korando es el tercer modelo más vendido de Ssangyong con 12.000 unidades acumuladas en toda su historia

El Ssangyong Korando recibe en este 2017 un lavado de cara con el que afrontar su segunda etapa comercial, y para así mantenerse actualizado, al menos estéticamente. Principalmente los cambios los encontramos en la parte frontal donde todo es nuevo. Capó, parachoques, parrilla y ópticas con diodos de LED. Desde el morro al pilar A se han modificado todos y cada uno de los componentes, lo que le da un toque más de modernidad y robustez.

La trasera no es más familiar. Apenas cambia con respecto a la generación anterior

Más allá de la delantera encontramos más cambios, aunque éstos se han incorporado de una forma más discreta en el conjunto. En la trasera cabe destacar el nuevo parachoques, los nuevos faros traseros, de LED, y las nuevas salidas de escape. Para completar la transformación exterior hay que sumar unas aletas delanteras más marcadas y nuevo juego de llantas de 18 pulgadas para el acabado Limited.

Como ya te habrás dado cuenta, el lavado de cara es más pronunciado en el exterior que en el interior. De puertas para adentro el Korando mantiene una estructura muy semejante a la de su predecesor. En la lista de novedades se incluyen: un volante rediseñado, un cuadro de instrumentos nuevo, igual que el del Ssangyong XLV, con display LCD multi-información, y un sistema de infoentretenimiento que cuenta con una pantalla de siete pulgadas y una mejor conectividad gracias a la tecnología Mirror Link.

A esto por supuesto debemos sumar cámaras, delantera y trasera, sensores de aparcamiento, control de crucero, asientos calefactables, cuero, climatizador, navegador y arranque mediante botón, entre otros elementos. Ssangyong sigue siendo fiel a su filosofía de dar mucho equipamiento en todos sus niveles. Hay tres posibles: Line, Premium y Limited. Y desde el primero encontramos muchos elementos atractivos, aunque en el cómputo global el Korando pierde en este apartado con respecto a la competencia.

El interior está bien conformado. Con una equilibrada mezcla de plásticos y materiales blandos

Donde recupera el puso es en el campo de la habitabilidad. Al igual que sus hermanos de marca el Korando siempre ha destacado en el segmento por su buen espacio interior. En la edición de 2017 esta característica se mantiene. La segunda fila de asientos dispone de unas holgadas cotas tanto para la cabeza como para las piernas, gracias en parte a un suelo completamente plano que también favorecerá al ocupante de la plaza central, que no tendrá que viajar con las piernas flexionadas. El maletero por su parte presenta un volumen que oscila entre los 486 y los 1.312 litros, que se consiguen si abatimos la banqueta trasera en una proporción 60:40.

Donde es imposible destacar novedad alguna es en la parte mecánica. Ssangyong mantiene un único motor posible, que ya estrenó a principios del año pasado junto a sus hermanos, el Rodius y el Rexton. Se trata de un bloque diésel de cuatro cilindros turbo y 2.200 centímetros cúbicos que entrega 178 caballos. Las opciones, sin embargo, llegan a la hora de elegir el tipo de cambio, manual o automático, ambos con seis velocidades, y a la hora de poder escoger la tracción, ya sea 4x2, lo más habitual, o 4x4.

Si por algo ha destacado siempre el Ssangyong Korando es por su atractivo precio de venta. Podemos encontrar uno por debajo de los 20.000 euros, con descuentos claro. El listado de precios del Korando arranca en los 19.150 euros, llegando a un máximo de 28.250 si incluimos todos los opcionales posibles al acabado Limited, es decir tracción total y cambio automático. Un precio que no tiene rival, aunque sigue siendo demasiado espartano en cuestión de tecnología.

Las plazas traseras disponen de mucho espacio. La habitabilidad es su punto fuerte

Prueba Ssangyong Korando 2017

Todo comprador de SUV busca dos cosas. La primera de ellas es una apariencia robusta. Aunque los SUV no son especialmente camperos, tienen que dar la sensación de poder cruzar el Polo Norte si fuera necesario. En ese aspecto el Korando se mueve entre dos aguas. Por un lado puede resultar atractivo a un público más urbano, y por otro presenta ese estilo 4x4 que ahora está tan de moda.

Lo segundo que busca un cliente SUV es un puesto de conducción más elevado, y ahí el Korando puede sacar pecho. La experiencia de Ssangyong en el segmento se deja notar aquí. Han creado un habitáculo donde el conductor se sitúa muy por encima de la media. Incluso con el asiento en la posición más baja nos encontramos muy altos, y esto presenta una ventaja clara a la hora de circular por ciudad. Además sus medidas son fácilmente reconocibles, por lo que no tendrás mayores problemas a la hora de manejarte en un parking estrecho o en cualquier recoveco pequeño.

A pesar de que se puede desenvolver sin mayor problema por la ciudad, el Korando no es el coche ideal para ella. La falta de sistemas de ahorro como el Start&Stop, así como una falta de refinamiento en sonido y vibración del motor, puede hacer que nos cansemos muy rápidamente del coche. Por no hablar del consumo, que puede dispararse. Oficialmente Ssangyong anuncia un gasto medio de 5,3 litros a los 100 kilómetros para el manual 4x2 y 6,4 si optamos por el cambio automático.

El Korando es especialmente bueno en carreteras rápidas y autopistas. A baja velocidad la suspensión no acaba de filtrar todos los obstáculos/baches de la carretera. Pero a mayor velocidad el confort se incrementa, sorprendiéndonos otro coche completamente diferente. Se vuelve más refinado, con una rumorosidad muy baja y una suavidad más elevada. Realmente sorprende porque en ciudad nada indica que vaya a haber este cambio. Pero lo hay.

Si nos adentramos en carreteras comarcales o más reviradas, con cambios de dirección constantes, el Korando saca a relucir un chasis poco afinado para tales menesteres. Aunque hay que ir a un ritmo muy elevado para que tengamos algún problema. Mención aparte merece la dirección. Lo primero es el volante. A día de hoy nos estamos acostumbrando a volantes cada vez más pequeños, pero Ssangyong no se ha debido enterar. Esto no es mayor problema, pero la falta de comunicación sí.

El sistema 4x4 emplea un accionamiento Haldex controlado electrónicamente por la centralita

El exceso de dirección asistida resulta genial en la ciudad donde se pueden hacer giros de forma cómoda y sencilla, pero en tramos revirados no transmite ninguna información. De hecho provoca cierta sensación de inseguridad, obligando a corregir la dirección de forma constante. Hay que acostumbrarse a ella, y aunque los primeros kilómetros el efecto era muy notable, con el paso del tiempo se va tomando el control.

Se disponen de tres modos de conducción: Normal, Winter y Power

Lo que sí me ha gustado es el conjunto de motor y cambio. Esperaba una menor respuesta por parte de ambos, pero la verdad es que está muy equilibrado y responde de una forma alegre y en cierto modo contundente. Con 178 caballos, 400 Nm y casi 1.700 kilogramos en orden de marcha, el Korando se comporta de forma bastante holgada. No se necesita más, y con menos no sería lo mismo. El cambio de seis velocidades exprime cada caballo correctamente e incluso presenta una respuesta ágil, tanto para subir como para bajar marchas.

Pero el Korando también ha sido diseñado para alejarse del duro asfalto. Nació como un 4x4 puro y a día de hoy todavía conserva ese espíritu. Es capaz de salvar zonas rotas con cierta facilidad gracias a una buena altura libre con respecto al suelo. Eso sí, debemos tener en cuenta cuántas veces vamos a afrontar terrenos así, pues elegir la tracción total supone un incremento de 2.500 euros en el presupuesto final.

Conclusiones

De esta manera el Korando de cuarta generación da comienzo a su segunda etapa de vida. En unos años llegará un modelo completamente nuevo, pero por el momento la versión 2017 saca a relucir un aspecto renovado, un interior mejorado, un gran espacio interior y una mecánica más que correcta y resolutiva. Su principal atractivo es el precio de venta, por debajo de los 20.000 euros, además de unas capacidades 4x4 por encima de la media. Hasta aquí sus puntos fuertes.

Korean can do. El Korando hace honor a su etimología y como SUV es una apuesta muy racional y barata

Pero Ssangyong tiene que trabajar ciertos aspectos a la hora de crear una nueva generación. La tecnología es, a día de hoy, un factor fundamental a la hora de comprar un coche. Por ese motivo la austeridad tecnológica puede causar rechazo a muchos compradores, aunque entre nosotros, no se necesita más. Por otro lado el chasis y la dirección deben mejorarse para así poder ganar más confianza en zonas más reviradas. Aun con todo esto, el Korando sigue siendo atractivo si buscas un SUV muy duro y fiable.

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