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Prueba Renault Captur 0.9 TCe 90 CV, aspecto SUV con filosofía urbanita (con vídeo)

En los últimos años los competidores del segmento B-SUV se han multiplicado pero uno de los modelos más longevos sigue presentando batalla. El Renault Captur sigue siendo una de las elecciones predilectas en esta categoría ¿Cuál es su secreto? Lo analizamos en vídeo.

El Renault Captur es uno de los modelos más exitosos de toda Europa y eso es una buena noticia porque se fabrica en España. De la factoría de Valladolid han salido un millón de unidades desde su nacimiento en 2013 y hemos cogido una para ver cuál es el secreto de la popularidad de este crossover.

Sin duda su imagen sigue siendo una de las claves para que este modelo siga atrayendo al público. Aunque esta generación del Captur está encarando la recta final de su comercialización aún se sigue viendo actual gracias a que recibió una actualización en 2017 que propuso una parrilla frontal grande con detalles cromados, paragolpes con protecciones plásticas y unas llamativas luces diurnas led en forma de C.

Las opciones de personalización también mantienen su aspecto al día. Entre ellas destaca la pintura bitono, uno de los rasgos característicos de diseño de este modelo y que algunos rivales de su segmento han imitado en los últimos tiempos. Igualmente le sientan muy bien los faros Full Led y las llantas de 17 pulgadas que se ofrecen en los acabados más altos.

A pesar de su aspecto SUV, donde mejor se comporta el Captur TCe 90 es en ciudad

El Captur está emparentado con el Renault Clio, con el que comparte plataforma, motores, tecnologías y muchos elementos del interior. De hecho, casi todo lo que encontremos a bordo también lo lleva el utilitario francés ya sea para lo bueno y para lo malo.

Los materiales son muy sencillos y casi todo está hecho en plástico duro donde los elementos que más visibles tienen un tacto bastante agradable y nos distraen del hecho de que los que nos quedan menos a mano son más toscos y austeros. Desde luego no es un interior lujoso pero al menos los ajustes son buenos y la construcción parece sólida.

Encontrar una postura correcta de conducción es muy fácil gracias a las regulaciones del asiento y del volante. Un volante que está forrado en cuero, es idéntico al del Clio y tiene algunos botones en sus brazos para las funciones básicas además de un mando satélite principalmente para manejar el equipo de sonido. Este mando satélite, al que lleva recurriendo Renault muchos años, es un poco lioso de manejar al principio porque no se ve y tiene muchos botones pero una vez que hemos aprendido su funcionamiento es muy práctico.

A través del aro del volante encontramos un cuadro de instrumentos que mezcla elementos analógicos y digitales. El ordenador de a bordo está en la parte superior y da una información básica pero suficiente. En general no se ve demasiado moderno pero cumple bien su función.

Un aspecto más actual sí que presenta el sistema multimedia R-Link con una pantalla táctil de 7 pulgadas, navegador, servicios conectados y compatibilidad con Android Auto (pero no soporta Apple CarPlay). La calidad de imagen es simplemente correcta y por algún motivo se abusa de botones de acción muy pequeños que dificultan su uso en marcha.

El interior no es lujoso pero sí muy práctico

Hay varios huecos portaobjetos repartidos por todo el habitáculo lo cual resulta muy útil. Un detalle de diseño curioso es la guantera puesto que no tiene un sistema de apertura tradicional sino que se ha diseñado como un cajón de manera que tiene más capacidad y además facilita su uso al conductor. Otro elemento llamativo la tapicería desenfundable, que nos da la ventaja de poder lavarla si se ha manchado. Viajando con niños esto se agradece de verdad.

La habitabilidad es buena delante, y detrás hay sitio para que pasajeros de hasta 1,85 m de estatura más o menos vayan holgados. El espacio para las rodillas es bueno para un coche de este tamaño, también la altura e incluso en cuanto a anchura también resulta muy espacioso teniendo en cuenta el segmento en el que estamos. Lógicamente tres adultos irán apretados pero irán mejor que en la mayoría de modelos de la competencia y además el que esté sentado en el centro estará bastante cómodo gracias a las formas del asiento.

Una de las cosas más interesantes es que la banqueta trasera se desplaza longitudinalmente hasta 16 cm, una característica muy poco frecuente en este segmento. De esta manera podemos beneficiar el espacio en estas plazas o maximizar el volumen del hueco de carga.

Buena capacidad de carga y, además, con la posibilidad de 'jugar' con la banqueta trasera deslizante

El maletero tiene 377 litros de capacidad pero si echamos la banqueta trasera hacia adelante podemos ampliar este espacio hasta unos notables 455 litros. Las formas son muy regulares y aprovechables y bajo el piso podemos tener una rueda de repuesto que es opcional. No hay muchos lugares donde sujetar cosas, sólo hay un gancho por lo que resulta especialmente útil que haya un doble fondo para distribuir la carga. Con el doble fondo puesto en la posición más alta queda un suelo plano al abatir los asientos traseros, consiguiendo así 1.235 litros de capacidad de carga.

Un crossover decididamente urbano

La versión de pruebas es el TCe de 90 CV. Es un motor de gasolina turbo con tres cilindros y menos de un litro de capacidad y como suele ser habitual en los tricilíndricos la sonoridad es áspera y se deja notar en el habitáculo, pero también presenta un funcionamiento bastante suave.

Cuando más se disfruta es haciendo una conducción relajada porque en ese escenario resulta agradable pero sí queremos hacer una conducción muy dinámica enseguida veremos que le falta fuerza, hay que subirlo mucho de vueltas con el consiguiente aumento de ruido y consumo.

El SUv francés sólo está disponible con tracción delantera

Las prestaciones no son muy acentuadas y con sus 90 CV necesita 13 segundos para acelerar hasta los 100 km/h desde parado. La sensación al volante es que anda más que eso y en parte es gracias al cambio manual, que sólo tiene 5 velocidades pero están bien escalonadas y se engranan con mucha suavidad. En otras versiones es posible tener un cambio manual de seis marchas o uno automático EDC de doble embrague.

Uno de los motivos por los cuales los fabricantes apuestan por motores pequeños es por su bajo consumo pero eso sólo se cumple a veces. Ciertamente yendo con mucha suavidad se pueden conseguir buenos registros incluso por debajo de los 5 l/100 km pero en cuanto abusamos del acelerador o nos metemos a ritmos de autopista la cosa sube rápidamente. Así que haciendo un uso variado lo habitual será estar en torno a los 6,5 l/100 km pero depende mucho de las condiciones y el tipo de conducción que se practique.

Renault propone una función Eco que se activa mediante un botón en la consola que suaviza la respuesta del motor para beneficiar el consumo y lo cierto es que puede ser una opción a utilizar en ciudad. En carretera no es aconsejable porque las prestaciones que ofrece el 0.9 TCe son algo justas y si activamos la función Eco mermarán aún más.

No es un coche sobresaliente en ningún aspecto pero tampoco tiene lagunas y cumple bien en todos los apartados

Definitivamente el motor 0.9 TCe de 90 CV parece una compra sensata para un uso principalmente urbano. Su relación con el Clio se deja notar en el plano dinámico, sintiéndose bastante ágil y predecible en curvas. El Captur puede presumir de haber obtenido cinco estrellas en los tests de choque de EuroNCAP a pesar de no contar con un sistema de asistencia a la frenada de emergencia o un sistema de advertencia de salida involuntaria de carril que sí tienen algunos de sus rivales.

Con 4,12 m de largo el Captur tiene un tamaño reducido para meterse por ciudad y en este entorno nos beneficiaremos de ir sentados bastante altos gracias a su concepción crossover. Además la visibilidad es muy buena hacia adelante (no tanto hacia atrás) y tenemos la ayuda de los sensores de aparcamiento y de la cámara trasera. Si somos de los que queremos que nos den todo hecho también hay un asistente de aparcamiento Easy Park Assist que funciona muy bien.

A pesar de su formato SUV, el Captur no tiene grandes cualidades camperas. No hay versiones con tracción total pero al menos permite salir del asfalto sin grandes preocupaciones siempre que vayamos por caminos sencillos, lo que nos va a dar un buen punto de versatilidad. Gracias a su buena altura libre al suelo de 170 mm y a las protecciones plásticas de la parte inferior de la carrocería estaremos protegidos de las piedras y ramas.

Para terminar toca hablar de dinero y es que el precio es uno de los grandes alicientes de este modelo. El Renault Captur está a la venta desde 13.161 euros, según los descuentos que ofrece la marca y acogiéndose a la financiación. La tarifa puede subir rápidamente como es el caso de la unidad de pruebas, que con 90 CV, el acabado más alto y algunos extras ronda los 17.300 euros. Siguen siendo un valor razonable en su relación precio/producto así que no es de extrañar que sea uno de los coches más populares de su segmento.

Nota: 8.0

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