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    Prueba Volvo XC60 B4 AWD, un diésel con dos...argumentos

    Prueba Volvo XC60 B4 AWD, un diésel con dos...argumentos
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    Javier Gómara
    Javier Gómara15 min. lectura

    El Volvo XC60 merece estar considerado como uno de los mejores D-SUV del mercado. Aunque Volvo busca ser eléctrica, con motores diésel como el B4 pocas razones hay para dar el salto. Una compra cargada de razones a la que no hay que temer.

    ¿Estás loco, para qué te compras un diésel si los van a prohibir? Ese comentario interrogativo que mucha gente lanza a día de hoy tiene varios argumentos que pueden considerarse válidos, pero también es un arma de doble filo. No deberíamos tener por qué elegir entre una cosa u otra. La tecnología ha evolucionado para no depender de una sola opción, y teniendo coches como el Volvo XC60 B4 diésel, cuesta creer lo que estamos viendo.

    El estilo del Volvo XC60 es completamente atemporal. Los años no pasan por él

    Comprarse hoy un diésel es tener un par de bemoles. Quienes acuden al concesionario y dicen que quieren un diésel poco más que son mirados de forma rara. ¿Un diésel, sí qué pasa? Su evolución ha sido tan magnifica como la de los eléctricos, y a ambos les queda camino por recorrer. Lo nuevo y lo tradicional pueden darse la mano como en el caso de este Volvo XC60. Un diésel con etiqueta ECO que te libera de muchos problemas.

    Aunque a simple vista no lo parezca, el XC60 B4 es un coche relativamente moderno, presentado en el año 2019. No lo parece porque su caparazón es más antiguo. El XC60 actual se lanzó al mercado en el año 2017. Los suecos son muy dados a estirar la vida útil de sus coches más allá de la media de la industria. Una marca alemana ya habría sacado un restyling y estaría a punto de sacar una nueva generación, pero los de Gotemburgo son de otra pasta.

    Los creadores de IKEA y del movimiento bauhaus tienen mucha confianza en sus productos, y bien que hacen. El XC60 puede que tenga ya cinco años de vida, pero su estilo y diseño no pasa de moda. Es un coche que se mantiene impertérrito al paso del tiempo y las modas. El BMW X3, el Mercedes GLC y el Audi Q5, sus máximos rivales, no tienen esa cualidad. El formato del XC60 ya lo conocemos, pero no por eso quiere decir que sea malo o anticuado. Sigue viéndose como un SUV elegante y contemporáneo.

    Lo mismo pasa en el interior, donde nos recibe un habitáculo excelentemente presentado. Dicen que los alemanes tienen los mejores interiores, pero eso es porque no se han montado en un Volvo. Puede que no tenga la vistosidad de un Mercedes, pero si me preguntan a mí diría que el XC60 tiene más calidad que un Audi y un Mercedes, y que está a la par de un BMW. Tan sencillo como eso. Sin trampa ni cartón.

    La calidad de materiales y fabricación es mejor que la de rivales alemanes

    Además de una gran atención a la fabricación, los materiales empleados son buenos. Cueros de primera calidad y superficies blandas que arrojan una agradable sensación de calidad. Da igual el Volvo que cojas, en todos pasa lo mismo. No tan espectacular resulta la presentación tecnológica. Un formato que presentó la segunda generación del Volvo XC90 y que hoy apenas ha cambiado salvo por la incorporación de un cuadro de instrumentos digital.

    Una vez más recurro al hecho de que tampoco pasa nada porque lo que era bueno antes sigue siéndolo ahora. Estilo minimalista en un despliegue tecnológico bien presentado. La instrumentación digital no da pie a una personalización, y la pantalla central con 9 pulgadas de tamaño es casi la misma que hemos conocido a lo largo de estos últimos 7 años. Aunque algo sí que cambia y no para bien.

    La instrumentación digital no permite la personalización, algo pobre en diseño

    Volvo ha firmado un acuerdo con Google por el que la empresa tecnológica se convierte en partner principal y el encargado del sistema operativo del sistema multimedia. Android Automotive se encarga de crear una interfaz limpia y clara ideal para dispositivos móviles Android, pero no tanto para los Apple. En mi caso utilizo un teléfono de la manzanita y me ha sido imposible conectar el Apple CarPlay, hoy indispensable en cualquier coche moderno que se precie. Reconozco que es algo que no me ha gustado.

    En modelos alemanes de corte similar vemos un amplio y exagerado despliegue de menús, submenús, pantallas y modos que en realidad no hacen otra cosa que despistar. En el XC60 vemos muy pocos elementos, y cuando emprendemos la marcha la mayoría de ellos se bloquean por seguridad. La Play Store de Google permite bajar las apps que queramos, habiendo todo un catálogo donde escoger. Eso sí está bien.

    La tecnología no es tan vistosa como en modelos alemanes, pero el XC60 lo compensa con más calidad

    La pantalla principal es completamente personalizable con unos pocos toques. Sistema fluido, sencillo y sin complicaciones. Raro en los tiempos que corren. En el resto del equipamiento seleccionable destacan elementos como: faros Full LED, techo solar, Head-Up Display, asientos eléctricos y calefactables, climatizador de tres zonas, acceso y arranque sin llave, equipo de sonido Harman/Kardon y el habitual despliegue de seguridad de Volvo con valoración de cinco estrellas Euro NCAP.

    El XC60 es el SUV intermedio de la casa, situado por encima del Volvo XC40 y por debajo del XC90. En cuestión de espacio ofrece un interior muy habitable para un máximo de cinco pasajeros. Tres adultos pueden ir relativamente cómodos en las plazas traseras, aunque lo ideal es no superar la barrera de los cuatro pasajeros. Mención aparte merecen los alzadores para niños en los asientos traseros. Un sistema exclusivo de Volvo y homologado que permite no tener que depender de una silla infantil para niños mayores de 4 años.

    El sistema operativo de Android Automotive es muy sencillo. Falla la conectividad con Apple

    Se puede considerar al Volvo XC60 como un coche familiar. Sus proporciones así lo indican, al igual que el espacio interior. También lo demuestra con un generoso maletero con 483 litros de capacidad mínima, cifra que puede ampliarse hasta los 1.410 litros si se abate la segunda fila de asientos en una proporción 60:40. Resulta curioso que todavía se pueda integrar una rueda de repuesto, el único inconveniente es que elimina el doble fondo del maletero.

    Volvo aspira a ser una marca 100% eléctrica en unos años. Más pronto que tarde acabará siéndolo, pero sabe que por el momento hay muchos compradores que no quieren o no están decididos a dar el salto. La gama ofrece múltiples opciones, pero en un SUV así lo más lógico es apostar por lo de toda la vida, el diésel, si no queremos pasar demasiado a menudo por la gasolinera. Esa es la variante que hemos probado, el B4 diésel con tracción a las cuatro ruedas.

    Al volante

    Se trata del bloque más reciente en sumarse al porfolio mecánico. Un motor diésel que llega combinado con un sistema Mild-Hybrid de 48 voltios. El bloque eléctrico no es capaz de impulsar las ruedas, por lo que no es un híbrido, pero sí tiene su ventajosa etiqueta ECO de la DGT. Un buen argumento a su favor. Se comporta y funciona igual que un diésel convencional con la excepción de que la parte eléctrica ayuda a reducir mínimamente los consumos y las emisiones.

    El bloque principal es un motor de cuatro cilindros turboalimentado con 1.969 centímetros cúbicos de cilindrada. Desarrolla una potencia de 197 caballos y 420 Nm de par motor entre las 1.750 y las 2.750 revoluciones. Un cambio automático de convertidor de par se encarga de distribuir la fuerza entre las cuatro ruedas mediante un esquema de tracción total pensado más para ampliar la seguridad que para afrontar terrenos complicados fuera del asfalto.

    Un excelente compañero de viaje gracias a su motor diésel y su elevado confort

    Con una altura libre de 20,9 centímetros y una profundidad de vadeo de 40 centímetros, el XC60 no es un coche especialmente aventurero. Llega limitado por los neumáticos y por unas cotas todoterreno bastante discretas: 23m1 grados de ángulo de entrada, 25,5 grados de ángulo ventral y 20,8 grados de ángulo de salida. La tracción total opcional es recomendable para circular mayoritariamente por puertos de montaña o por zonas donde el frío puede sorprender rápidamente, aunque una vez más el neumático será el que marque la diferencia.

    Está claro que el campo no es el terreno donde el XC60 se sienta más cómodo. Su hábitat natural son las autopistas, las carreteras abiertas y un poco los entornos urbanos donde se maneja relativamente bien gracias a la altura. En todos los escenarios el comportamiento es más o menos igual ya que, a diferencia de otros coches, no hay modos de conducción. Lo que hay lo hay siempre, y lo que hay es bastante bien. No se echan en falta ni los modos de conducción ni las levas tras el volante.

    Sin molestos modos de conducción que afecten al rendimiento, el XC60 B4 diésel siempre muestra el mismo carácter

    La evolución del motor ha sido tremenda, tanto que lo considero uno de los mejores motores diésel del momento y por ende una alternativa excelente. Con unas prestaciones y un empuje excelente, el motor B4 diésel encaja como un guante en el formato XC60. Al circular da la sensación de avanzar con suma facilidad, realizando los cambios a unas correctas 2.200 vueltas. Si en algún momento necesitamos fuerza basta con pisar un poco para recibir una respuesta rápida y contundente.

    No se pueden poner pegas al comportamiento del motor, porque todo esto lo logra con unos consumos muy bajos. La cifra homologada es de 6,3 litros a los 100 kilómetros y es una cifra real. A lo largo de la semana el consumo final tras muchos y diferentes recorridos ha sido de 6,4 litros a los 100 kilómetros. Un dato excelente por las prestaciones, el tamaño y la respuesta. Como he dicho antes, lo considero como uno de los mejores motores diésel del momento con el que podremos superar la barrera de los 1.000 kilómetros de autonomía sin despeinarnos.

    Los ocupantes traseros disfrutan de mucho espacio para las piernas y la cabeza

    En todo lo demás el XC60 es muy Volvo. Cómodo en su andar, refinado, suave y agradable. Justo lo que se pide. Y puestos a pedir, debes saber que la factura mínima para comprarse un Volvo XC60 B4 diésel es de 56.250 euros, 2.350 euros más por la tracción total que te puedes ahorrar a no ser que cumplas los requisitos anteriormente mencionados. Es el modelo de acceso ya que el B4 gasolina resulta más caro, por lo que no tiene sentido dar el salto. El B4 diésel es la compra buena.

    Conclusiones

    Debo confesar que el Volvo XC60 B4 diésel me ha gustado mucho más de lo que esperaba. En el pasado ya había probado el SUV intermedio de la casa sueca, pero no la evolución mecánica. Notable alto para él por razones más que justificadas. Aunque no me han gustado ni el sistema multimedia ni el precio, sus puntos positivos suplen perfectamente a los negativos. Es un SUV de muy buena calidad, confortable y espacioso que cuenta con un motor excelente en prestaciones y consumos.

    Aunque su popularidad no sea como la de rivales alemanes, el XC60 es una apuesta ganadora

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