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    Ángulo de caída o camber de ruedas, ¿qué es y cómo influye en el coche?

    Generalmente, los coches de calle cuentan con un ligero camber negativo, aunque algunos todoterreno pueden llevarlo positivo para desenvolverse mejor en baches y saltos.

    La suspensión es un elemento vital a la hora de maximizar el potencial de los neumáticos de nuestro vehículo, por lo que su configuración incidirá directamente en el rendimiento y la duración de los mismos. Y el camber es uno de los parámetros más importantes.

    El neumático es el único elemento que conecta el asfalto con el coche y por eso su funcionamiento es tan importante. Existen muchos condicionantes que pueden variar el rendimiento de los neumáticos, desde la calidad del mismo hasta la presión de inflado o la configuración de las suspensiones.

    Y, en este contexto, el camber o ángulo de caída de las ruedas es un parámetro determinante, pues influye directamente en el agarre y la duración de los neumáticos. Aunque en el mundo de la competición es mucho más relevante, también lo es en los coches de calle y por eso vamos a prestarle atención en las siguientes líneas.

    Qué es el camber y qué tipos hay

    El cámber es el ángulo de caída de los neumáticos, es decir, el ángulo de inclinación de la rueda con respecto al eje vertical de la misma. Para entenderlo mejor, imaginemos que trazamos una línea de 90 grados en relación al suelo y que pasa por el centro de la rueda. Dependiendo del ángulo que la rueda adopte en relación a ese eje, hablaremos de un tipo de camber u otro.

    • Camber neutro o ángulo cero: en este caso la rueda está perfectamente alineada con el eje vertical, lo que permite una superficie de contacto máxima en parado.
    • Camber positivo: la rueda está inclinada respecto al eje vertical de modo que la parte inferior, la que entra en contacto con el suelo, se mete hacia el interior de la carrocería.
    • Camber negativo: es el efecto contrario, pues la parte en contacto con la superficie sobresale hacia fuera.

    ¿Qué efecto tiene cada tipo de camber o ángulo de caída?

    Dependiendo de cómo esté configurado el ángulo de caída de la rueda, el coche se comportará de un modo u otro y el neumático ofrecerá unas prestaciones y durabilidad determinadas.

    El camber neutro permite que la rueda ofrezca la mayor superficie de contacto con el suelo en línea recta, ofreciendo una buena frenada y tracción en esas condiciones, así como un desgaste regular. Sin embargo, cuando el coche se balancea en las curvas, el ángulo de la rueda tiende a ser positivo por acción de las inercias de la carrocería y la fuerza centrífuga, limitando el agarre y provocando mayor energía y desgaste en el exterior del neumático.

    Descripción gráfica del camber positivo y negativo.

    El camber positivo hace que en línea recta el neumático apoye principalmente en su tercio exterior de la banda de rodadura, desgastándose más en esa zona. Además, en el momento de girar en una curva, el ángulo positivo se acentúa aún más y el agarre disminuye en consecuencia, potenciándose también el desgaste del neumático.

    El camber negativo -al igual que el positivo- permite una menor superficie de contacto con el suelo en línea recta, lo que a su vez hace que el consumo también se reduzca. Pero, a diferencia de lo que ocurre con el positivo, al negociar una curva el ángulo negativo se compensa y esto hace que la banda de rodadura se asiente y ofrezca más agarre y un desgaste regular en esa situación.

    Así pues, el camber negativo es la configuración teóricamente ideal en un vehículo, pero en este punto toma vital importancia qué ángulo se adopte, pues si es excesivo el desgaste irregular en línea recta se acentuará y en las curvas la pisada del neumático no llegará a ser óptima.

    En la competición, el camber negativo suele ser más acusado a consecuencia de la mayor velocidad en las curvas, así como la escasa importancia del desgaste irregular en las rectas. En un coche de calle la puesta a punto debe ser mucho más equilibrada y conservadora. Para acertar con una buena configuración de las suspensiones, los fabricantes y mecánicos tienen en cuenta la altura de los vehículos y su peso, así como el tipo de conducción para el que están destinados.

    Mi neumático se desgasta irregularmente

    Si nos sucede que vemos desgaste irregular en nuestros neumáticos, debemos prestar atención a varios puntos:

    1. La presión: un sobreinflado provocará un excesivo desgaste en el centro de la banda de rodadura, mientras que un subinflado hará lo propio en los flancos exteriores.
    2. La alineación: esta operación permite que las ruedas queden perfectamente alineadas en relación a la suspensión y la carrocería, si no es correcta incidirá negativamente en el desgaste de los neumáticos.
    3. El ángulo de caída: guarda relación con el punto anterior y, del mismo modo, suele manifestarse a través de un desgaste excesivo en uno de los dos flancos del neumático, bien sea el interior o el exterior. Si el camber negativo es excesivo, la parte interior de la banda de rodadura se degradará prematuramente.

    ¿Qué es el caster?

    Al igual que el camber, el caster guarda relación con la posición de las ruedas respecto al coche y las suspensiones, pero en este caso hablamos del desplazamiento angular del eje de giro con respecto al eje vertical de una rueda destinada a girar el vehículo.

    Los coches actuales suelen configurarse con caster positivo.

    Y, del mismo modo que con el camber, tenemos tres tipos de ángulo a la hora de determinar el caster; con ángulo neutro, positivo y negativo. El caster permite mantener la dirección centrada y otorgar al conductor una mejor estabilidad al conducir en línea recta y a la hora de realizar los movimientos más precisos. Los coches modernos acostumbran a tener un caster positivo (eje de la rueda adelantado en relación al punto superior de la suspensión) que genera que el volante tienda a centrarse solo cuando salimos de una curva.