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OpiniónSebastian Vettel, el matón de la Fórmula 1

Sin duda el Gran Premio de Azerbaiyán ha sido uno de los más intensos de la temporada, con múltiples problemas para los pilotos e interrupciones varias como consecuencia de ello.

Pero entre todo ello destacó una acción que, aunque fue castigada por los comisarios, ha abierto un debate intenso sobre si dicha sanción fue suficiente o no.

Sebastian Vettel y Lewis Hamilton se han dedicado a tirarse flores el uno al otro durante las primeras carreras, destacando el honor que supone jugarse el título ante un rival de semejante talla y lo placentera que resulta la disputa en pista con la limpieza y la honestidad por bandera. Pues hasta aquí.

Durante el segundo periodo de Safety Car, Sebastian Vettel impactó contra el difusor del Mercedes de Lewis Hamilton al salir de la curva 15, cuando ya se le había comunicado a todos los pilotos que el coche de seguridad se metería en boxes para que la carrera pudiese ser relanzada.

Según Sebastian Vettel, Lewis Hamilton frenó bruscamente y eso propició que no pudiera evitar el contacto, pero posteriormente los comisarios confirmaron que la telemetría dejaba claro que la actitud de Hamilton había sido la misma que en el periodo anterior y que no había reducido la velocidad de manera significativa ni brusca.

Pero supongamos por un momento que Vettel tiene razón y Hamilton pisa el freno violentamente, lo que provoca el contacto. Aún así, la reacción del alemán fue indigna, no ya de un cuatro veces Campeón del Mundo, sino de un piloto profesional con la edad suficiente como para ser consciente de la magnitud de sus actos.

Sebastian Vettel se cabreó y mucho con Lewis Hamilton, aceleró y se emparejó con el Mercedes, recriminándole su actitud y, a continuación, giró el volante hacia el Mercedes para golpearlo cual matón de carretera de los que, por desgracia, hay muchos en el mundo real.

Lo de menos es el golpe, pues realmente era complicado que a 50 km/h en un Fórmula 1 aquello hubiera acabado en un accidente con lesiones, aunque el automovilismo nos ha enseñado en múltiples ocasiones que la fatalidad aparece cuando menos te lo esperas.

Los pilotos de Fórmula 1 apoyan la campaña de seguridad vial de la FIA Road Safety con diferentes actos... pero no siempre con su actitud en pista.

Lo realmente grave fue la actitud de Sebastian Vettel, no sólo su falta de autocontrol hasta el punto de chocar deliberadamente contra un rival, sino también el mal ejemplo que ha dado a millones de espectadores.

Pero Sebastian Vettel no fue el único que dio mal ejemplo, pues los comisarios deportivos decidieron sancionar una conducta antideportiva de semejante gravedad con una mera penalización de 10 segundos en boxes en lugar de decretar la bandera negra o, incluso, la imposibilidad de tomar parte en alguna que otra de las carreras que en el futuro se van a celebrar.

Quizá haya influido que Sebastian Vettel es el actual líder del mundial y los comisarios no han querido inmiscuirse en su disputa con Lewis Hamilton. O quizá no. Pero teniendo en cuenta que la FIA -la misma que invierte una enorme cantidad de esfuerzo y dinero en la campaña de seguridad vial Road Safety- debe velar por la integridad del deporte que legisla, cualquier condicionante deportivo debería dejarse de lado en este tipo de asuntos. Y sí, con el reglamento en la mano, la FIA aún puede aplicar su propia sanción.

Que Lewis Hamilton le hubiera hecho un corte de mangas habría sido irrelevante. Que le hubiera hecho un brake-test, como argumenta Vettel, habría sido irrelevante. Cualquier acción intimidatoria del británico hacia el alemán habría sido irrelevante y en todo caso sólo influiría en la necesidad de una sanción para el de Mercedes.

Porque cuando eres, no ya Sebastian Vettel, sino un piloto profesional del nivel que se supone en la Fórmula 1, no puedes limitarte a ser un ganador de carreras: ante todo debes ser una persona adulta, responsable y consciente de las consecuencias de tus actos. Algo que jamás debe esconderse bajo la máscara de la competitividad y la intensidad de la competición porque, nos guste o no, el deporte es un aspecto más de la vida y no una burbuja dentro de la cual todo vale.

Fotos: Scuderia Ferrari

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