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    Avería en el motor: ¿qué significa la luz de fallo y qué debemos hacer?

    El testigo de fallo en el motor es uno de los más temidos por el conductor.

    El testigo de avería en el motor es, posiblemente, el que más desasosiego nos provoca cuando estamos circulando con nuestro vehículo. En ese momento debemos intentar detenernos y analizar si realmente es tan grave lo que está sucediendo.

    Circulamos por la carretera con nuestro vehículo, de camino a casa tras una dura jornada de trabajo, rumbo a unas merecidas vacaciones o, simplemente, yendo a realizar nuestra compra semanal, cuando, de repente, se enciende un testigo en el cuadro de instrumentos del coche.

    ¡No!¡Es el testigo de avería en el motor! Sepamos de mecánica o no, somos conscientes de que ese es seguramente el más grave de todos, por lo que buscamos un modo de detenernos en lugar seguro mientras lamentamos nuestra mala suerte. ¿O no? Lo cierto es que el testigo de fallo en el motor puede aparecer a consecuencia de múltiples razones y no todas son tan graves como en un principio puede parecer.

    ¿Qué significa el testigo de avería en el motor?

    El testigo de avería en el motor nos indica que se ha producido un fallo en la gestión del mismo, aunque no determina exactamente en qué lugar está ocurriendo. Eso, la mayoría de las veces, nos obliga a acudir a un taller mecánico para realizar una revisión y comprobar qué elemento es el causante del encendido del testigo.

    En ocasiones, nuestro vehículo podrá iluminar este testigo en dos colores: amarillo/naranja o rojo. En el primer caso la gravedad del problema no es tan alta que si fuera de color rojo, pero igualmente deberemos llevar el coche al taller de inmediato e, incluso, recurrir a una grúa para ello.

    «En cualquiera de los casos nos conviene detener el coche a la mayor brevedad posible»

    Existe un testigo similar, pues dispone del mismo dibujo pero incluye un signo de exclamación, que indica fallo en el control de los gases de escape. En este caso el motor se pone en modo de emergencia y notaremos que se produce una notable pérdida de potencia, no pudiendo el propulsor subir de las 2000 revoluciones por minuto.

    Síntomas de avería en el motor

    Cuando aparece el testigo luminoso, lo primero que debemos pensar es si el coche se está comportando con normalidad o notamos algo extraño, un síntoma de que ocurre algo grave. Si no es así, podemos tranquilizarnos un poco, pero en cualquiera de los dos casos nos conviene detener el coche a la mayor brevedad posible para evitar que el problema vaya a más.

    ¿Qué le ocurre a nuestro coche? Lo mejor es acudir a un taller mecánico.

    Si además del testigo vemos los siguientes síntomas asociados, entonces sabremos que algo importante está sucediendo:

    • Pérdida de potencia: probablemente la centralita ha activado el modo de emergencia y notamos una notable pérdida de potencia en el motor.
    • Aumento de temperatura: si el motor se sobrecaliente, puede haberse originado un problema en el sistema de refrigeración o haber una fuga importante de líquidos. En este caso es absolutamente primordial detenerse lo antes posible.
    • Humo oscuro en el escape: en este caso el problema puede estar relacionado con la combustión, el turbo o el sistema de control de emisiones, entre otras muchas cosas.
    • Aumento de consumo: lo más probable es que el sistema de inyección esté dando problemas, algo que también puede ir asociado a la pérdida de potencia o al humo oscuro.
    • Fallo eléctrico: suele originarse en las bujías, que no funcionan bien. Esto puede acarrear problemas en el catalizador, por ejemplo.

    Averías que encienden el testigo de fallo en el motor

    Ya sabemos qué significa el testigo de fallo en el motor y posibles síntomas de una avería relacionada con ello, pero ahora nos vamos a centrar en las principales causas de todo ello, pues en realidad pueden ser múltiples. Las más habituales son las siguientes:

    • Sistema de evaporación de emisiones: este tiene como objetivo controlar la cantidad de emisiones contaminantes y un fallo en el mismo tiene un coste aproximado de entre 150 y 200 euros.
    • Válvula de control de emisiones: gracias a ella el excedente de combustible no quemado puede combustionar, pero es relativamente sencillo que se atasque por acumulación de suciedad. Su sustitución suele costar alrededor de 160 euros.
    • Cables de las bujías: un mal funcionamiento de los mismos causará un fallo en el encendido y merece la pena hacerse rápidamente para no dañar las bujías, pues su sustitución cuesta apenas 10 euros.
    • Caudalímetro: se encarga de controlar la entrada de aire en el motor para ajustar en consecuencia la cantidad de combustible de la mezcla. De lo contrario, el consumo aumentará y el coste de reparación rondará los 400 euros.
    • Bobinas de encendido: su deterioro puede afectar al catalizador, pero de no ocurrir el coste de la avería oscilará entre los 200 y los 250 euros.
    • Termostato: un atasco en este elemento propicia que el motor no pueda regular la temperatura con el refrigerante. Cambiarlo ronda los 200 euros.
    • Tapa de combustible: es una de las más baratas de arreglar, pero de no hacerlo podemos experimentar mayor consumo y contaminación.
    • Bujías: es una de las causas más comunes del encendido del testigo de avería en el motor, bien sean las propias bujías de encendido en los motores gasolina o los calentadores en los motores diésel. El coste de sustitución es superior a 300 euros.
    • Catalizador: es una de las averías más costosas, pues rondará los 1000 euros. Como hemos comentado anteriormente, suele derivarse a partir de un fallo en elementos como el encendido o la bobina de encendido.
    • Sensor de oxígeno: a consecuencia de falta de mantenimiento o fugas de refrigerante, este elemento puede fallar y ocasionarnos un gasto de al menos 180 euros.

    Muchos otros pueden ser los problemas que ocasionen que el testigo de avería en el motor se encienda en nuestro cuadro de mandos, pero estas son las causas más comunes. Por supuesto, un correcto y periódico mantenimiento de nuestro vehículo prevendrán la mayor parte de las potenciales averías y, a largo plazo, nos proporcionarán un importante ahorro económico y de tiempo, así como tranquilidad.