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    Autobild.es

    IndyCarMattia Binotto descarta la entrada de Ferrari en la IndyCar

    Los caballos italianos seguirán enjaulados un año más en tierras americanas.

    El jefe de equipo de Ferrari asegura que la formación italiana no suministrará motores para la categoría estadounidense «en un futuro cercano».

    Ferrari reforzó su asociación técnica con Haas este invierno, destinando parte del personal sobrante por las restricciones presupuestarias.

    Fue bonito mientras duró, que diría la clásica frase hecha de origen indeterminado. Después de más de medio año de relativo coqueteo público por ambas partes, el cortejo entre Ferrari y la IndyCar Series no ha culminado en las ansiadas nupcias, sino en el tercer 'strike' de una relación que parece condenada a no materializarse. Ni siquiera ha servido el entusiasmo público de Gian Paolo Dallara o de Mario Andretti, los cuales quizá ya no vean en sus vidas al Cavallino Rampante llegar a la competición americana cual barco de migrantes en Ellis Island a la sombra de la Estatua de la Libertad.

    La encargada de comunicar el fin de esta no-historia ha sido la propia Ferrari a través de su jefe de equipo Mattia Binotto, en declaraciones al portal alemán Speedweek.com, las cuales han confirmado las filtraciones a algunos medios italianos del pasado mes de diciembre sobre la decisión negativa respecto a convertirse en el tercer motorista del campeonato junto a Honda y Chevrolet: «Tras nuestras conversaciones, hemos llegado a la conclusión de que no competiremos en IndyCar en un futuro cercano», afirmó Binotto. «Quizá sea posible a medio o largo plazo, pero queremos concentrar la inversión en nuestras actividades en Fórmula 1».

    Según la información que adelantó inicialmente Motorsport Italia, la decisión de Ferrari habría sido una circunstancia directa del importante refuerzo a nivel de soporte técnico y de personal que Haas F1 ha recibido para esta temporada 2021. Con ello, se ampliaba un paraguas bajo el que ya se encontraba Alfa Romeo, y se reubicaba de forma efectiva a todo el personal redundante cuya situación estaba en el limbo a causa del nuevo límite presupuestario, así como por las restricciones en los viajes y las fábricas a causa del COVID-19.

    El organigrama dirigido por Roger Penske no tardó en salir a la palestra para reafirmar su postura como parte negociante vigente, pero aparentemente el único matiz es que aún ellos no debían ser conscientes, o bien fingieron no serlo públicamente. Sea como fuere, el dolor de cabeza de IndyCar con respecto a su tercer fabricante de motores va camino de cumplir una década, y el enésimo acercamiento de Ferrari ha acabado como todos los anteriores: con media palmada en la espalda y más recursos en F1.