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    Amores de juventud: el Citroën Visa GTi

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    El Citroën Visa GTi no era muy llamativo, pero sí rápido y divertido.wheelsage.org

    El sucesor del Citroën Ami llegó al segmento B con una intención claramente familiar y modesta, pero siete años después de su lanzamiento la marca del chevrón lanzó al mercado una versión GTi que se ganó un sitio entre los compactos deportivos de los 80.

    Y eso es mucho decir, porque en aquella década de los 80 la oferta era variada y muy, muy interesante. El Volkswagen Golf GTI, el Renault 5 Turbo, el FIAT Uno Turbo o el Ford Fiesta XR2, entre otros, se disputaban el trono de los pequeños deportivos destinados a transportar a los jóvenes y no tan jóvenes conductores a un mundo en el que de otro modo no podrían disfrutar.

    Coches pequeños y con una relación peso/potencia muy atractiva que tuvieron su esplendor en los 80 y que en 1984 sumaron un nuevo miembro a la familia: el Peugeot 205 GTI. Un modelo aparentemente muy distinto en concepto y estética a nuestro protagonista, pero que en realidad compartió con la versión más deportiva del Visa muchos elementos.

    Llegan las versiones deportivas del Visa

    El Citroën Visa fue lanzado al mercado en 1978 como sucesor del Ami y con el mismo objetivo en mente: ofrecer a las familias un vehículo modesto y compacto para todo. Las primeras motorizaciones utilizadas para el Visa dejaban claro su propósito, pues ofrecía un motor de 652 cm3 y 35 CV derivado del Citroën 2CV o un bloque de 1124 cm3 y 50 CV de potencia.

    Cámara on-board del Citroën Visa 1000 pistas, en un principio destinado a competir en el Grupo B del Mundial de Rallies.

    Las primeras versiones deportivas del modesto Visa aparecieron en 1982, siendo los GT y Crono de 80 y 93 CV respectivamente los encargados de dotar a este compacto de cinco puertas de algo más de brío.

    Pero Citroën quería seguir los pasos de sus rivales en la competición, por lo que preparó una edición limitada a 200 unidades de un modelo muy especial destinado a ser homologado para el Grupo B del Mundial de Rallies. Se trataba del Visa 1000 pistas, que contaba con un motor 1.4 de 112 CV de potencia y tracción a las cuatro ruedas. El problema era que las limitaciones estructurales del Visa original eran demasiadas, por lo que finalmente el proyecto se canceló y la firma francesa se centró en el BX 4TC, que sí compitió.

    El Citroën Visa GTi

    El que sí triunfó, aunque en el ámbito comercial y de aficionados, fue la última versión deportiva creada para el Visa, la GTi. Esta nació en 1985, sólo tres años antes de que Citroën relevara al Visa con el nuevo AX, pero su peculiar encanto le permitió adquirir popularidad y ser uno de los más preciados modelos para rallies.

    En esencia, el GTi era un Visa convencional al que se le habían añadido algunos elementos adicionales. El más importante de todos era el motor del Peugeot 205 GTI, que había nacido dos años antes. La marca del león, que había comprado Citroën en 1975, utilizó el Visa como punto de inicio de la asociación entre ambas marcas y decidió cerrar la vida útil del mismo de un modo similar.

    Así se promocionaba el Citroën Visa GTi en televisión en los años 80.

    Conjuntamente con el motor 1.6 de 105 CV del 205 -que posteriormente ascendieron a 115 CV-, llegaba todo el tren delantero, lo que confirió al Visa GTi de una precisión de trazada muy similar a la de su ‘primo’.

    Esto hizo necesario modificar los pasos de rueda del Visa, ya que el tren delantero del 205 era más ancho y no cabía. Para ello, se abrieron y se colocaron unos ensanchamientos de plástico con los que permitir mantener las ruedas ‘dentro’ de la carrocería. También se incluyeron unos faros delanteros redondos dobles y un pequeño alerón en la parte trasera.

    No, el Visa GTi no era bonito ni contaba con una estética acorde a las modas de la época, pero era el único de su especie con cinco puertas y, una vez en marcha, hacía olvidar al conductor cualquier pega del exterior.

    Divertido, eficaz

    Y es que las cualidades dinámicas del Visa GTi eran sobresalientes y posiblemente sólo superadas por el 205 del que tomaba prestada su parte delantera, pero no la trasera, lo que hacía al Visa algo más inestable en la zaga a consecuencia de un eje más estrecho.

    Un mal menor, pues con un precio de poco menos de 1,5 millones de pesetas, garantizaba un motor de inyección brillante, potente y elástico que se combinaba a la perfección con una diversión y eficacia al volante muy de agradecer.

    El Visa, con sólo 870 kg. de peso y 115 CV de potencia, era ágil y rápido, sin que por ello hubiera que renunciar a espacio interior o equipamiento. Su eje trasero más estrecho que el delantero, así como los neumáticos Michelin MXV de medidas 185/60HR-13, hacían que no pudiera estar a la altura del 205 GTI, pero no eran un impedimento para el disfrute o para convertirse en un digno representante de la selecta estirpe de pequeños deportivos de la década de los 80. Casi nada.

    El interior del Visa GTi era austero y propio de los coches modestos de la época.

    CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

    El motor 1.6 que el Citroën Visa GTi compartía con el Peugeot 205 GTI.
    Amores de juventud: el Citroën Visa GTi