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    Los coches de gas pueden quedar fuera del Plan VEA 2019

    Los modelos bicombustible a gas (a GLP o GNC) están teniendo un cada vez mayor éxito comercial como alternativas a los diésel. El Gobierno de España puede dejarlos fuera de la próxima convocatoria del Plan VEA 2019, centrándose en los eléctricos.

    El Gobierno de España está preparando las bases para las ayudas a los vehículos alternativos del año que viene (Plan VEA), así como las partidas presupuestarias para su ejecución. Hasta la fecha, las convocatorias de este tipo han agotado muy rápido, ya que benefician a mucha gente -potencialmente- pero a poca en la práctica.

    Por ejemplo, el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (Plan MUS) de la Comunidad de Madrid, que excluyó a los híbridos no enchufables, se agotó en solo un fin de semana. El millón y medio de euros voló rápidamente, entre otras cosas por la gran demanda de vehículos a gas.

    La dotación presupuestaria del plan estatal VEA seá de 55 millones de euros, informa El Confidencial. 50 millones vendrán de la partida reservada de los PGE de 2018, que no se llegó a emplear, y 5 millones del anterior Plan VEA que no se han materializado en subvención. Es muy probable que los coches de gas se queden fuera esta vez.

    Por un lado, se da la circunstancia de que los coches a gas tienen una diferencia de precio muy soportable respecto a su equivalente de gasolina. Dicha diferencia de precio suele ser inferior a la que había entre un gasolina y un diésel, diferencia que la mayoría de los clientes asumía pagar si obtenía un ahorro en combustible, que también obtienen usando gas.

    Tanto el gas natural comprimido (GNC) como el autogás (GLP) se benefician de una fiscalidad muy reducida a la hora de repostar, ya que el impuesto de hidrocarburos tiene una carga muy pequeña sobre estos combustibles alternativos. Por eso, teniendo en cuenta la diferencia que hay de consumo (en litros), el ahorro es del 40% o incluso superior.

    Como los diésel están acercándose rápidamente a 1 de cada 4 ventas (cuando hace poco tiempo eran casi 3 de 4), el gas es una de las mejores alternativas para no incurrir en mayores costes respecto al uso de gasolina, y los precios son mucho más bajos respecto a híbridos enchufables y eléctricos. Es más, usando gas se puede ahorrar más que con un diésel, aunque el consumo sea el mismo -euros/100 km- debido a que el mantenimiento es más simple.

    Por otro lado, la ecología de los modelos a gas está siendo crecientemente cuestionada. Se supone que el uso de gas permite una combustión mucho más limpia por la ausencia de impurezas, y así es localmente: por el tubo de escape salen pocos óxidos de nitrógeno y partículas. El problema es el proceso del pozo al depósito.

    En otras palabras, desde que el gas se saca de algún sitio hasta que llega al depósito de un turismo, hay varios procesos donde también se contamina y donde puede haber fugas de gas a la atmósfera. En el caso del metano (GNC), que se libere en la atmósfera tiene un gran impacto en el efecto invernadero.

    En otras palabras, si se tiene en cuenta todo el proceso, desde el pozo a la rueda, puede haber un empate técnico entre los coches a GNC y los que usan gasolina o diésel. Bajo este prisma, no tiene tanto sentido subvencionar la venta de estos vehículos, aunque se mantenga el precio del combustible bajo artificialmente. Penalizar a corto plazo al gas implicará más ventas de gasolina, más emisiones de CO2, y pérdidas en el sector energético y fabricantes.

    ¿Para qué servirá entonces el Plan VEA 2019?

    Los principales aspectos que subvencionarán las nuevas ayudas serán los puntos de recarga rápida, vehículos electrificados (desde híbridos a eléctricos), movilidad de empresas y servicios de alquiler de bicicletas. El Plan VEA se articulará a través de los organismos de energía de las distintas CCAA.

    Si el plan decide eliminar también las ayudas a los híbridos no enchufables, los fondos van a durar más tiempo, ya que los vehículos híbridos enchufables y eléctricos -con un tope de precio máximo- no se venden a un ritmo tan elevado. En vehículos industriales sí se podrán recibir ayudas en modelos a gas al no haber apenas alternativas electrificadas.

    Dado que el Gobierno de España quiere que en 2040 ya no se matriculen más coches con emisión directa de CO2 (solo se permitirán eléctricos y de hidrógeno), resulta coherente que las ayudas vayan dejando atrás las tecnologías maduras que ya no necesitan subvenciones para animar las ventas. Simplemente por aplicar la eutanasia a los diésel ya se ha disparado su popularidad. Estemos atentos, las ayudas del VEA 2019 podrían estar listas en marzo.

    Fuente: El Confidencial