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¿Qué es el GLP? Historia, ventajas e inconvenientes

El gas licuado de petróleo es actualmente el combustible alternativo más utilizado en el mundo y, poco a poco, comienza a ganar terreno frente a los carburantes tradicionales: la gasolina y el diésel. Aunque su penetración en el mercado es aún muy inferior a la de estos dos tipos de vehículos, cuenta con determinadas ventajas que han propiciado la proliferación de modelos compatibles en el mercado, así como estaciones de servicio que lo suministran.

Historia

Sin embargo, el GLP no es un invento reciente, pues ya a primeros del siglo XX se comenzó a utilizar como combustible. La gasolina natural sin refinar era muy propensa a evaporarse por contener elementos inestables e inflamables que en la práctica carecían de utilidad.

Dichos componentes eran el gas propano y el butano, que en 1911 el químico estadounidense Walter Snelling demostró ser capaz de separar de la gasolina para posteriormente licuarlos al aplicarles una presión no demasiado elevada. Así nació el denominado GLP (Gas Licuado de Petróleo), que se podía transportar como un líquido y también evaporarse como un gas.

En los años 30 se aceleró el proceso de comercialización del GLP -principalmente en Francia- y a finales de dicha década varias compañías ya competían en el mercado, con su uso habitual en ferrocarriles y con la creación de las primeras plantas de procesado en Estados Unidos.

Cada vez son más las estaciones de servicio provistas de GLP.

Con la llegada de la crisis del petróleo en 1973, la comercialización internacional del GLP dio un paso definitivo al entender los productores el potencial económico de este combustible. Entre 1975 y 1985, la capacidad exportadora de Oriente Medio se quintuplicó y también se construyeron plantas de recuperación de líquidos en Australia, Indonesia, Argelia, Venezuela y el Mar del Norte.

Actualmente, en España contamos con más de 500 estaciones de servicio provistas de suministro de GLP -también denominado Autogas o Gasauto- para atender a más de 80 000 vehículos distribuidos por el territorio nacional. A nivel mundial es utilizado por 21 millones de usuarios.

Qué es

El gas licuado de petróleo es una mezcla de butano y propano con una composición, características y proporciones que lo convierten en apto para la automoción. La combinación más eficiente y habitual es la que utiliza un 70% de butano y un 30% de propano, siendo de un 65/35 para vehículos pesados. También se puede encontrar la proporción 60/40, pero esta es menos recomendable por su inferior eficiencia energética.

El 60% del GLP que se comercializa es obtenido de yacimientos de gas natural o petróleo, siendo el 40% restante producido a raíz de la destilación del petróleo en las refinerías.

Ventajas

Son varias las causas por las que el GLP se está popularizando tanto en la actualidad, pues se ha convertido en una alternativa muy válida a los combustibles tradicionales, que actualmente están siendo muy perseguidos a nivel fiscal y legislativo.

El precio. Uno de los mayores atractivos es su menor coste, pues suele costar alrededor de un 45% menos que la gasolina (actualmente ronda los 0,70 €/kg/l).

El repostaje. La operación de llenado del depósito no es muy distinta a la de un vehículo con gasolina o diésel. La mayor diferencia es que debe atornillarse un adaptador a la toma de llenado del depósito para poder así fijar a presión la manguera, asegurando su estanqueidad.

Toma de llenado de GLP con el adaptador ya atornillado. A la derecha, la toma de llenado convencional del depósito de gasolina.

La contaminación. Un vehículo que utiliza GLP emite un 15% menos de dióxido de carbono (CO2) que un coche de gasolina y alrededor de un 80% menos de óxidos de nitrógeno que un diésel. Además, también expulsa menos partículas que los vehículos propulsados por combustibles tradicionales. A consecuencia de ello, dispone de la etiqueta ECO de la DGT, con los beneficios derivados que ello conlleva.

La instalación. Los vehículos capacitados para circular con GLP cuentan con el motor, inyectores y depósito tradicionales de cualquier vehículo de gasolina (EURO 3 en adelante), pero con la incorporación de un sistema adicional de inyectores, toma de llenado, vaporizador, red de tuberías, unidad electrónica de control, conmutador y depósito para el uso de gas. En la práctica. el usuario puede elegir con cuál circular, teniendo la opción de combinar la autonomía de ambos combustibles para extender así la misma. Generalmente, el depósito de GLP sustituye a la rueda de repuesto, pues utiliza el hueco destinado a la misma para no restar así capacidad de carga. De ese modo, los vehículos a GLP son bi-fuel. El sobrecoste suele partir de los 1000 euros en función de la calidad y la integración de la instalación. Esta no es posible en vehículos diésel.

La limpieza del motor. Un propulsor que consume GLP habitualmente sufre un deterioro muy inferior a otro que utiliza gasolina, pues el gas licuado de petróleo deja una cantidad notablemente inferior de residuos en el mismo. Un modo muy sencillo de comprobarlo es a través de la varilla del aceite, pues éste mantiene su color original durante miles de kilómetros como si estuviera recién cambiado.

Inconvenientes

La potencia. El GLP tiene un rendimiento energético inferior, por lo que el motor puede arrojar entre un 5 y un 10% menos de potencia que cuando utiliza gasolina. En cierto modo es como conectar el aire acondicionado al coche, algo que en función de la capacidad del coche y el trayecto que se esté realizado, puede llegar a notarse.

El consumo. Cuando circula con GLP, el vehículo en cuestión consume un 5/10% más por la misma razón por la que no genera tanta potencia como podría con gasolina. Eso hace que el motor necesite más trabajo, incrementando la demanda de combustible. La ventaja es que, al ser un carburante mucho más barato, sigue compensando.

Esquema de instalación de un sistema de GLP en Dacia, que cuenta con modelos adaptados en toda su gama.

Instalación de calidad. En todos los ámbitos es algo que debería preocuparnos, pero en el caso de un sistema de GLP es de vital importancia que sea de calidad, tanto si viene de fábrica como si lo hemos incorporado posteriormente. De ello dependerá su longevidad y que evitemos problemas de calibración, presión o resecado de las válvulas o de los asientos de las mismas. Este último punto es vital, pues el GLP es un combustible seco sin aditivos y, a consecuencia de ello, la lubricación no es tan eficiente, por lo que el motor debe contar con válvulas reforzadas.

Dependencia de la gasolina. Aunque decidamos utilizar GLP de manera permanente, siempre deberemos contar con cierta cantidad de gasolina en su correspondiente depósito, pues el arranque siempre se realiza con este combustible y, mientras el motor no alcance una temperatura aproximada de 40ºC, el sistema no pasará a GLP ante la imposibilidad de que el evaporizador gasifique correctamente.

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