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Dome Zero: el éxito del deportivo nipón que nunca se llegó a vender

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Este fallido proyecto japonés fue un auténtico vehículo de producción que el afamado equipo de competición nipón Dome pretendió comercializar tras su fundación.

A pesar de no vender ni un solo ejemplar, solo con la venta de derechos de imagen del modelo lograron financiación suficiente para la recién creada empresa, convirtiéndose en uno de los especialistas de competición privados más potentes de Japón.

Todos los ejemplares fabricados del Dome Zero, el rojo se corresponde con el P2.

Este extraordinario prototipo japonés fue uno de esos pocos proyectos hechos más con el corazón que con la calculadora. Para la historia, el Dome Zero fue el vano intento de un pequeño equipo nipón de entrar en el mercado de deportivos de producción, sin embargo, esta apasionada iniciativa nacida realmente en los años sesenta fue la precursora de la que es sin ningún lugar a dudas uno de los centros tecnológicos más reputados de Japón en materia de automovilismo deportivo.

Concebido a mediados de los años setenta y presentado en el Salón del Automóvil de Ginebra de 1978, donde fue la estrella indiscutible, el Zero fue el sueño de fabricar automóviles deportivos de un entonces minúsculo equipo de carreras de Japón. Un país que en aquella época tenía escasa tradición en el segmento deportivo del mercado.

Lejos de ser un mero ejercicio de estilo, este deportivo de aspecto futurista, que aunque parezca mentira ya tiene cerca de 40 años, era todo un proyecto real que pensaba llevarse a producción. Sin embargo, y por motivos que nunca han trascendido, a la pequeña empresa le fue imposible homologar el vehículo en su país natal. Por lo que el proyecto derivó en la creación de un segundo prototipo destinado a ser vendido en mercados como el estadounidense y en la aventura de participar nada menos que en las 24 Horas de Le Mans, con un Sport Prototipo basado en el Zero.

Presentación del Dome Zero en Ginebra 1978.

Si bien nunca fue llevado a producción, por lo que no se vendió ni un solo ejemplar a pesar de haber sido presentado en su versión definitiva, el Zero P2, en varios salones del automóvil, curiosamente, lo cierto es que no podemos tachar el proyecto de fracaso. Ya que la empresa consiguió no pocos beneficios con los derechos de imagen del Zero, sobre todo para la creación de juguetes. Lo que permitió la supervivencia de la empresa y por tanto, la exitosa carrera que ha tenido Dome durante estas últimas décadas.

El Dome Zero pasó a la historia como el fracasado intento de una pequeña iniciativa japonesa de fabricar un superdeportivo, sin embargo, la realidad no pudo ser más distinta. El Zero era solo la carta de presentación de Dome, un equipo de competición recién creado que si bien pretendía entrar en el mercado de superdeportivos, lo cierto es que creó el Zero como una actividad más de la compañía.

Y aunque no lograra comercializar ni un solo ejemplar, lo cierto es que la venta de los derechos de merchandising del modelo fueron la financiación necesaria que logró levantar lo que hoy es Dome Racing Ltd. Uno de los especialistas de competición más reputados de Japón, encargado de los proyectos de carreras de marcas como Toyota u Honda en muy diversas categorías. Como los modelos de Honda en Super GT, incluido el actual NSX y el ya desaparecido HSV-010 GT, la versión de competición de la generación no nata del NSX, que fue eliminado por los recortes de la empresa causados por la gran crisis financiera de 2008 y que Dome se encargó de desarrollar y de hacer correr en el espectacular campeonato japonés hasta 2013, en la que ha sido la única participación en ese campeonato de un modelo que no ha tenido versión de producción.

El Zero frente a las actuales instalaciones de Dome.

Volviendo a los setenta, el Dome Zero pretendía realmente ser una alternativa a los deportivos de la época, aunque su agresivo aspecto realmente escondía una mecánica de origen Nissan de 6 cilindros en línea de 2.8 litros. Esta disponía de 145 caballos, unos 100 caballos menos que el motor Ferrari menos potente de la época, el V8 de 3.0 litros que podíamos encontrar en los 308 GTB y Dino 308 GT. Sin embargo, su escaso tamaño de apenas 4 metros y con una altura que no llegaba al metro, le permitía un ligero peso inferior a los 950 kios, por lo que sus prestaciones están a la altura de los modelos deportivos de aquel momento.

Con transmisión manual de 5 velocidades, Dome declaraba en su momento una velocidad máxima de 220 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en torno a los 7 segundos. Un Ferrari 308 GTB de la primera serie, alimentado por carburadores Weber y con una potencia de 255 CV, presentaba 255 km/h de velocidad máxima y una cifra de aceleración de 6.2 segundos para hacer el 0 a 100 km/h. Nada mal para el pequeño japonés que tenía casi mitad de potencia.

Del resto de especificaciones poco se supo, se entiende que estaba fabricado sobre un bastidor tubular de metal, como todos los modelos de motor central de la época, con el motor de seis cilindros atmosférico alimentado por 3 carburadores Solex situado tras el habitáculo. Montaba frenos de disco ventilados en las ruedas de 13 pulgadas delanteras y de disco macizos en el eje trasero, que contaba con llantas de 14 pulgadas.

De su interior, que gozaba de un estética sacada de una película de ciencia ficción de la época, existen numerosas imágenes, en las que llama poderosamente la atención el diseño de elementos como el tablero digital en forma de V invertida y sobre todo, la palanca de cambios, en algunas unidades situadas a la derecha del conductor, entre el volante y la puerta, y en otros casos en el centro, con unas peculiares formas. Como podéis apreciar en las imágenes de la galería adjunta.

La acusada línea en cuña del Zero fue todo un éxito desde el primer momento, aunque los salones del automóvil de la época estuvieron plagadas de modelos similares, como el Bizzarini Manta, el Bertone Stratos o el Maserati Boomerang, lo cierto es que esta corriente de diseño llegó a las calles sin adulterar solo con el Countach original, que parece casi discreto junto al Dome Zero.

Una vez que la marca no logró homologar el primer modelo en su país natal, según la firma porque era imposible para una empresa tan pequeña luchar contra la burocracia nipona en ese sentido, se concentraron en una segunda versión, prácticamente idéntica denominada P2, que se diferencia tan solo en detalles menores, como los paragolpes plásticos negros de mayor tamaño, ideados para homologar al modelo en Norteamérica, donde fue precisamente desarrollado por Dome USA. Así mismo, crearon una versión de competición del Zero denominada RL, con la que participaron con poco éxito en Le Mans, en 1979 y 1980.

Desde arriba: el Dome P2 junto a su versión de Le Mans y un Toyota Celica de competición preparado por Dome.

Tras la aventura fallida del Zero, y ya con la financiación necesaria gracias a la venta de juguetes del modelo, lograron construir su primeras verdaderas instalaciones, de las que salieron no pocos y exitosos modelos de la F3, F3000, Sport Prototipos e incluso el fallido intento de Formula 1 de Dome a principios de este siglo. Convirtiendo a Dome en unauténtico referente tecnológico en Japón. Sin olvidarnos del proyecto Jiotto Caspita, otro de los grandes superdeportivos nipones, en el que también tomó parte Dome y como el Zero, no llegó a materializarse en una versión de producción, debido a la recesión de la época.

Fotos: Dome

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