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    En 2022 los concesionarios españoles venderán más coches que en 2021 y ganarán más dinero

    En 2022 los concesionarios españoles venderán más coches que en 2021 y ganarán más dinero
    Javier Costas
    Javier Costas5 min. lectura

    Según se acerca el final del año las patronales del automóvil españolas hacen balance y prevén cómo será el año que viene. En 2022 el impuesto de matriculación volverá a donde estaba desde 2008, lo cual hará perder algunas ventas, pero los concesionarios serán más rentables.

    A falta de conocer los datos de diciembre, de momento 2021 va camino de ser un año un poco mejor en matriculaciones que en 2020, teniendo en cuenta que durante casi mes y medio (marzo a abril de 2020) las ventas quedaron paralizadas por el primer confinamiento nacional a causa de la pandemia de COVID.

    Hasta noviembre de este año se han matriculado 773.396 unidades, un 4% más que entre enero y noviembre de 2020, que fueron 745.370 ventas. Pero no perdamos de vista este dato, el auge de automatriculaciones de diciembre de 2020 hizo que se «vendieran» más de 100.000 coches. ¿Podría pasar este año? Tal vez.

    De momento sabemos que en enero el impuestro de matriculación va a volver al mismo sitio en el que estaba en 2008, con los mismos tramos de emisiones de CO2. Eso sí, al tener en cuenta el criterio de WLTP para contabilizar dichas emisiones, algunos modelos suben de tramo o dejan de estar exentos. Durante medio 2021 este impuesto se corrigió para «anular» la subida que hubo al cambiar de NEDC a WLTP (más realista).

    La patronal FACONAUTO, que defiende los intereses de los concesionarios, cree que en 2022 se van a dejar de matricular de 70.000 a 100.000 coches por la «subida» del impuesto de matriculación, o mejor dicho, el fin de la distorsión política que ha durado medio año. Algunas marcas, como Peugeot, amortiguarán dicha subida en algunos pedidos como detalle comercial para las entregas de 2022.

    Se barajan dos escenarios para 2022 por parte de FACONAUTO. Si se van al escenario optimista, el año terminará con unas 968.000 unidades, un incremento del 13% respecto a 2021, y si se van al pesimita creen que serán 900.000 coches. Todos los que dejen de vender nuevos acabarán siendo de ocasión o serán compras demoradas.

    Persiste la incertidumbre en la clientela por razones políticas, que no saben por dónde va a salir el Gobierno, y crece el número de clientes que alargan la vida útil de su coche esperando al momento propicio para dar el salto a un híbrido o un eléctrico, y no comprar otro coche gasolina, diésel, o de gas.

    Habrá a buen seguro problemas de suministro de los fabricantes por la falta crónica de componentes, especialmente microchips o semiconductores. En el caso de los coches eléctricos también puede haber algunos problemas de suministro de celdas de batería, o que alguna fábrica pare por otra ruptura de cadena logística.

    Según la consultora MSI, en 2023 las ventas podrían llegar a 1,1 millones de unidades, si los fabricantes dejan de tener problemas y la economía se sigue recuperando, y a partir de 2024 llegaría normalidad de niveles prepandémicos. En ese momento se consideraría que llega la recuperación real.

    En cuanto a la rentabilidad de los concesionarios, este año acabará con un retorno del 1 a 1,1%, que es similar al 1,2% de 2020. Mejores espectativas hay con 2022, la rentabilidad podría doblarse y llegar al 2%. Tengamos en cuenta que en 2020 los concesionarios facturaron 35.895 millones de euros, un 19% menos que en 2019 (44.207 millones).

    Este sector, el de la distribución, se recupera del golpe de la pandemia -8.000 empleos se perdieron-. Las ventas que más se están perdiendo son de coches económicos y gran volumen, pues los fabricantes están tratando de asignar los componentes a coches con mayor rentabilidad o los eléctricos para reducir el riesgo de sanciones de CO2 de Bruselas.

    Como retos para el año que viene, sigue estando la transformación digital y la transición hacia los coches eléctricos. En el caso de algunas marcas la red afronta incertidumbres por el cambio de modelo de negocio que proponen las centrales, cada vez menos orientado a que los clientes necesiten un concesionario tradicional.

    El sector seguirá presionando al Gobierno para que lleguen planes de estímulo para ir achatarrando los coches viejos, dada la edad media del parque móvil de turismos de más de 13 años. Si siguen sin despegar las ventas, el problema solo va a agravarse, y en relativamente poco tiempo llegaremos a 14 años de media.