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Chevrolet Corvette C2 Sting Ray (1963-1967)

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La segunda generación del Chevrolet Corvette dió un salto de gigante con respecto a su antecesor. El primer Corvette que empleó la denominación Sting Ray estuvo muy poco tiempo en el mercado, pero nos dejó algunas de las versiones históricas del modelo.

La ruptura con su antecesor fue total.

A finales de la década de los años cincuenta el Corvette ya se encontraba asentado en la gama de Chevrolet, como la cúspide de la extensa oferta de General Motors. Pero más importante aún, el departamento responsable del modelo ya había logrado la necesaria relevancia dentro del organigrama de la marca para poder afrontar con soltura los siguientes retos y proyectos que llegarían en las próximas décadas.

Durante la primera generación del modelo, el Corvette pasó de ser un simple experimento comercial a ser todo un icono para su fabricante, a pesar de que en sus 10 primeros años de vida su simple configuración inicial tan solo recibió actualizaciones menores. Pero para su relevo, la marca contó con una base tecnológica mucho más extensa, incluyendo el desarrollo paralelo de dos proyectos bien diferenciados, por lo que podemos decir que las raíces del Corvette de segunda generación se hunden en dos proyectos diferentes.

Por un lado encontramos el concept Sting Ray, el modelo que se considera oficialmente como el antecesor del Corvette C2, sin embargo, este era tan solo un derivado de una versión de competición del Corvette C1, el Corvette SS de 1957, que se había desarrollado inspirándose en el diseño y algunas soluciones del proyecto Q-Corvette. Este sí fue un proyecto real que trataba de dar vida a un modelo mucho más avanzado que el Corvette, de hecho, sus soluciones técnicas no fueron adaptadas por un ‘Vette de producción hasta 30 años después, como la disposición transaxle de la transmisión. En menor medida, el Q-Corvette fue también la base que se empleó para dar forma al C2.

El Q-Corvette, un proyecto 30 años avanzado a su tiempo.

Diseño

No solo la ruptura con su antecesor fue muy notable en este aspecto, sino que su atrevida estética resultaba más que deportiva, tremendamente avanzada y original para la época. El Corvette C2 fue uno de los primeros modelos de la historia en eliminar el frontal plano y vertical, algo que había caracterizado al diseño de todos los automóviles desde principios de siglo. Parte de las decisiones sobre su estilo fueron tomadas tras los estudios en el túnel de viento, lo que supuso la primera ocasión que un proyecto de GM empleaba esta herramienta de estudio aerodinámico.

Su afilado frontal contaba además con una tapa retráctil para ocultar las ópticas circulares dobles, esquema que mantuvo hasta la llegada de la sexta generación del modelo, cuando fueron eliminados los faros retráctiles.

Sus líneas se basaban mayormente en las diseñadas para el Q-Corvette y que luego fueron adaptadas al Sting Ray concept, basándose además en la forma del pez manta. Fue diseñado por Larry Shinoda con la supervisión de Bill Mitchell, y su silueta estaba claramente basada en la de los dos modelos mencionados anteriormente. Partía de una marcada línea horizontal que recorría todo el lateral del vehículo, para lo cual se inspiraron en modelos de diseñadores italianos de la época, como Pininfarina.

Corvette 1963 coupé 'Split window'.

Por primera vez, el Corvette contó con una variante de carrocería coupé además del convertible, que se caracterizaba por disponer de una línea que en aquella época solo podía ser definida con una palabra, futurista. El modelo original, el Corvette 1963, fue el más atrevido, pues la versión coupé contaba con una luneta trasera dividida (versiones split-window) que había sido herencia directa del Q-Corvette y que curiosamente no era del agrado de Zora Arkus-Duntov, de ahí que fuera eliminada (junto con las salidas falsas de aire del capó) con la llegada del modelo 1964. Estos ejemplares son a día de hoy algunos de los más caros y más buscados entre los Corvette clásicos.

Técnica

A nivel técnico el C2 todavía estaba muy relacionado con su antecesor, aunque su bastidor fue considerablemente mejorado. El mítico Zora Arkus-Duntov ya se encontraba a la cabeza del proyecto y en aquel entonces contaba con algunos de los nombres históricos de General Motors, como Bill Mitchell. El C2 se aprovechó de muchas de las experiencias del prototipo CERV I, ideado y realizado por esta nueva ola de ingenieros que fascinados con la disposición central y trasera de los motores pretendían ir más allá a nivel dinámico. Del radical CERV I se tomaron valiosas experiencias para desarrollar elementos del C2, como la suspensión trasera independiente.

A nivel mecánico heredó las mismas plantas motrices de su antecesor, pero el bastidor fue completamente renovado, empleando por primera vez un bastidor que podía considerar propio. Su gama contaba inicialmente con bloques V8 327 small-block de 5.4 litros, pero disponibles con alimentación por carburación o inyección y en diversas versiones de potencia, combinables con 3 transmisiones diferentes (incluyendo una manual de 4 relaciones) y 6 opciones de relación de transmisión. El abanico de potencia abarcaba inicialmente desde los 253 CV (250 hp) hasta los 365 CV (360 hp) de la versión de inyección.

Corvette V8 427 L71 Tri-Power 'Bounty Hunter'.

Con las actualizaciones de los siguientes model year llegaron más opciones mecánicas, incluyendo un V8 de 6.5 litros y varias opciones V8 427 de 7.0 litros. Hay que tener en cuenta que el Corvette C2 estuvo vigente durante una gran parte de la edad de oro del motor estadounidense, que comenzó en la década de los sesenta y acabó con la primera gran crisis del petróleo, en 1973.

Por lo que compartió espacio en el mercado con el segmento Muscle car original y los derivados del programa Total Performance de Ford, como el Shelby Cobra. Así que no es de extrañar que esta generación encontrara su techo de potencia con el brutal Corvette 427/430 de 1967, que contaba con un V8 427 Big-block Tri-Power de 7.0 litros denominado L88 que si bien en teoría disponía de unos 430 caballos, realmente contaba con más de 560 CV.

El 427/430 solo estuvo disponible el último año de su vida comercial, el modelo 1967 y hoy es uno de los Corvette más raros, pues solo fueron fabricados 20 unidades con esta combinación, que precisaba obligatoriamente de la suspensión y sistema de frenos reforzado y solo podía alimentarse con gasolina de 103 octanos, no disponible en cualquier estación de servicio.

Uno de los essos Corvette Grand Sport '63 originales.

Versiones especiales

Aunque el C2 fue la primera generación que estrenó la denominación Grand Sport, precisamente en una versión de carreras, la férrea oposición de GM a dedicar esfuerzos en cualquier tipo de competición provocaron que muchas de las ideas y la pasión del departamento Corvette se pudiera traducir en espectaculares versiones que exprimieran las posibilidades del modelo.

A nivel oficial, solo el Grand Sport, un programa que fue desarrollado en secreto como respuesta al Shelby Cobra, llegó a los circuitos. Sin embargo, cuando los ejecutivos de GM lo descubrieron simplemente lo cancelaron, acabando con los planes de fabricar una corta serie de 125 unidades de esta versión aligerada y potenciada basada en el Corvette ‘63, de la que solo se llegaron a fabricar los 5 primeros ejemplares. Hoy piezas tremendamente cotizadas.

De la misma manera, durante el desarrollo de esta generación se perfilaron planes para ofrecer una versión preparada para que pilotos privados pudieran competir en la SCCA, que no permitía equipos oficiales de las marcas. De esta manera nació el paquete opcional Z06, con el cual, el cliente podía solicitar directamente a la factoría básicamente un Corvette listo para competir.

Corvette Z06 1963 'Big Tank'.

Este pack opcional incluía entre otras modificaciones mecánicas un enorme depósito de combustible de 165 litros, casi el doble que el depósito original, de ahí el conocido apodo “Big Tank”. En su configuración original, el pack Z06 solo estuvo disponible para los Corvette ‘63, pero poco después modificó el pack, aunque siguió conservando el enorme depósito como opción separada, dando lugar a que modelos posteriores contaran con este depósito sin ser realmente uno de los 199 ejemplares Z06 originales, también piezas muy cotizadas entre los coleccionistas.

Las siglas Z06 han perdurado hasta nuestros días y sirve para dar nombre a la versión que estando potenciada o no, dispone de un conjunto aligerado y mejoras de bastidor destinadas a maximizar el rendimiento en circuito.

Finalmente, el Corvette C2 cedió espacio para su sucesor tras solo 5 años en el mercado, en el que se produjeron cerca de 120.000 ejemplares.

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