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Los Ford Mondeo autónomos se prueban sobre la nieve

Ford sigue adelante con su proyecto de coche autónomo en una de las condiciones metereológicas más complejas: la nieve. Como los sensores del coche no pueden recoger tanta información, es más complicado hacer que se oriente, por no mencionar la dificultad inherente para circular en esas condiciones.

En condiciones normales de circulación, los coches autónomos utilizan varios sensores, como cámaras de vídeo, GPS, láser (LiDAR), microondas o ultrasonidos. Si la visibilidad es buena, el problema tiene una complejidad determinada, pero si ha nevado, todo es mucho más difícil. Parte de la señalización queda tapada.

Ford está realizando pruebas en entornos nevados, según el fabricante nadie ha hecho esto antes. Las pruebas se hacen en la ciudad ficticia de Mcity (Universidad de Michigan) y en carreteras públicas de la zona. Los coches son Fusion (Mondeo en Europa) con sistema autónomo de tercera generación.

Las cámaras de vídeo y los sensores LiDAR son incapaces de ver parte de la carretera y la señalización, tanto vertical como horizontal. Para que el coche sepa por dónde va, necesita una cartografía tridimensional con más detalle de lo habitual, ya que el GPS por sí solo no permite la precisión suficiente en los mapas normales.

Ford se basa en unos mapas más complejos, desarrollados con la Universidad de Michigan, en los que el coche previamente ha tomado nota de dónde están los edificios, señales, árboles, etc. Se trata de contar con puntos de referencia detectables cuando las condiciones sean adversas.

Así, en el caso de no poder "ver" la carretera, los sensores LiDAR buscarán referencias en el mapa, en lenguaje coloquial, algo que le sea familiar. Mediante puntos de referencia y el GPS el vehículo es capaz de determinar su posición exacta, utilizando la información previamente recopilada para orientarse.

A Ford le preocupa mucho la problemática de la nieve, dado que el 70% de la población de EEUU se concentra en zonas donde puede nevar a lo largo del año. El sistema que se está probando no sería eficaz usando mapas de navegación convencionales.

Ford no ha especificado cómo se van a confeccionar esos mapas, pero podrían utilizar una solución basada en nube. Los coches que vayan circulando en buenas condiciones pueden elaborar esa cartografía en tiempo real, y así retransmitirla a los vehículos cuando circulen por zonas con mala climatología.

Otra función del sistema es determinar hasta qué punto se puede seguir conduciendo de forma segura, y durante cuánto tiempo, para sugerir una pausa en el viaje. El control de estabilidad y tracción aporta información que se tiene en cuenta para dicho propósito.

Los Fusion Hybrid empleados en las pruebas son de tracción delantera y no utilizan cadenas. La lógica de conducción se debe adaptar, ya que al haber mucha menos adherencia disponible, se deben aumentar las distancias para frenar, maniobrar con mayor suavidad y circular a una velocidad inferior.

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