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    "France 2030", el plan para reindustrializar Francia, incluyendo su industria del automóvil

    El presidente francés ha anunciado hoy, 12 de octubre, un ambicioso plan de inversión para reflotar su industria y llevarla a la modernidad, con especial hincapié en las nuevas tecnologías, limpias y descarbonizadas. La cifra es contundente, 30.000 millones de euros.

    Faltan seis meses para que el presidente de la República de Francia, Emmanuel Macron, opte a la reelección. En 2017 ganó las elecciones y sucedió a François Hollande, Francia tuvo un viraje un poco hacia la derecha. Pese a la cercanía de la cita electoral, Macron ha anunciado un plan muy ambicioso: «Francia 2030».

    El mandatario ha presupuestado 30.000 millones de euros para acelerar la conversión de Francia en un país industrialmente más moderno. Ese dinero será para la transición ecológica, nuevas centrales nucleares, ser líderes europeos en producción de hidrógeno verde, más producción de vehículos electrificados e incluso un avión de bajas emisiones.

    Macron pretende matar varios pájaros de un tiro, empezando por asegurarse la reelección. Pretende evitar los problemas de deslocalización industrial y producir más, reducir la dependencia de empresas asiáticas o responder mejor a futuras crisis sanitarias... y atajar la problemática del cambio climático.

    De esos 30.000 millones de euros, parte ya están incluidos en el presupuesto de 2022. Además, contará con el banco nacional BpiFrance, que invertirá 4.000 millones de euros en empresas de nuevas tecnologías e innovadoras. De hecho, la inversión pública va a asumir mayores riesgos en vez de confiar en las tradicionales «vacas sagradas».

    No solo se va a confiar en los pesos pesados de su industria del automóvil, véase Renault y STELLANTIS, también en empresas más pequeñas que no ofrezcan tantas certezas. Si un proyecto de inversión no va bien, los fondos se podrán reasignar a otros proyectos de forma dinámica.

    Macron pretende crear un círculo virtuoso de innovación, producción y exportación; Francia lleva más de 18 años sin un saldo exportador positivo. Para la industria del automóvil ha fijado un objetivo de producción de 2 millones de coches híbridos y eléctricos para 2030. En total, en 2020 en Francia fueron fabricados 1,316 millones de vehículos a motor, aunque de 2016 a 2019 el ritmo fue de 2,082 a 2,269 millones de unidades.

    Representación de una de las futuras factorías europeas de Automotive Cells Company

    Al margen de este plan, Renault se ha tomado muy en serio la producción de vehículos eléctricos al norte del país, y STELLANTIS -antigua PSA- ha formado una joint-venture con Total -Automotive Cells Company (AAC)- para levantar una gigafábrica de baterías. En total, se han previsto tres instalaciones de este tipo en el país por la iniciativa privada.

    Sin dichas instalaciones no parece muy realista que casi toda la producción de vehículos actuales en Francia pueda ser de vehículos electrificados, hacen falta muchas baterías. También, obviamente, hay que reducir el peso de proveedores asiáticos y que se produzca en el país el máximo posible.

    Respecto a los objetivos de los fabricantes, STELLANTIS anunció que para 2030 el 70% de sus ventas serán de vehículos eléctricos. Renault apuntó más alto, un 90%. Además de estos fabricantes podemos citar a Toyota, que produce de momento coches híbridos y térmicos, o a INEOS, que producirá todoterrenos Grenadier en las instalaciones de Hambach adquiridas a Daimler.

    ¿Cómo se desglosan esos fondos?

    • 8.000 millones de euros para energía nuclear, renovables e hidrógeno
    • 4.000 M. euros para transporte y movilidad
    • 1.500 M. euros para agricultura y alimentación
    • 1.500 M. euros para tecnologías de realidad virtual, producción cultural y exploración submarina
    • 6.000 M. euros para robótica
    • 2.000 M. euros para formación en nuevas profesiones
    • 5.000 M. euros para apoyar industrias emergentes
    • Etc.

    Hay que destacar que este paquete de enorme inversión pública viene a continuación del plan «France relaunch» de 100.000 millones de euros. No se han asignado todos los fondos y sobrarán para el nuevo plan. Frente a la ortodoxia de contención del gasto propuesta por países como Alemania, Francia desde luego ha movilizado dinero para reflotar su industria.

    Toda esta inversión pretende que Francia sea un país mucho más relevante en la próxima década y recupere un papel que ahora mismo no tiene. Por ejemplo, si se logra liderar la producción de hidrógeno verde, clientes no le van a faltar. Además, se refuerza el papel de la energía nuclear, en declive en otros países de su entorno -como el nuestro-.

    Macron necesitará ganar las elecciones para llevar a cabo su plan, que tiene un horizonte de otros cinco años -no es casualidad, lo que duraría su segundo mandato-. Veremos si aumenta su intención de voto en aquellas zonas que han perdido industrialización y donde Macron no fue muy popular en 2017.