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    Guía de conducción invernal: todo lo que debes saber si vas a viajar

    El invierno puede complicar mucho la conducción y debemos estar preparados para todo.Pixabay.

    En esta guía te aconsejamos sobre la conducción en lluvia, nieve, hielo, niebla o viento, analizando también los principales riesgos que corremos para poder evitarlos.

    Otro elemento imprescindible es el buen mantenimiento del vehículo en condiciones comprometidas, así como conocer las tecnologías que nos ayudan.

    En invierno se producen menos desplazamientos de media o larga distancia, pero en cambio se producen más movimientos diarios y también más accidentes. Por ello, es importante estar prevenidos en la medida de lo posible y aprender cómo enfrentarnos a circunstancias anómalas que pueden provocar situaciones de peligro.

    La climatología adversa añade peligrosidad a la conducción, haciendo que las maniobras se compliquen si no extremamos la precaución y nos adaptamos a las circunstancias de agarre o visibilidad. Por ello, es aconsejable seguir estos principios básicos:

    • Reducir la velocidad para adaptarla al estado de la calzada y la visibilidad.
    • Aumentar la distancia de seguridad para incrementar nuestro margen de reacción.
    • Circular con los neumáticos en perfecto estado para maximizar su potencial y evitar que la distancia de frenado aumente.
    • Evitar conducir de manera brusca o agresiva para no provocar pérdidas de agarre.
    • Circular siempre con las luces encendidas, especialmente si nuestro vehículo no cuenta con luces diurnas.
    • Llevar cadenas en el maletero para estar siempre prevenidos.
    • Asegurarnos de que el sistema de aireación funciona correctamente para desempañar los cristales con eficacia.

    Conducir con lluvia

    El líquido elemento es el principal causante de accidentes en España y el hecho de que la mayor parte del territorio no reciba lluvia con regularidad hace que los primeros minutos sean especialmente peligrosos, pues las gotas iniciales se mezclan con la grasa y la suciedad presente en el asfalto, creando una capa sumamente resbaladiza. En caso de persistir, la lluvia acaba limpiando la calzada, creando un agarre todavía precario pero más uniforme.

    A grandes rasgos, la lluvia provoca los siguientes factores a tener en cuenta:

    Visibilidad reducida: la menor cantidad de horas de luz en invierno hace que la visibilidad sea menor a determinadas horas y, combinada con la lluvia, agrava el problema. Por eso es importante:

    • Revisar todo el sistema de alumbrado y llevarlo encendido para ver y ser vistos.
    • Comprobar que las escobillas de los limpiaparabrisas están en perfecto estado para retirar con eficacia el agua, barro, salpicaduras, etc.
    • Mantener el sistema de aireación en buenas condiciones para evitar el empañamiento.
    La lluvia reduce el agarre y la visibilidad.

    Menor adherencia: el agua reduce el agarre de los neumáticos a la calzada, especialmente al comenzar la lluvia. Por ello, debemos aplicar algunas medidas correctoras:

    • Aumentar la distancia de seguridad para contrarrestar el aumento de la distancia de frenado.
    • En caso de no disponer de ABS, procure frenar en línea recta.
    • En caso de cruzar una balsa de agua, ser conscientes de que la eficacia de los frenos podría verse afectada por la humedad (compruebe que funcionan periódicamente pisando suave y repetidamente el pedal) y estar preparados para un posible aquaplanning.

    ¿Qué es el aquaplaning?

    Este peligroso efecto se produce cuando el neumático pierde contacto con el asfalto al no ser capaz de evacuar el agua presente en el mismo. Ello hace que el vehículo patine sobre la capa de agua, haciendo inútil cualquier orden del conductor a través del volante o los pedales.

    Qué influye:

    • Cantidad de agua en la calzada
    • Velocidad
    • Desgaste del neumático
    • Presión de inflado

    Cuando vamos a cruzar un charco o balsa de agua, es importante intentar reducir la velocidad ANTES de entrar en él y, posteriormente no girar el volante ni tocar los pedales, para que cuando lo hayamos cruzado los neumáticos recuperen el agarre sin derrapar o perder adherencia por acción de un giro, aceleración o frenazo.

    Conducir con nieve y hielo

    No es habitual en la mayor parte del territorio español, aunque sí en zonas montañosas o frías. Si vamos a desplazarnos a una zona con dichas características, es imprescindible llevar cadenas para evitar inconvenientes añadidos.

    Cuando circulamos sobre nieve, debemos tener en cuenta los siguientes factores:

    • Los primeros copos hacen que el asfalto sea más deslizante y la situación va empeorando a medida que se crea una capa más espesa.
    • La nieve puede ocultar señales y marcas viales, reduciendo además la visibilidad e, incluso, provocando mareos en determinadas personas.
    • Debemos reducir la velocidad, encender los faros y aumentar la distancia de seguridad.
    • Es conveniente aprovechar las rodadas de los vehículos precedentes, extremando la suavidad en todas las maniobras (giros, aceleraciones, frenadas) e intentando circular en la marcha más larga posible en relación a nuestra velocidad.

    Si no podemos evitar coger el coche sobre calzada helada, sepamos que:

    • La adherencia se reduce al mínimo, incluso en relación a la nieve. Debemos reducir la velocidad y extremar la suavidad de nuestros movimientos.
    • Las zonas sombrías o que no reciben el impacto directo de los rayos del sol en invierno son muy propensas a tener placas de hielo incluso en días despejados.
    • Las zonas peraltadas pueden tener hielo durante la noche y por la mañana temprano si la nieve de los márgenes se ha derretido.
    • Si el termómetro del coche marca 3 ºC o menos, permanezca alerta.
    • En caso de pisar una placa, actué como si se tratase de un aquaplaning o, en caso de ser necesario, realice movimientos de volante suaves y haga lo mismo con los pedales. En caso de disponer de ABS, frene más enérgicamente para que el sistema le ayude a detenerse.

    ¿Cómo colocar las cadenas?

    Deben colocarse en el eje de tracción. Las textiles se acoplan a la rueda como una funda, pero para cubrir la parte del neumático que se apoya en el suelo debemos avanzar media vuelta de rueda.

    Las cadenas textiles son una alternativa a las tradicionales de metal.

    En caso de disponer de cadenas metálicas:

    • Desabrocharemos el aro rígido e introduciremos un extremo por detrás de la rueda, deslizándolo por el suelo.
    • Tomaremos los dos extremos, comprobaremos que ningún trozo de la cadena queda aprisionado por la rueda, cerraremos el aro interior y lo centraremos bien por detrás del neumático.
    • Cerraremos el anillo exterior y centraremos el conjunto de la cadena sobre la zona de rodadura y flancos del neumático.
    • Apretaremos con el tensor y el enganche el sobrante de la cadena para que no golpee en el paso de rueda.

    Conducir con niebla

    Los tramos en los que nos encontramos niebla hacen que la visibilidad se reduzca considerablemente, por lo que es tan importante adecuar nuestra velocidad a la de la situación como encender los faros antiniebla para ser vistos correctamente por el resto de conductores:

    • Si la niebla es muy intensa, podemos perder visibilidad incluso unos pocos metros por delante, por lo que no tendremos casi tiempo para anticipar otros vehículos, curvas, rotondas, etc. Debemos adaptar la velocidad al campo de visión del que dispongamos.
    • La niebla conlleva el humedecimiento de la calzada, por lo que tampoco dispondremos del agarre habitual sobre asfalto seco. Incluso, podría formarse hielo si las temperaturas son muy bajas.
    • Encienda las luces antiniebla, pero sólo en el caso de que sea lo suficientemente densa para no deslumbrar a otros conductores, ya que su intensidad puede ser muy molesta. Las luces largas son una mala idea porque rebotan en la niebla y reducen la visibilidad aún más.
    • Fíjese en las marcas longitudinales de la calzada para anticipar mejor las modificaciones de la misma.

    Conducir con viento

    Las rachas de viento pueden ser intensas e irregulares, produciendo una desestabilización del coche que nos provoque un susto o incluso un accidente. Para evitarlo, resulta útil fijarse en la vegetación adyacente a la carretera o en polvo, tierra u otros materiales arrastrados que nos indiquen en qué dirección y con qué intensidad sopla el viento. Además, tenga los siguientes consejos en cuenta:

    • Tenga especial cuidado al adelantar a vehículos pesados o zonas en las que haya elementos que puedan proteger temporalmente su vehículo del viento (túneles, taludes, etc), pues al finalizar estos una racha puede llegar de golpe.
    • Si sopla desde la izquierda y se cruza con otro vehículo que interrumpe la racha, su vehículo tenderá a desplazarse hacia el lado del que sopla y luego hacia la derecha bruscamente.
    • Si sopla desde la derecha y adelanta a un vehículo pesado como un tráiler o similar, este aspirará su vehículo hacia él, provocando el efecto contrario al terminar la maniobra.
    • Para minimizar dichos efectos, adecúe la velocidad a la intensidad del viento y sujete el volante con firmeza para minimizar los vaivenes laterales.
    • Contrarreste el movimiento lateral del vehículo girando el volante suavemente hacia el lado contrario.
    • Extreme la precaución al cruzar puentes o viaductos, pues quedan más desprotegidos y la intensidad del viento puede ser mayor.

    Tecnología a nuestro servicio

    Aunque no se trata de sistemas milagrosos que puedan salvarnos de cualquier situación, las herramientas que los vehículos actuales equipan resultan muy útiles en situaciones de peligro.

    Los vehículos actuales cuentan con numerosos sistemas de ayuda a la conducción.

    Los principales sistemas de seguridad activa son:

    • ABS: antibloqueo de ruedas.
    • ESP, ESC, DSC, etc: control de estabilidad.
    • ASR, TCS: control de tracción.
    • ACC: control de crucero (mantiene la distancia de seguridad adecuada).
    • Frenada de emergencia: actúa o avisa al conductor cuando detecta un vehículo que se cruza o si nos aproximamos a otro demasiado rápido, frenando en el caso de que esté preparado para ello.
    • Faros adaptativos.
    • Sistema de mantenimiento de carril: Vigila que el coche se mantenga en su carril. Si el conductor se despista, reconduce la dirección. Si no utiliza el intermitente para cambiar de carril, emite un aviso.
    • Neumáticos de invierno.

    Vehículo en buen estado

    Toda precaución es poca, pero si a la hora de la verdad el coche no está en buenas condiciones para obedecer con eficacia las órdenes del conductor o hacer frente a las inclemencias, no sirve de mucho.

    Por ello, resulta imprescindible revisar nuestro vehículo, prestando especial atención a los siguientes aspectos:

    • Neumáticos: compruebe que la profundidad del dibujo es la adecuada y no sobrepase el mínimo legal: 1,6 milímetros, aunque no es aconsejable esperar tanto para sustituirlos. Un truco sencillo es introducir una moneda de 1 euro en las acanaladuras. Si la banda exterior de la moneda no se introduce por completo, es momento de cambiar los neumáticos. Así, conseguiremos acortar la distancia de frenado y reducir el riesgo de aquaplaning, además de mejorar el agarre general del coche en mojado.
    • Suspensión y frenos: la estabilidad del vehículo, así como la distancia de frenado dependen directamente de ambos elementos. Es aconsejable revisar los amortiguadores cada 30.000 km y los discos de freno cada 80.000 km. Además, el líquido de frenos cada dos años y que las pastillas tengan al menos 2 mm de grosor.
    • Climatización: el buen funcionamiento de los aireadores y el aire acondicionado garantizan un buen desempañado de los cristales, ya que reducen la humedad del cristal.
    • Limpiaparabrisas: debemos comprobar que no están gastados y retiran con eficacia el agua o el barro que pueda caer sobre el parabrisas para así no perjudicar nuestra visibilidad. Compruebe también el nivel del líquido limpiaparabrisas, así como que este prevenga la congelación.
    • Anticongelante: Este líquido circula por el motor para refrigerarlo, pero también para evitar la congelación del mismo. Evite el uso del agua, ya que además de congelarse, se dilata y puede dañar el motor.
    • Luneta térmica: se trata de un elemento imprescindible para disponer de buena visión en la parte trasera, que carece de aireadores y, en muchos casos, también de limpiaparabrisas.
    • Alumbrado: verifique que todas las luces funcionan y compruebe que la regulación de altura es la correcta, pudiendo así adecuarla a la carga del vehículo.
    • Aceites y filtros: compruebe el nivel del aceite y el buen estado del lubricante y los filtros para que el motor funcione a la perfección en condiciones extremas. Lo ideal es seguir el plan marcado por el fabricante a la hora de realizar las sustituciones.
    • Batería: El frío puede acelerar la descarga de la batería y, aunque no requiere mantenimiento, su vida útil suele oscilar entre los tres y cinco años. En el taller se puede verificar el estado de la carga de la batería.

    ¿Qué debemos llevar en el coche?

    A la hora de hacer frente a cualquier imprevisto, como un pinchazo, una avería o similar, es recomendable llevar algunos objetos en el maletero que nos servirán de ayuda. Otros, incluso, son obligatorios:

    • Rueda de repuesto o kit reparapinchazos.
    • Triángulos de señalización y chaleco reflectante.

    Además, es aconsejable disponer de:

    • Cadenas para nieve.
    • Pinzas para arrancar en caso de batería descargada.
    • Pala y guantes para salir de un atasco en barro, nieve, etc.
    • Alcohol o similares para eliminar hielo de cerraduras o parabrisas.
    • Rascador para retirar la escarcha de los cristales.
    • Linterna para cambiar una rueda o cualquier otra acción durante la noche.
    • Spray antivaho o bayeta para eliminarlo antes de arrancar.
    • Agua y alimentos por si queda atrapado en la nieve.
    • Ropa de abrigo por si es necesario salir del coche en condiciones adversas.
    • Teléfono móvil y cargador para solicitar ayuda o avisar a emergencias.

    Consulte las incidencias y el estado de las carreteras en tiempo real en los mapas de la Dirección General de Tráfico. También puede consultar la previsión meteorológica con todo detalle en tiempo.com.

    Fotos: Pixabay