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    Seguridad activa y pasiva: diferencias y elementos que la conforman

    El puesto de mandos incorpora varios elementos de seguridad, tanto activa como pasiva.

    Desde que en la década de los años 80 el uso del cinturón de seguridad en los asientos delanteros se hiciera obligatorio para los automóviles particulares, la carrera tecnológica también ha invadido los sistemas de seguridad, que han evolucionado de un modo espectacular en las dos últimas décadas.

    Las legislaciones internacionales son cada vez más estrictas en este aspecto, lo que obliga a los fabricantes a incorporar cada vez más elementos de seguridad pasiva y activa en sus vehículos. Pero, ¿qué diferencias hay entre ambas vertientes y qué sistemas las conforman?

    Seguridad activa

    Es el conjunto de medidas que contribuyen a evitar un accidente, bien a través de la mejora de la estabilidad o de la eficiencia del vehículo.

    Los frenos

    No cabe duda de que uno de los principales aliados del conductor para evitar una situación peligrosa es el sistema de frenos, que permite reducir la marcha o detenerse por completo cuando sea necesario o aconsejable.

    A lo largo de los años, elementos como los frenos de disco o el sistema ABS han permitido que dicho sistema evolucione y sea cada vez más eficaz, minimizando la distancia de frenado o la inestabilidad del vehículo a la hora de hacerlo en todo tipo de superficies. Otros sistemas como el de frenado de emergencia (manual o automático) también contribuyen a mejorar la seguridad.

    La dirección

    Otro de los elementos imprescindibles es la dirección, que permite al conductor circular por la vía y evitar los obstáculos que en algún momento puedan interponerse. Sistemas como la dirección asistida fueron una revolución en su momento y en la actualidad todos los vehículos de serie cuentan con ella, llegando incluso a utilizarse asistencias eléctricas y de dureza variable en función de la velocidad que lleve el vehículo.

    La suspensión

    Imprescindible para mantener el vehículo estable y poder alcanzar mayor velocidad con seguridad en terrenos de todo tipo. Con ayuda de los amortiguadores, las barras estabilizadoras o los muelles, dicho entramado mantiene también el control y confort del vehículo.

    Los neumáticos

    El único elemento que conecta al vehículo con la calzada es la rueda. Y, como parte de la misma, el neumático es el elemento más importante, pues es el que debe aguantar las irregularidades del terreno con mayor intensidad, así como ofrecer el agarre necesario o evacuar la mayor cantidad de agua cuando la superficie de contacto esté mojada.

    Los neumáticos radiales fueron en su momento todo un hallazgo y, en la actualidad, tecnologías como la de los neumáticos tubeless (sin cámara) o runflat son la tendencia a seguir. También pueden englobarse en este apartado sistemas de control de presión de neumáticos, que empiezan a ser muy habituales en los vehículos de serie.

    La iluminación

    El alumbrado es otro de los factores de seguridad vitales, especialmente cuando conducimos de noche o en situaciones de visibilidad reducida. Saber manejar las luces cortas y largas, los intermitentes o las luces antiniebla resulta imprescindible para conducir con seguridad y responsabilidad, pero a lo largo de los años, los fabricantes han ido mejorando los sistemas de alumbrado con tecnología halógena, xenon, LED o adaptativa, entre otras. No menos importantes son las luces de conducción diurna, que se estima han reducido entre un 5% y un 23% los accidentes con muertos.

    Los sistemas electrónicos de estabilidad

    En este apartado nos adentramos en el universo de las siglas, con numerosos sistemas que se han desarrollado en los últimos años. Los más conocidos son el ESP (Electronic Stability Program) y el ESC (Electronic Stability Control), pero también nos referimos al DSC (Dynamic Stability Control), al DSTC (Dynamic Stability and Traction Control) o al VSA (Vehicle Stability Assist), entre otros.

    En esencia, estos sistemas monitorizan la velocidad de cada una de las ruedas, así como la posición del volante y del acelerador para determinar si en un momento dado es necesario actuar para equilibrar el vehículo e impedir que el conductor pierda el control del mismo.

    Otros sistemas

    La electrónica domina los vehículos en la actualidad y eso ha llevado a los fabricantes a desarrollar otros sistemas de seguridad activa que intentan minimizar los despistes que todo conductor tiene en algún momento de su vida.

    Alertas por cambio involuntario de carril, de proximidad de un vehículo o de sueño son sólo algunos ejemplos de este tipo de tecnologías. Otros, como el sistema de adaptación inteligente de velocidad a través de la monitorización de las señales o el control por GPS, también comienzan a ser cada vez más frecuentes en nuestros vehículos.

    Seguridad pasiva

    Reúne los elementos que toman relevancia una vez producido el accidente, buscando así minimizar las posibles lesiones que el conductor y sus acompañantes puedan sufrir.

    Los primeros elementos que entran en juego a la hora de sufrir un impacto son la carrocería y el chasis, que deben ser lo suficientemente resistentes como para proteger el habitáculo sin deformaciones, pero también lo suficientemente deformables como para absorber la mayor cantidad de energía posible, restando así estrés al cuerpo de los integrantes. Esa es una de las razones por la que los coches actuales tienden a dañarse con mucha facilidad, pues la integridad del ocupante prima sobre la de la máquina.

    Además, otros sistemas pasivos imprescindibles son los siguientes:

    Cinturón de seguridad: evita que la inercia nos convierta en un elemento más del salpicadero o nos proyecte fuera del vehículo. Actualmente, forman parte de nuestra vida los avisadores luminosos y acústicos que nos recuerdan que no lo llevamos puesto.

    El cinturón es el elemento de seguridad estrella.

    Reposacabezas: imprescindible para evitar o minimizar latigazos cervicales en impactos traseros, así como lesiones mucho más graves o incluso mortales.

    Airbags: en combinación con los cinturones de seguridad, evitan lesiones por impacto contra el volante u otros elementos del habitáculo.

    Cristales: las tecnologías actuales posibilitan que, en caso de rotura, éste no se parta en miles de pedazos, manteniendo su integridad y minimizando la posibilidad de cortar o dañar a los ocupantes.

    Sistemas de retención infantil: dotados de sujeción al vehículo, así como de protección lateral y cinturón de seguridad para los más pequeños, posibilitan que estos viajen con un entorno adaptado a sus menores dimensiones. Además, el sistema de fijación ISOFIX es obligatorio en los vehículos de la Unión Europea desde 2011.

    Pedales y columna de dirección deformables: En caso de accidente, su deformación minimiza las lesiones por impacto en piernas y abdomen, principalmente.

    Protección de peatones: en caso de atropello, estos sistemas buscan minimizar las lesiones provocadas al peatón, así como una mayor seguridad para el ocupante del vehículo.

    eCall: se trata de un teléfono integrado que avisa al 112 en caso de accidente, informando del lugar en el que se ha producido el mismo.

    Sistemas de seguridad en las vías

    Tan importante es el conductor y el vehículo como el estado de la vía, que puede determinar de manera trascendental el resultado de un imprevisto o despiste. Por eso, conviene también diferenciar entre los distintos sistemas de seguridad incorporados a las mismas:

    Activos: eliminación de deformaciones y defectos de la calzada, señalización e iluminación, asfaltos de alta adherencia y drenaje, bandas sonoras.

    Pasivos: dobles barreras de seguridad en los márgenes (biondas), muros y otros elementos de absorción de impactos, zonas auxiliares de frenado

    Se estima que...

    • El ESP soluciona un 80% de las situaciones de peligro.
    • El control de estabilidad podría salvar 10 000 vidas al año.
    • Los cinturones de seguridad evitan 12 000 muertes anuales.
    • Los airbags salvan la vida de 1200 personas al año.
    • En caso de colisión, el pasajero recibe una fuerza equivalente a entre 3000 y 4000 kg. Un niño de 20 kg., en caso de no llevar sujeción, impactaría contra el parabrisas con una fuerza de 500 kg. si el vehículo fuera a 50 Km/h.
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