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    IndyCarLa Indy 500, a puerta cerrada; se disputará finalmente sin espectadores

    Nadie más que los propios implicados podrán admirar la Pagoda en personaIndyCar Media

    El aumento de contagios en Indiana ha dinamitado el plan de Indianápolis de acoger al 25% de su capacidad habitual el 23 de agosto.

    Las limitaciones televisivas impiden su disputa con fans en octubre.

    La Indy 500 es el evento de un día con más espectadores presenciales en todo el mundo, rozando las 300.000 personas.

    Tras días de fuertes especulaciones, ha llegado una de las noticias más temidas respecto a unas 500 millas de Indianápolis cuya disputa, al menos a día de hoy, sigue estando prevista. A pesar de las promesas de Roger Penske en meses anteriores de que la carrera solo se celebraría con espectadores, los dueños del óvalo, Penske Entertainment Corp, han anunciado este martes que la Indy 500, el evento de un día con más espectadores en todo el mundo, tendrá lugar en este año 2020 sin aficionados en las gradas por primera vez en la historia del evento, el cual ya había sido desplazado de su clásica fecha de mayo al 23 de agosto.

    En el comunicado oficial, en el cual se detalla que la decisión ha sido tomada por el propio Indianapolis Motor Speedway «tras las amplias y cuidadosas consultas con los líderes del estado y de la ciudad», PEC ha explicado por qué su plan anterior de acoger la carrera con el 25% de la taquilla original ya no era óptimo: «Aunque estábamos decididos a disputar la carrera en nuestras instalaciones al aire libre, incluso con las precauciones significativas y cuidadosas implementadas por las autoridades, las tendencias del COVID-19 en Indiana y en el condado de Marion se han triplicado, mientras que la tasa de positivos se ha duplicado» .

    «Dijimos desde el principio de la pandemia que pondríamos la seguridad y salud de nuestra comunidad por delante», continúa el comunicado, «y aunque albergar espectadores de forma limitada con nuestro robusto plan era aceptable a finales de junio, ya no es el camino adecuado con la situación actual. Animamos a los Hoosiers a continuar tomando decisiones inteligentes y siguiendo el consejo de nuestros profesionales sanitarios para que Indiana vuelva al camino correcto».

    Entre las otros cambios anunciados oficialmente, como el hecho de que tampoco habrá público en las sesiones de entrenamientos y de clasificación, se ha especificado también que las personas que hubiesen adquirido una entrada para 2020 las mantendrán para la carrera de 2021 sin coste adicional, y se ha confirmado que la primera sesión en pista tendrá lugar el miércoles 12, y no el martes 11, como ya se había avanzado en la jornada de ayer por parte de medios como Associated Press.

    Pese a las críticas de varias asociaciones de profesionales médicos en los últimos días, el presidente de IndyCar, Mark Miles, ha asegurado en declaraciones a RACER que nadie les instó formalmente a tomar la decisión de correr sin público. «Nadie ha llamado para decir que no podíamos. Dependía de la ciudad aprobar nuestro plan, y lo aprobaron, pero dijeron que también estábamos sujetos a la monitorización de la situación sanitaria, y les dijimos que si no era correcta, no lo haríamos».

    Miles también aseguró que la opción de que la prueba se disputase en octubre, mes en el que se espera que concluya el campeonato con la disputa del Gran Premio de St. Petersburg o una carrera sustituta, y en el que también se disputará una doble prueba en la versión rutera de Indianápolis, tampoco era ya una opción debido a cuestiones televisivas: «Sabíamos desde hace un tiempo que no iba a hacerse en octubre. Hablamos con nuestro socio televisivo NBC, y no tenían cinco horas para nosotros, además de que no hay ninguna garantía de que octubre vaya a ser mejor que agosto».

    Desde el regreso de la prueba tras la II Guerra Mundial en 1946, las 500 millas de Indianápolis han sido un absoluto espectáculo de masas que ha trascendido el propio concepto deportivo, siendo una peregrinación obligada para todo residente en el estado de Indiana, y un reclamo brutal para millones de turistas y aficionados a las carreras a lo largo de la historia. En los momentos más álgidos, se reporta que más de 400.000 personas llegaron a congregarse en sus instalaciones, aunque hoy en día un lleno absoluto como el experimentado en el centenario de 2016 ronda los 300.000. Los fans son una parte integral de una Indy 500 que en este año, la primera de Álex Palou y la posible última de Fernando Alonso y Oriol Servià, será diferente en todos los aspectos.

    Fuente: RACER / Fotos: IndyCar Media