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    IndyCarNi las abejas asesinas pueden con A. J. Foyt

    El legendario ex piloto ha sobrevivido a un nuevo ataque de un enjambre de abejas en su propio rancho, 12 años después del primero.

    El heptacampeón de la IndyCar se recupera satisfactoriamente en su domicilio, aunque no podrá ejercer de Grand Marshal en las 12 horas de Sebring.

    "A. J. Foyt vs Abejas asesinas: Foyt 2 - Abejas 0". Con este contundente titular encabezaba el equipo A. J. Foyt Racing el comunicado en el que informaban del estado de salud de su fundador. A sus 83 años, el piloto más exitoso de la historia de la IndyCar ha tenido que ser hospitalizado este miércoles tras sufrir, por segunda vez en su vida, un virulento ataque por parte de un grupo de abejas africanizadas, conocidas popularmente como abejas asesinas, del que ya se recupera satisfactoriamente.

    Foyt se encontraba trabajando en su rancho, ubicado en el estado de Texas, a bordo de un bulldozer, cuando golpeó un nido de estas abejas. En declaraciones a RACER, el propio Foyt describe lo ocurrido: "Golpee un árbol con mi bulldozer y pensé que había visto un montón de abejas de la miel, pero no lo eran, así que puse marcha atrás y me alejé de ellas. Al menos, eso pensaba. Salí del bulldozer y estaba a un bloque de llegar a mi camioneta cuando el enjambre se me echó encima. Fue terrorífico, no voy a mentir".

    "Empecé a correr, llegué a la camioneta y bajé las ventanillas yendo a 100 kilómetros por hora tratando de alejarlas de mi cara, pero me picaban en los ojos y el cuello. Suerte que llevaba una chaqueta", cuenta Foyt. "Metí la cara en agua congelada, parecía que me ardía a 500 grados. Tuve suerte, porque esas abejas pican hasta que dejas de respirar". Foyt fue trasladado de inmediato a un centro hospitalario, donde fue tratado y estabilizado de sus picaduras, así como de una elevada presión sanguínea que alcanzó valores de 260/116, antes de ser dado de alta la tarde del jueves.

    El ataque revestía especial gravedad con respecto al anterior, dado los problemas de salud de Foyt en los últimos años y su mayor sensibilidad a esas picaduras. Hace algo más de 12 años, en agosto de 2005, sufrió un primer ataque por parte de estas abejas, también en su propio rancho, recibiendo más de 200 picaduras en su cabeza, además de en otras zonas de su cuerpo. Desde entonces, Foyt se ha quedado atrapado en su bulldozer boca abajo en 2007, ha tenido operaciones en rodilla y cadera, y un triple bypass cardíaco en 2014 que revistió algunas complicaciones, además de haberse sometido en los últimos años a un tratamiento con células madre. Todo ello le obligó a delegar las funciones administrativas de su propio equipo a su hijo Larry Foyt en 2013, aunque sigue siendo una figura fundamental en aspectos importantes.

    Foyt es especialmente conocido por su actitud y fama de tipo duro, que se labró en su larga carrera como piloto (1958-1992) sobreviviendo a duros accidentes (fue dado por muerto en Riverside, sobrevivió varios incendios y se partió ambas piernas en Road América con 55 años), además de como jefe de equipo: recordado aún es su incidente con Arie Luyendyk en Texas 1997, cuando el holandés fue despachado a golpes de la celebración de la victoria de Billy Boat al reclamar una victoria que, en realidad, resultó ser suya. Por ello, Foyt no podía dejar este ataque hacia su persona impune: "Me enviaron mi avión privado, pero les dije que no me iba a casa hasta haber matado a esas abejas. Nos hicimos con 56 litros (15 galones) de gasolina y achicharramos a esas bastardas. Me sentí mucho mejor después de eso".

    El incidente con las abejas tendrá un indeseado efecto secundario este fin de semana, en el que se disputarán las míticas 12 horas de Sebring, segundo evento del campeonato IMSA este año. Foyt había sido designado como Grand Marshal de las 12 horas de Sebring, evento en el que obtuvo su última victoria en el mundo del automovilismo en 1985. El ataque de las abejas, por desgracia, le impedirá asistir al evento y cumplir con esos compromisos, ya que los médicos le han recomendado reposo absoluto en su residencia de Houston. "Me siento mal por ello, pero me han dado mucha medicación y no estoy en condiciones de viajar. Han sido un par de días duros y necesito descansar. Me siento como si hubiese peleado con Mike Tyson y hubiese perdido", declara Foyt, al que se espera en plenas condiciones para asistir a las 500 millas de Indianápolis dentro de dos meses.

    Foyt, además, iba a ser introducido en el Salón de la Fama de Sebring, un nuevo reconocimiento a una ya de por si laureada carrera, con 7 títulos de IndyCar, 4 victorias en las 500 millas de Indianápolis y 67 victorias, todos ellos récords absolutos de la categoría, además de ser el segundo piloto con más carreras disputadas, 369. Y a todo eso, hay que sumar su victoria en las 24 horas de Le Mans con Ford, junto al recientemente fallecido Dan Gurney. Después de todo, hace falta mucho más que un peligroso enjambre de abejas para derrotar a Super Tex.

    Fotos: IndyCar Media

    Fuente: RACER

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