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    IndyCarTres choques intencionados, uno sobre Lando Norris, arruinan el evento virtual final en Indy

    El caos del fondo con Ferrucci y Askew sirve de decoración para una victoria desapercibida de McLaughlinIndyCar Media

    El piloto de McLaren lideraba la prueba antes de ser chocado por Simon Pagenaud, en respuesta a un incidente previo.

    Otros dos líderes fueron chocados de forma intencional en la vuelta final, uno de ellos a metros del final por Santino Ferrucci.

    Scott McLaughlin 'heredó' una victoria eclipsada; Álex Palou volvió a liderar sin gloria.

    Al final del día, se celebró una carrera con 33 coches en Indianápolis, y hubo un vencedor relativamente popular que celebró su inesperado triunfo de forma jubilosa. No obstante, la carrera final del IndyCar iRacing Challenge es noticia en el mundo del automovilismo por todas las razones equivocadas. Una serie de malas decisiones en las últimas dos vueltas embarraron todo lo visto en las 68 anteriores, y prácticamente en las cinco anteriores, en una situación en la que la falta de consecuencias reales y la tensión del momento se apoderaron de pilotos profesionales que nunca habrían realizado esas maniobras en la vida real. En teoría.

    La historia de la carrera se puede resumir en las tres vueltas finales, en las que una tardía resalida y el desarrollo de las estrategias había situado en cabeza a los tres coches de McLaren SP, con el británico Lando Norris defendiéndose de los ataques de Oliver Askew y Patricio O'Ward. No obstante, la posible segunda victoria consecutiva del piloto de Fórmula 1 se fue al traste después de que el francés Simon Pagenaud optase por interponerse en su camino de forma intencionada en la salida de la curva 4, derivando en un innecesario accidente a falta de dos giros para el final.

    Pagenaud, vigente ganador de las 500 millas de Indianápolis y uno de los pilotos más respetados de la parrilla, actuó en relación a un incidente anterior en el que Norris forzó un inusual paralelo a tres coches en la curva 2 que terminó con el piloto francés en el muro. Tras haber parado en boxes, se pudo oir y observar en la emisión en directo del piloto como Pagenaud exclamaba "vamos a echar a Lando", un manifiesto seguido del incidente en cuestión un par de minutos después, pese a que Pagenaud negó al propio Norris haberlo hecho a propósito antes de que este viese el video de sus declaraciones.

    Los despropósitos no terminaron aquí. En la última vuelta, Marcus Ericsson completó su gran avance de los giros finales poniéndose en cabeza con una audaz maniobra por el interior de O'Ward y Askew en la recta trasera, pero su posible victoria quedó en nada cuando O'Ward hizo contacto con su rueda trasera izquierda en la entrada de la curva 4, también de forma bastante sospechosa. Aquello dejó la prueba en un duelo directo entre Askew y Santino Ferrucci, quien aprovechaba la circunstancia para coger el rebufo del líder.

    No obstante, en vez de intentar superar con esa inercia al piloto de McLaren SP, Ferrucci realizó un repentino giro a la izquierda en cuanto estuvo en paralelo con las ruedas traseras de Askew, en otra aparente colisión intencionada que el propio protagonista reconoció y negó a la vez en varias ocasiones en los minutos posteriores (onboard del incidente), y que mandó ambos coches virtuales por los aires. Todo ello permitió que Scott McLaughlin, quien era quinto solo dos curvas antes, cruzase la meta décimas después como ganador de la prueba, seguido muy de cerca por Conor Daly.

    Este incidente es el último en la lista de polémicas de Ferrucci, un piloto cuya carrera en Europa quedó destruída a raíz de un choque intencionado con su compañero Arjun Maini al término de una carrera de Fórmula 2 en Silverstone a mediados de 2018. Pese a una temporada 2019 tranquila a nivel público, y con muy buen rendimiento en los óvalos, Ferrucci había sido expuesto estas últimas semanas como el piloto más detestado por la propia parrilla debido a su actitud, representada en las carreras virtuales por frases como "esto es por lo que no eres un piloto real", que le espetó la semana pasada a Felipe Nasr, ex piloto de Fórmula 1 y campeón del IMSA.

    Pese al bagaje del propio Ferrucci, y a lo también flagrante del incidente de O'Ward, que el propio piloto atribuyó a una repentina falta de espacio al girar, el incidente más polémico fue el que implicó a Lando Norris, con su amplia comunidad de fans procedentes de la Fórmula 1 observando en directo como una posible victoria en un escenario de prestigio quedaba reducida a la nada por un terrible error de juicio. Y es que, por mucho que fuese virtual, para todos los implicados este evento tenía su importancia, más aún en las circunstancias actuales.

    En un periodo en el que una pandemia global ha obligado a parar la competición real durante meses, la intachable organización del iRacing Challenge por parte de la categoría y la televisión encargada de emitir el evento, así como la profesionalidad exhibida por los competidores y el buen nivel mostrado durante más de un mes, habían servido como un aceptable sustituto temporal de la actividad real. En especial en lo referente a unos patrocinadores que han exhibido sus colores y apoyo con orgullo, tanto en los coches como en los diferentes directos de los pilotos, siendo esta la única exposición de la que estos sponsors han gozado en el inicio de un periodo económico muy turbulento. El argumento de "solo es un juego" no exonera lo visto ayer.

    Es por ello que las acciones intencionadas de ayer, en especial la de un campeón como Pagenaud, suponen una gran mancha pública para la categoría. Sobre todo, cuando hasta ahora se había conseguido evitar toda la polémica que había rodeado a los eventos virtuales del 'gran hermano americano', la NASCAR, donde un piloto (Kyle Larson) ha perdido su asiento por el uso de un término racista en una carrera no oficial y donde otro (Bubba Wallace) perdió un patrocinador por retirarse de forma abrupta de una carrera, en medio de una organización caótica e improvisada.

    La polémica eclipsó una carrera mayormente excelente donde el esperado pack de coches (a raíz del ajuste fijado con gran carga aerodinámica) evolucionó en una clásica carrera en Indianápolis con separación y varias estrategias, en la que Will Power lideró buena parte del inicio antes de verse perjudicado por dos de las tres banderas amarillas que se vieron durante la carrera. Tras verse implicado en la primera, Álex Palou gozó de una buena oportunidad de victoria con una estrategia arriesgada, llegando a liderar vueltas (3) por tercera vez en esta liga virtual antes de verse atrapado en un segundo incidente posterior que le hizo acabar 26º, a once vueltas de los líderes.