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    IndyCarEl Roval de Charlotte, en el horizonte tras la exhibición de Newgarden

    El flamante bicampeón de IndyCar completó seis vueltas a gran ritmo en un trazado mezcla de óvalo y circuito temporal que ha triunfado en NASCAR.

    Charlotte se plantea como principal candidata para un futuro fin de semana conjunto entre IndyCar y NASCAR.

    Con la temporada de IndyCar finalizada, el nuevo bicampeón de la categoría gozó de un regalo de coronación que, a su vez, indica el camino de uno de los posibles movimientos futuros de la categoría. Menos de una semana después de hacerse con su segundo entorchado en Laguna Seca, el estadounidense Josef Newgarden se encontraba este fin de semana en el óvalo de Charlotte, situado en el centro de la industria de NASCAR. Esta categoría ha celebrado por segundo año consecutivo una prueba en un trazado conocido como Roval – "road course" (circuito rutero) + oval– , que combina el óvalo de milla y media con un trazado interno, y que ha sido un gran éxito de popularidad en ambas ediciones.

    Pero Newgarden no estaba allí para probar un stock car, si no para pilotar su monoplaza. Como parte de un acto publicitario y promocional, el equipo Penske permitió que Newgarden diese unas vueltas de exhibición en el Roval, empleando el coche que Simon Pagenaud pilotó en Laguna Seca la semana anterior con los mismos colores que Newgarden usó en las 500 millas de Indianápolis este año. Pese a que la prueba, que tuvo lugar tras la clasificación de la NASCAR, estaba pensada de forma pública como una mera demostración, Newgarden no se guardó nada y exprimió al máximo el coche durante seis vueltas, pese al hecho de llevar un setup básico y de no haber probado nunca en la pista real, más allá de unas giros previos con un deportivo.

    Brindando un gran espectáculo para los presentes y los telespectadores, y dando la impresión de que no se estaba reservando en demasía, Newgarden llegó a completar una mejor vuelta de 1:07.5, que fue 13.4 segundos más veloz que la pole de NASCAR obtenida por William Byron. Todo ello, pese a llevar una alta carga aerodinámica, la presencia de goma muy incompatible con los neumáticos de IndyCar, el porcentaje de cautela necesario (Penske advirtió a Newgarden que cualquier daño al coche sería subsanado con su premio monetario del año) y la falta de familiaridad con un trazado bacheado y exigente, cuya sección interna recuerda a un típico circuito urbano.

    Durante la prueba, Jay Frye, presidente de IndyCar, recalcó ante los medios que su presencia era solo para "apoyar a nuestro campeón", pero este evento ha incendiado aún más el rumor recurrente de un posible fin de semana compartido entre IndyCar y la NASCAR Cup Series, la principal categoría de los stock car americanos, en 2021 o 2022. Esta vieja ambición nunca ha llegado a realizarse por numerosos impedimentos relacionados con las obvias complicaciones logísticas de juntar 40 stock cars con 24 monoplazas en el mismo circuito, la falta de fechas y circuitos apropiados o dispuestos, las tiranteces ocasionales entre ambos organismos tras la caída en desgracia de IndyCar a finales de los 90, o la desavenencia teórica sobre quién debería correr el último, ocupando el hipotético cartel de evento principal del fin de semana.

    No obstante, el canal estadounidense NBC, que desde este año emite la totalidad de la IndyCar y posee también los derechos de la segunda mitad de la larga (36 carreras) temporada de NASCAR, ha intentado de forma activa fomentar el concepto del 'doubleheader' para incentivar la promoción conjunta y espolear el delicado tema de las audiencias. No solo para acercarlas al esquivo millón de espectadores que IndyCar, fuera de las 500 millas de Indianápolis, solo supera en algunas carreras en abierto, si no para seguir frenando la decadencia televisiva de NASCAR, que ha pasado de reunir casi 20 millones de espectadores para las 500 millas de Daytona en 2006 a "apenas" nueve este año, con algunas carreras regulares por debajo de dos millones de espectadores.

    En ese sentido, Newgarden quiso atenerse a la línea oficial, pero se mostró muy abierto a la idea del fin de semana conjunto. "Solo queríamos celebrar nuestros logros y dar un poco de show. Se podían arañar un par de segundos más, pero no quería cometer un error enfrente de todos. No estaba de paseo, eso sí. (Los pilotos de NASCAR) tenían curiosidad sobre lo que pensaba de la pista, donde frenaba en comparación con ellos... cosas de pilotos. Creo que querrían pilotar esto, y yo también querría pilotar uno de los suyos, esperaba poder hacerlo hoy", dijo Newgarden, quien había maquinado con Ryan Blaney un posible intercambio de coches para este fin de semana. Roger Penske denegó esa posibilidad, ya que Blaney, uno de sus tres pilotos de NASCAR, sigue implicado en los 'playoff' del campeonato.

    Muchas de las preocupaciones acerca de la posibilidad de una carrera de IndyCar en el Roval de Charlotte parten de la naturaleza tortuosa del trazado de 3.669 metros, que complicaría los adelantamientos con monoplazas. Tras deslizarse varias veces por la sección interna con un coche que ha ofrecido buenos shows en circuitos en los históricamente ha sido difícil adelantar (Mid-Ohio, Laguna Seca, Barber), Newgarden aseguró no haberse enfrentado a grandes inconvenientes. "Está un poco bacheado para nuestros coches, pero no surgió nada que me pareciese malo. Me gustaría ver más coches en pista porque tendríamos una mejor idea de como podríamos correr. Con un grupo de 20, se podría probar como son los rebufos. Creo que seríamos capaces de pelear bien en la zona interna hasta la chicane trasera, habría muchos rebufos allí, y lo mismo en las dos primeras curvas".

    Si se excluyen test privados, la prueba de Newgarden supuso el regreso público de un IndyCar a Charlotte, 20 años después de que la tercera carrera de la historia de la categoría en el óvalo, en 1999, resultase en la trágica muerte de tres espectadores, al recibir el impacto de neumáticos y restos de un accidente, siendo el segundo incidente mortal múltiple con espectadores en óvalo en menos de un año, y un duro golpe de relaciones públicas a cuatro semanas de la Indy 500. La carrera fue cancelada (solo se completaron 79 de las 208 vueltas previstas), y tanto categoría como circuito se distanciaron, aparentemente para siempre, tras un incidente que obligó a mejorar los estándares de seguridad en neumáticos (cadenas de sujección) y vallas (más altas y curvadas).

    Ahora, las circunstancias del Roval permiten un acercamiento que podría derivar en una colaboración futura, ya sea con o sin la NASCAR. Como ya es costumbre, un cauto Jay Frye, que prefiere cerrar los acuerdos en las negociaciones y no en público, se mostró "abierto" a la idea, aunque añadió que no se habían iniciado contactos formales al respecto. Eso si, pese a sus palabras de que al calendario de 17 carreras"le falta un óvalo", también descartó que un posible regreso de IndyCar a Charlotte fuese a producirse en la versión ovalada. A juzgar por la espectacular onboard de Newgarden, la acción visual sería realmente atractiva. ¿Estaría la carrera a la altura?

    Fotos: IndyCar Media

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