¿Quieres estar informado diariamente con las últimas novedades del mundo del motor?

Ahora noPermitir
    Autobild.es

    La contaminación por partículas puede favorecer la transmisión del COVID-19

    Contaminación atmosférica -smog fotoquímico- de Collado Villalba (Madrid)Javier Costas - CC BY-SA

    Los epidemiólogos vienen a coincidir en que las concentraciones elevadas de partículas finas (PM2.5) tienen efectos en la amplificación de olas de gripe. Ahora la Universidad de Ginebra y la Escuela Politécnica Federal de Zúrich sugieren en un estudio que pasa lo mismo con el coronavirus SARS-CoV-2.

    Nuestro conocimiento del coronavirus va evolucionando semana a semana, y estamos todavía lejos de saberlo todo sobre él -empezando por su origen preciso-. Contrariamente a lo que se cree, el SARS-CoV-2 ya circulaba por Europa antes de que la ciudad china de Wuhan se hiciese tan famosa en los telediarios.

    Investigadores de la Universidad de Ginebra (UNIGE) junto con la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETH) se han preguntado por qué la transmisión a gran escala en Europa tuvo las fases que tuvo. Los científicos han partido de la siguiente base: ¿ayuda a la transmisión del virus la concentración de partículas finas?

    En el ámbito de esta publicación sabemos lo que son las partículas porque son residuos sólidos de combustión, especialmente de motores de combustión interna de inyección directa, tanto gasolina como diésel. Las partículas finas, PM2.5, tienen un diámetro inferior a 2,5 micras, sirva de referencia que un cabello humano tiene un diámetro de 50 a 70 micras.

    Smog fotoquímico en la ciudad de Madrid

    También nos hacemos a la idea de que las partículas de origen antropogénico están ligadas a numerosos tipos de cáncer desde hace años, también a multitud de enfermedades cardiorrespiratorias, y que por eso la Unión Europea está obligando a los fabricantes de vehículos a instalar de forma masiva filtros de partículas.

    A diferencia de otros productos de la combustión, las partículas están en fase sólida, no en fase gaseosa

    Por otro lado, quizás nos es menos conocido como población general que cuando aumenta la concentración de partículas la gripe tiene más potencia infectando y las consecuencias de las olas son más graves. Pues los datos recopilados por estos científicos sugieren que pasa exactamente lo mismo con el COVID-19.

    La virulencia de la pandemia, medida en contagios, hospitalizados y fallecidos, parece tener una correlación con los incrementos en partículas finas. En menor medida, parece ser que el RNA del virus puede transmitirse por el aire gracias a estas partículas sólidas, no solamente por los aerosoles, y que las mascarillas de nivel de protección inferior a FFP2 no serían eficaces en ese sentido.

    Los vehículos que más partículas finas están emitiendo contribuyen también a la pandemia de coronavirus

    Las partículas no solamente tienen origen humano por el transporte o la actividad industrial, también pueden ser de origen natural por olas de viento del Sáhara, o por fenómenos metereológicos -como la inversión térmica o la niebla- que dificultan la renovación natural del aire y ayudan a la acumulación de las mismas.

    Según estos investigadores suizos, las partículas afectan al sistema respiratorio inflamándolo. Por simplificar el concepto, la inflamación hace más fácil que se pueda captar más carga viral a través de los pulmones. En menor medida -y queda como hipótesis- virus viables podrían transportarse usando las partículas como vehículos.

    El coronavirus necesita para su propagación gotículas, aerosoles y, muy probablemente, partículas finas

    Estos hallazgos preliminares permitirían adoptar medidas preventivas para proteger a la población, ya que los grandes núcleos urbanos ya tienen sistemas de medición de la calidad del aire. De hecho, cuando la calidad del aire es pésima se empiezan a tomar medidas limitando la circulación de vehículos (p.e. Madrid, Valladolid o Barcelona).

    Los modelos de última generación tienen filtros de partículas (GPF, DPF o FAP), que si bien no neutralizan estas emisiones, las aminoran considerablemente

    Los meteorólogos pueden contribuir al control de la pandemia si se tienen en cuenta también los datos sobre episodios de inversión térmica o flujos de aire del Sáhara previsibles. Puede llegarse al punto de limitarse la circulación de vehículos como medida anticoronavirus, además de todas las que se están tomando ya.

    Por otra parte, los números nos siguen diciendo que las muertes prematuras ligadas a la contaminación por partículas están por encima de las que provoca la pandemia, insisto, sin pretender quitarle nada de hierro al SARS-CoV-2. Pero, a diferencia del patógeno, estas enfermedades no matan en días o semanas, lo hacen a cámara lenta, a lo largo de años.

    Cabe destacar que el estudio no demuestra la hipótesis, esta ha de comprobarse, tal y como establece el método científico. El artículo «Peaks of Fine Particulate Matter May Modulate the Spreading and Virulence of COVID-19» ha sido publicado en la revista Earth Systems and Environment y puede consultarse en acceso abierto para cualquiera que quiera consultarlo.

    Fuente: Rohrer, M., Flahault, A. & Stoffel, M. Peaks of Fine Particulate Matter May Modulate the Spreading and Virulence of COVID-19. Earth Syst Environ (2020). https://doi.org/10.1007/s41748...