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    Los coches eléctricos europeos y asiáticos quedarán en desventaja en Estados Unidos con el último cambio legal

    Los coches eléctricos europeos y asiáticos quedarán en desventaja en Estados Unidos con el último cambio legal
    Típico recorrido de la cadena de suministroRedwood Materials
    Javier Costas
    Javier Costas6 min. lectura

    Bajo la Administración Trump se puso en peligro el trasiego de coches a ambos lados del Atlántico. Ahora, bajo la Administración Biden, eso puede ocurrir por la puerta de atrás en materia de coches eléctricos por los créditos federales a la compra.

    Después de la tramitación en el Senado de Estados Unidos de la Inflation Reduction Act, el paso siguiente es pasar por el Congreso para su ratificación, y ya solo faltaría la firma del presidente Joe Biden. Se trata de un enorme paquete legislativo para transformar la economía estadounidense, pero tiene unos artículos que perjudicarán a fabricantes europeos.

    Tal y como ha salido la norma del Senado, se imponen requisitos a los vehículos para recibir las ayudas, así como a los adjudicatarios. Los créditos federales son, grosso modo, una reducción o devolución de impuestos de hasta 7.500 dólares por la compra de un vehículo electrificado.

    La medida irá exigiendo un contenido creciente de producción local de los vehículos, lo cual incluye a sus baterías, con el objetivo de ir reduciendo la dependencia que hay con China. Ahora mismo los asiáticos controlan el suministro de los principales materiales precursores tanto en bruto como procesados. Hablamos de níquel, cobalto, grafito, litio... En el futuro la industria del reciclaje recuperará esos materiales, pero necesitará años...

    China no se menciona explícitamente como un país a evitar, pero hay una forma velada de decirlo. Se usa el eufemismo de «preocupantes entidades extranjeras». La normativa pretende que los fabricantes de Estados Unidos vayan cambiando sus cadenas de suministro para que estén fundamentalmente radicadas en Norteamérica.

    Norteamérica tiene algunos recursos minerales explotables, pero desde luego no todos, y la norma será muy difícil de cumplir

    Los requisitos pueden dejar fuera de este sistema de ayudas a la mayoría de los modelos del mercado, pero no solo a los de fabricantes estadounidenses, también a prácticamente todos los europeos que no tengan producción local en alguna fábrica de Norteamérica.

    Actualmente la dependencia de los fabricantes europeos de coches eléctricos e híbridos enchufables es muy fuerte desde China, como le pasa a la mayoría de los estadounidenses. A medio plazo se va a aumentar el contenido local de baterías también en Europa, varios proyectos están en marcha y estarán listos a lo largo de la década.

    Muy pocos modelos cuentan actualmente con baterías de origen norteamericano, la cadena de suministro es muy débil y depende mucho de China

    Pero incluso cuando ese paso se haya dado, las ayudas del Gobierno Federal de Estados Unidos no serán compatibles con los modelos de producción europea, ya que sus baterías no serán de origen norteamericano. No tiene mucho sentido mandar los coches sin baterías hasta América y montarlas allí (o sí, tal vez).

    Tesla, Ford, GM o Mercedes-Benz están asegurándose el suministro de baterías local para sus fábricas en Estados Unidos

    Esta preocupación se está dando a muy alto nivel. Miriam García Ferrer, portavoz de la Comisión Europea, declaró que esta norma es motivo de preocupación y que existe el riesgo de que se violen las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC o WTO), ya que la exigencia de contenido norteamericano es una barrera de entrada.

    Supongamos dos modelos competidores, A y B, siendo el modelo A de producción norteamericana y el modelo B de producción europea (ya sean baterías europeas, surcoreanas o chinas). El modelo A optaría a la ayuda de hasta 7.500 dólares, mientras que el modelo B quedaría fuera, y esa ya es una diferencia de precio considerable.

    Incluso Tesla depende de baterías chinas, aunque dispone de una notable capacidad de producción de celdas en su gigafábrica de Nevada

    «Creemos que es discriminatorio, una discriminación contra productores extranjeros en relación a los productores estadounidenses», comentó García Ferrer. «Por supuesto, esto significaría que eso sería incompatible con [las reglas de] la Organización Mundial del Comercio», añadió.

    Si la OMC estuviese de acuerdo con ese planteamiento, habría consecuencias. Estados Unidos podría recibir sanciones, o la Unión Europea podría intentar una medida muy parecida, que se excluya de las ayudas de la compra a los vehículos con baterías no europeas.

    Pero eso haría el mismo daño a los fabricantes asiáticos. Los que más pujando en ese sentido son los chinos, aunque su presencia en el mercado estadounidense es prácticamente nula, y los surcoreanos. Los japoneses se lo están tomando con más calma. Para sortear ese trato discriminatorio tendrán que poner fábricas en Canadá, Estados Unidos o Méjico, o replantearse lo de la producción local en el caso de ya tenerlas.

    Los congresistas tienen una papeleta que resolver, de momento, tal y como está la norma, va a perjudicar a más fabricantes de los que va a beneficiar.

    Fuente: Automotive News