El motor de flujo axial de Mercedes-AMG con 737 CV tiene un "pero" y una universidad alemana lo ha resuelto
Caben en una mano, pero los motores eléctricos de flujo axial que están empleando los de Mercedes y AMG en sus futuros deportivos no son tan perfectos. Científicos alemanes han detectado una importante limitación, pero también tienen la solución.

Dos años después de presentar el lujoso y deportivo Mercedes Concept Vision AMG, Mercedes se hacía con uno de los proveedores especialistas en motores de flujo axial del mundo. YASA sigue manteniendo su base de operaciones en Reino Unido, pero los de la estrella decidieron dar un importante paso adelante, cumpliendo con una de las órdenes de AMG.
La marca deportiva había investigado el mercado de los proveedores hasta dar con esta empresa, que contaba con los motores para coches eléctricos más avanzados del mundo, lo que significaba también ahorrarse una enorme cantidad de dinero en su desarrollo. El nuevo AMG GT berlina, que está en aras de ser presentado en unas semanas, será el primer Mercedes en contar con estos potentes motores eléctricos de flujo axial.

Los motores eléctricos de flujo axial no son perfectos
Estos motores de flujo axial se caracterizan por unas dimensiones extremadamente compactas, pero también por una alta eficiencia y una excepcional densidad de potencia que los convierten en un candidato natural para su integración en el cubo de las ruedas. Lo que todo fabricante quiere, y que permite rebajar el peso considerablemente, comparado con un eje electrificado.
Basta echar un ojo a las prestaciones de cada motor de flujo axial de YASA ofrece una potencia máxima de 737 CV. Y eso con un peso de sólo 13,1 kilogramos, incluida la carcasa los imanes y el eje. Lo más interesante es que, semejante rendimiento requeriría un sistema de refrigeración propio, pero el gigante británico señaló en su información oficial que no lo necesitaba, y que le basta con el del vehículo.
Cables trenzados frente a hilos, la solución al problema de los motores axiales
Sin embargo, detrás de todas esas ventajas, frente a los motores eléctricos de flujo radial normalmente utilizados, científicos de la Universidad de Aachen han encontrado limitaciones físicas a velocidades máximas y de giro extremadamente elevadas, por lo que la eficiencia disminuye, entre otras cosas, debido a las importantes pérdidas por corrientes parásitas en los devanados del estator. A pesar de que este tipo de motores son demasiado caros de fabricar, el diseño tan compacto les permite instalarse en espacios sumamente limitados, por lo que algún día se acabarán imponiendo.
Los alemanes han encontrado la solución a este problema del estator, y pasa por un nuevo sistema de bobinado que permitirá reducir el coste de la producción en serie de estos motores de flujo axial. Este bobinado de nueva generación utiliza una estructura de cables trenzados y perfilados como material conductor, unos hilos extremadamente finos que, en comparación con los hilos de cobre planos, son menos flexibles. Lo que hace especial a este sistema es que esta trenza distribuye mejor la corriente eléctrica por todo el cable, mejorando así su rendimiento y eficiencia.
Los responsables del proyecto son conscientes de que el proceso de producción del motor de flujo axial es todavía demasiado caro y complejo, por lo que lo analizarán minuciosamente para reducir los costes. Eso obliga a diseñar, desarrollar y validar un proceso de fabricación de bobinas con este hilo trenzado enrollado directamente sobre el núcleo del estator, eliminando un paso del montaje.
