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    ¿Qué pintaba Elon Musk de visita en el Reino Unido? ¿Qué trama?

    Elon Musk (fotomontaje)

    Recientemente hemos sabido que Elon Musk, CEO de Tesla, se ha interesado por unos terrenos en el Reino Unido. Pese a la amenaza real de consumarse un "Brexit" sin acuerdo comercial con la UE, el magnate sudafricano tiene ideas para tierras británicas.

    El pasado 31 de mayo se produjo un hito en la historia de la exploración espacial, por primera vez la NASA recurría a una empresa privada para poner en órbita hombres y material. Esa empresa es una de las piezas del imperio de Elon Musk, SpaceX. Dos días después, Elon Musk emitió un enigmático tuit.

    En él se podía leer (literalmente): «Desconecto de Twitter temporalmente», y dada la actividad social de Elon Musk (y sus 36 millones de seguidores), algo había ahí. Por lo visto, Elon Musk se subió en su avión privado y partió hacia el aeródromo de Luton, en el Reino Unido, un viajecito de varias horas y que a nadie deja indiferente.

    Según The Times, Elon Musk fue visto cerca de Bristol examinando localizaciones. Al parecer, permaneció en el Reino Unido menos de 24 horas y volvió a Estados Unidos. Las especulaciones sobre el propósito de esa visita no se han hecho esperar, y varias son las posibilidades que explicarían esa escapada intercontinental.

    Puede que Musk haya estado visitando terrenos donde levantar una fábrica. ¿Una de coches? ¿O una de baterías? ¿Tal vez un centro logístico? Antes de seguir, hay que ir examinando las pistas. Primero de todo, no tiene pinta de que Tesla tenga intención de fabricar coches en ese país.

    Está en construcción en Alemania, cerca de Berlín, una gigafactoría donde se fabricarán los Tesla Model Y, así como el Model 3. En principio, dicha fábrica tendría capacidad suficiente para alimentar las necesidades del mercado europeo (500.000 unidades/año), sobre todo en el contexto post-COVID, en el que la demanda se va a hundir.

    Por otro lado, el Reino Unido va en línea recta hacia un «Brexit» económico con la Unión Europea, una vez se acabe el periodo de transición, ya que la unión política ya quedó rota el 31 de enero. El tiempo para un acuerdo se acaba, y los negociadores británicos están metidos en el fango hasta las cejas. Si vuelven los aranceles y las fronteras administrativas, varios fabricantes pueden marcharse (llevan meses avisando).

    Honda anunció su salida del Reino Unido para 2021, y Dyson ha renunciado a fabricar coches eléctricos en el país

    En otras palabras, no tendría sentido una fábrica en el Reino Unido más que para alimentar la demanda local, y aún siendo muy optimistas, la producción local no sería suficiente como para hacer dinero, al menos si se quieren vender los coches a precios razonables o similares a los del continente. Aunque se aproveche una fábrica como la que Honda va a dejar libre, en Swindon.

    Aplicando la misma lógica, no tendría sentido tampoco una fábrica de componentes o de baterías, dado que todo eso ya está atado y bien atado (o debería) con proveedores del continente. Musk no eligió al azar el lander de Berlin-Brandeburgo, está acelerándose en la zona la implantación de empresas relacionadas con propulsión eléctrica.

    La tercera opción es la más sólida por el momento, establecer en el Reino Unido una megabatería para hacer negocio con el mercado eléctrico inglés, como un Powerwall, pero a lo bestia. En mayo se supo que Tesla había presentado una solicitud para ser distribuidor/comercializador de energía en el Reino Unido, las piezas parecen encajar.

    Si nos vamos al otro lado del mundo, a Australia, encontraríamos la reserva energética de Hornsdale. Allí está instalada una megabatería de iones de litio, la cual almacena energía para atender picos de demanda del sistema, que en cuestión de milisegundos puede evitar apagones a gran escala, un problema conocido por los australianos.

    Hornsdale tiene la mayor batería del mundo

    Esta megabatería puede proporcionar 30 megavatios (MW) de potencia al sistema eléctrico, y con 185 MWh puede proporcionar varias horas de energía a tope de demanda. En realidad, la potencia instalada es de 100 MW, pero el 70% se ha reservado por el Gobierno de Australia para situaciones de emergencia. El resto es para operar en el mercado y hacer negocio.

    En otras palabras, podemos decir que esta megabatería se recarga cuando la energía es barata y/o de fuentes renovables, y la va soltando cuando es más cara, obteniendo un beneficio. Al aplanar la curva de demanda del sistema eléctrico, los costes bajan para todos, por lo que los consumidores también se benefician. Tiene pinta de que eso es lo que Elon Musk está tramando para el Reino Unido...

    Fuente: The Times