El Rolls-Royce Project Nightingale toma el relevo del Dawn… y es completamente eléctrico
Rolls-Royce no sólo vive de la venta de sus modelos, sino también de creaciones especiales para los mejores postores. El exclusivo Project Nightingale se transformará en un exclusivo roadster eléctrico, para sorpresa de todos.

Rolls-Royce goza de una gran salud financiera. La marca británica es una de las más lujosas y exclusivas del mercado y, para curiosidad de muchos, no pierde dinero, sino todo lo contrario. El Cullinan es, con diferencia, el modelo más vendido de toda la gama, y con un Spectre que no se puede decir que le pise los talones, pero que se mantiene a pesar de las importantes dificultades que tiene últimamente.
El primer eléctrico de la marca de Goodwood completó los cupos de producción para varios años. Sin embargo, el sucesor del Wraith tenía que acabar desinflándose en algún momento, llegando los concesionarios a tener que ofrecer descuentos para quitarse del medio algunos ejemplares. Todo parecía indicar que los clientes del fabricante ya no sentían lo mismo por los coches eléctricos de lujo, incluso se atrevieron a escribir que la marca había decidido apartarse de esta tecnología.

Rolls-Royce se negó a un Cabrio eléctrico, el Project Nightingale lo es
3,3 litros a los 100 km con gasolina renovable: Horse y Repsol acaban de demostrar que el motor de combustión no ha muertoAlgo imposible no sólo porque la firma trabaja en su segundo coche eléctrico, sino porque el Rolls-Royce Project Nightingale es la prueba perfecta de que los clientes siguen interesados en los eléctricos de lujo. Está claro que lo que a otros fabricantes, como Rimac, le ha salido mal, no quiere decir que sea para todos igual.
Este Nightingale es el sucesor nato de un modelo que parecía que nunca tendría sustituto, un Dawn que tuvimos la inmensa suerte de ponernos a sus mandos. Una propuesta con mucho en común con los exquisitos «tail». Todos, a excepción del Sweptail que solamente tiene un dueño, han sido concebidos para un puñado de clientes y cuestan varias decenas de millones. El nuevo Project Nightingale se suma ahora a esa lista de clientes de prestigio, los que se harán con una de las 100 unidades que se fabricarán y que no se empezarán a entregar hasta 2028.
Pero este Rolls-Royce también se distingue del Boat Tail presentado hace cinco años, y el Droptail, por otro importate detalle: bajo el capó no hay un motor V12, como suele ser la costumbre, y tampoco un bloque de combustión. El Nightingale está basado en la plataforma del Spectre, por lo que es completamente eléctrico, aunque no se conocen detalles del rendimiento. Tampoco es necesario que lo hagan, basta echar un vistazo al diseño para darse cuenta de que, como mínimo, contará con las especificaciones del coupé.

Casi seis metros de «eslora» en el nuevo roadster eléctrico de Rolls-Royce
Una auténtica obra de arte, lo mires por donde lo mires, que supera los 5,45 metros de largo del Spectre, llegando a nada menso que 5,76 metros, por lo que este descapotable de dos plazas se codea con el mismísimo Phantom. Es la única relación que guarda con los actuales Rolls, porque los faros delanteros son unos finos listones verticales en los extremos del frente, en los que también se ha integrado la luz diurna.
Los proyectores están bien alejados de una gran parrilla Pantheon que mide un metro, presentando el emblema del fabricante pintado en rojo y con la estatuilla en el borde superior. El largo capó se ha respetado, un símbolo de todo Rolls-Royce, como también las puertas delanteras de apertura inversa. Pero la particularidad de este biplaza es que la carrocería se va estrechando hacia la trasera creando, como consecuencia, un enorme voladizo trasero.
Los asientos traseros cuentan con sendas jorobas a la altura de los reposacabezas y un portón trasero que se abre como el capó del nuevo Cullinan eléctrico, verticalmente. El centro del portón presenta una luz de freno longitudinal, un diseño muy deportivo, y de vanguardia como los pilotos. Un auténtico barco que necesita un buen soporte, y eso son unas llantas de aleación de 24 pulgadas.

El Rolls-Royce Project Nightingale llega en 2028
Por cierto, que este Rolls-Royce no hay techo, sólo una capota de lona pero no es suficiente para reproducir el característico techo estrellado, por lo que la marca se ha inventado una nueva iluminación ambiental compuesta por 10.500 puntos de LED, a modo de «estrellas» individuales, de tres tamaños que se extiende desde la parte delantera de cada puerta, rodeando el asiento del conductor y del acompañante, hasta por el panel trasero.
La atención al detalle es tal que cuando se abre la puerta, el reposabrazos se desliza automáticamente hacia atrás dejando al descubierto un mando giratorio de acero inoxidable con cuatro ranuras. Uno de los cinco controles que hay en un habitáculo de cuero blanco con destellos rosa pálido y un azul, como el de la pintura de la carrocería, que evoca el mismo color de la Costa Azul francesa. Esta es una propuesta, pero Rolls-Royce admite cualquiera que no estropee el diseño de esta obra de arte de la que nos acabaremos enterando del precio...

