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    Semana clave para Nissan en su fábrica de Barcelona

    Javier Costas
    Javier Costas6 min. lectura

    A falta de nuevos encargos para la fábrica de la Zona Franca, y ante el cese de la fabricación de dos modelos, Nissan anunciará pronto ajustes en la planta. Fuentes sindicales apuntan a que habrá 400-500 empleados menos a lo largo de un año.

    Caja de cambios ZG47 para pick-ups

    Se veía venir, Nissan fabrica cada vez menos vehículos en su planta de la Zona Franca de Barcelona por el cese de la producción del compacto Pulsar y -dentro de poco- la furgoneta NV200 con motores convencionales. La capacidad de la planta es de unas 200.000 unidades al año, pero se cerrará el año fiscal (1 abril 2018-31 de marzo 2019) con un volumen de unas 76.000 unidades.

    Ahora mismo Nissan produce en Barcelona la familia de pick-up de una tonelada de capacidad, que son Renault Alaskan, Nissan Navara y Mercedes-Benz Clase X, además de la furgoneta eléctrica e-NV200 (exclusiva mundial). Los demás encargos de los últimos años no han sido éxitos comerciales, y la planta necesita más carga de trabajo para ser viable.

    Además de la planta de Barcelona, hay una planta auxiliar en Montcada y Reixac que fabrica ejes para las mencionadas pick-up. En total Nissan emplea a unas 3.300 personas sumando ambos emplazamientos, y entre 400 y 500 podrían perder su empleo, aunque no de forma abrupta (mediante EREs o despidos).

    Según fuentes ligadas a la compañía reflejadas por la prensa económica, el martes está prevista una reunión de los representantes sindicales y el responsable de fabricación de la alianza Renault-Nissan, José Vicente de los Mozos, y el consejero director general de Nissan Motor Ibérica, Genís Alonso.

    Los comités de empresa llevan tiempo advirtiendo a las autoridades de que la planta de Barcelona está funcionado por debajo de su umbral de rentabilidad, que el futuro está comprometido, y que no hay nuevos encargos que garanticen la viabilidad. Se repite la situación de unos pocos años atrás.

    Nissan es una víctima más de la parálisis política en la que está sumergida Cataluña

    Las citadas fuentes apuntan a que Nissan ofrecerá a los empleados bajas anticipadas y prejubilaciones a los mayores de 55 años -con un 90% de su salario o menos- para reducir la fuerza laboral de forma menos traumática. Oficialmente, Nissan no ha confirmado todo esto.

    Lo que sí es seguro es que Nissan modernizará la caja de cambios de las pick-up con motor 2.3 diésel, pasando del modelo ZG6 al ZG47, lo cual implica una inversión de 10 millones de euros que ya ha sido anunciada. Además, la zona de pintura de Barcelona se tiene que remodelar por el cumplimiento de la normativa medioambiental.

    El volumen de los tres modelos de pick-up ronda las 60.000 unidades, a sumar poco más de 10.000 e-NV200

    Los números son los que son, Nissan necesita nuevas adjudicaciones de modelos para la Zona Franca. Otra planta en España se vio en serias dificultades, la de Ávila, que será reconvertida en un centro de recambios al cesar la producción de camiones ligeros NT400 y NT500. Además, hay un centro de componentes en Cantabria.

    En el resto de Europa Nissan tiene los siguientes centros de producción, parte de la Alianza con Renault:

    • Sandouville (Francia): furgoneta media NV300
    • Flins (Francia): Micra
    • Batilly (Francia): furgoneta grande NV400
    • Sunderland (Reino Unido): Juke, Leaf, Qashqai

    Nissan X-Trail

    Resulta por tanto complicado que llegue inmediatamente un encargo para la planta. Lo que sí está claro es que la planta de Sunderland perdió la adjudicación del crossover X-Trail debido a las incertidumbres políticas del "Brexit", así que vendrán importados desde Japón.

    Las próximas generaciones de Juke y Qashqai se han quedado asignados al Reino Unido pese a todo, así que no debemos esperar que llegue ese encargo a Barcelona. A cortísimo plazo, la única esperanza para la planta catalana es que se produzca una explosión de pedidos de su furgoneta eléctrica, ahora que tiene baterías de 40 kWh y es más competitiva respecto a la oferta de PSA.

    Mientras tanto, los sindicatos tendrán que pasar por el aro y apretarse el cinturón, ya que si la planta funciona con tan poca carga de trabajo o es rentable o la acabarán cerrando. Eso no estuvo tan lejos de suceder, y hace no mucho tiempo.

    En España no ha cerrado ninguna planta desde que empezó la crisis, con la salvedad de Linares (Jaén) operada por Santana y otra en Barcelona destinada al carrozado de autobuses de Irisbus.