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    Todo lo que tienes que saber si quieres comprar un coche en subasta

    Las subastas de vehículos pueden ser una gran oportunidad.Pixabay

    Comprar un coche (o cualquier otro bien) a través de una subasta, es una decisión provista de complejidades que nos exigirá dedicación y paciencia para informarnos a fondo, esperar el coche que buscamos o atrapar un buen precio antes de que otros se los queden.

    En las subastas podemos encontrar auténticas gangas y oportunidades únicas, pero acceder a ellas no es tan sencillo como puede parecer y tenemos que comprender su funcionamiento para poder sacarles el máximo partido.

    En las siguientes líneas vamos a analizar la procedencia de los vehículos que son puestos a subasta, así como la información necesaria para entender su funcionamiento, cómo acceder a una subasta pública y las características de los vehículos que en ellas se venden.

    ¿De donde provienen los coches que se subastan?

    Depende de si la subasta se realiza a través de una empresa privada o es una entidad pública quien la convoca, encontraremos multitud de procedencias. Es muy frecuente, por ejemplo, que grandes marcas que ofrecen sistemas de renting o leasing, utilicen la subasta como uno de los recursos para dar salida a sus vehículos en un momento determinado para renovar su parque móvil. Este mismo sistema es aplicable a las flotas de coches de empresa usados por los empleados de la misma.

    Otra casuística es la de las entidades bancarias, que sacan a subasta los coches procedentes de embargos por deudas e impagos. Estos vehículos son subastados por entidades privadas. Por supuesto, los vehículos icónicos, ya sean por su originalidad, sus propietarios o su fama, se venderán también de forma privada y, seguramente, a través de casas de subasta de renombre.

    Las subastas públicas pueden nutrirse de embargos o precintos, así como de incautaciones o el plan nacional contra drogas

    Además de las anteriores, tenemos las subastas de entidades públicas (ayuntamientos, Agencia Tributaria, Tesorería de la Seguridad Social, etc) que pueden nutrirse, como en el caso de los bancos, de embargos y precintos, pero también de incautaciones de los cuerpos de seguridad o del plan nacional contra drogas (vehículos implicados o relacionados con delitos).

    El último caso es el de las subastas voluntarias, es decir, el caso de los particulares que reconocen una deuda ante una entidad pública y le ceden a ésta el derecho de subasta sobre el bien (un coche, por ejemplo) para cobrar dicha deuda. En este caso, la persona que compra el coche adquiere con él todas las cargas que éste tenga aparejadas (multas, deudas, etc.).

    ¿Dónde encontramos la información?

    Las entidades, tanto públicas como privadas, publican las próximas subastas que van a realizar con antelación pero, mientras que los organismos públicos están obligados a publicar en el BOE el anuncio, los bancos, por ejemplo, contratan los servicios de empresas especializadas que mantienen en un discreto segundo plano la intervención bancaria o constituyen empresas de segunda línea asociadas a la entidad (es el caso de las inmobiliarias bancarias).

    Así, por ejemplo, en el portal de subastas de la página de la Agencia Tributaria, encontramos un enlace llamado «próximas enajenaciones», a través del cual podemos mantenernos informados de los bienes que se subastarán en un futuro próximo.

    Los organismos oficiales también recurren a las subastas para renovar su parque móvil.

    Este sistema para comprar un coche nos decepcionará si esperamos poder elegir marca, modelo, terminación, color y acabados. Como ya hemos visto, es más una cuestión de permanecer atentos a la información y actuar cuando surja el vehículo que nos interesa.

    ¿Cómo acceder a una subasta de una entidad pública?

    Cuando tengamos claro que vamos a pujar en una subasta online de una entidad pública, deberemos obtener un Certificado Electrónico y darnos de alta en el portal de subastas. A partir de ahí, todo el proceso está indicado paso por paso, e incluso tenemos la opción de dejar realizada una programación de pujas automáticas, de manera que no será necesaria nuestra presencia mientras se realice la subasta.

    En otros casos, habrá que realizar una licitación presencial y la entrega de una cantidad (suele ser un porcentaje del importe por el que se ha tasado el coche) en un sobre cerrado en la sede del convocante -este sistema se utiliza a menudo en los ayuntamientos-. Nos devolverán esta cantidad al terminar la subasta si finalmente no compramos el vehículo o la descontarán del precio final si lo adquirimos. Es importante saber que estas «fianzas», sirven para evitar que el adjudicatario final se eche atrás.

    Lo que hay que saber sobre los coches

    Una vez que hayamos elegido el vehículo por el que queremos pujar (esto es igualmente válido si son varios), lo mejor es informarse a fondo sobre él acudiendo a la Dirección General de Tráfico (DGT) y -previo pago de la tasa correspondiente- solicitar un informe que nos aportará datos técnicos y, además, nos dirá si tiene cargas.

    El atractivo de los vehículos de subasta está en su precio, que en ocasiones puede resultar irrisorio, pudiendo encontrarnos con reducciones de hasta el 80% de su valor. Pero, al precio del coche, hay que sumarle otros gastos derivados que inflan la factura de nuestro nuevo vehículo:

    • Importe de gestión de la entidad subastadora: puede oscilar entre el 5 y el 10% del importe por el que adquieras el coche.
    • Costes de revisión y puesta al día: en la mayoría de los casos, estos vehículos han pasado muchos meses, incluso años, parados, así que, como mínimo, necesitan una visita a nuestro taller de confianza. Además, en el caso de aquellos procedentes del Plan Nacional de Drogas, puedes encontrar el interior en un estado de deterioro importante, ya que puede haber abierto, rajado, desmontado o despiezado en busca de sustancias ilegales.

    En el caso de subastas de entidades públicas, no es fácil encontrar intentos de fraude, como manipulación de cuentakilómetros y encubrimientos de averías incapacitantes del motor, pero este también será un punto de atención en el caso de las subastas convocadas por entidades privadas. En este caso, es frecuente que las casas abran una visita pública para los licitadores inscritos, previo pago de una entrada, uno o dos días antes de la subasta. Es el momento de fijarse atentamente y, si es posible, pedir la ayuda de un mecánico de confianza que pueda aconsejarnos.

    En resumen, el riesgo de comprar un coche en una subasta es directamente proporcional a la oportunidad de ahorro. En cualquier caso, toda la información que podamos conseguir acerca del vehículo que nos interesa, antes de la propia subasta, nos ayudará a tomar la decisión de qué cantidad debemos ofrecer por él.

    Fotos: Pixabay