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    Vehículo con alistamiento: ¿qué es y cómo se hace?

    Un vehículo nuevo tiene que ser revisado antes de ser entregado a su propietario.Pixabay

    Cuando compramos un vehículo, siempre tenemos que esperar más tiempo del que nos gustaría para poder conducirlo. Antes de entregarnos las llaves, un cúmulo de procesos -que a nosotros nos parecen tediosos- posponen el momento.

    Es el caso del PDI (Pre-Delivery Inspection) o alistamiento, que se lleva a cabo una vez que el vehículo ha llegado al concesionario, después de haber recorrido un largo camino por la cadena de montaje de fábrica y varios medios de transporte, inspecciones y carreteras por las que ni siquiera ha rodado. Y, si ya está en el punto de destino, ¿por qué tenemos que seguir esperando?

    El proceso de alistamiento, que garantiza nuestra satisfacción con el vehículo, asegura su buen funcionamiento y le proporciona los últimos retoques y algunos de los equipamientos extras que elegimos en el momento de la compra. De ese modo, el concesionario puede entregarnos el vehículo completamente equipado, revisado y a prueba de averías. Para ello, los concesionarios deben contar con un equipo humano especializado, espacio reservado para alistamiento, herramientas y materiales específicos.

    Equipamiento para realizar el alistamiento de vehículos

    El personal que realiza esta labor debe estar cualificado para realizarlo. Suelen llevarlo a cabo mecánicos certificados en Alistamiento que además ejercen como mecánicos de mantenimiento de la casa. Igualmente, el taller o concesionario, debe contar con una sección específica para llevar a cabo el alistamiento de los vehículos.

    Se cubren y tapan los microrayones que puedan haberse producido durante el transporte

    También es cierto que actualmente han surgido modelos de negocio dirigidos a la externalización de este servicio que, siendo imprescindible, supone un coste en tiempo y recursos humanos para las empresas de venta de coches y otros medios de transporte. De esta manera, algunas empresas de venta de vehículos subcontratan el servicio de Alistamiento evitando mantener el equipo y espacio necesarios para ello.

    ¿En qué consiste el procedimiento de alistamiento?

    No es sólo belleza. Desmenucemos este laborioso proceso empezando por decir que nuestro vehículo llega de fábrica a través de carreteras, quizá por mar, anclado en camiones remolcadores… y aún así, la pintura permanece intacta. ¿O no?

    Esto puede conseguirse gracias a que, desde origen, la capa de color está cubierta por una de cera protectora -cada vez más habitualmente se usan plásticos que se adhieren a las partes más expuestas de la carrocería- que habrá que eliminar con detergentes específicos y varios lavados durante el proceso de alistamiento, pero ¿qué ocurriría si en el transporte se produjese un roce o rayadura? Durante el alistamiento, se cubren y tapan los microrayones que puedan haberse producido durante el transporte.

    En el momento de la entrega, nuestro nuevo vehículo ha pasado previamente por una profunda revisión de todos sus elementos estéticos y mecánicos.

    Incluimos aquí el pulido de llantas y faros, colocación de alfombrillas, radio, alarmas, kits de herramientas de cortesía, aspiración de polvo del interior del habitáculo, comprobación de componentes de la elección del cliente y un completo servicio de belleza que, en el caso de los vehículos que van a ser expuestos, incluye el porcelanizado externo para aportar ese brillo que todos deseamos ver cada día en nuestro garaje.

    Pasamos ahora a la parte más comprometedora. Debajo del capó se esconde lo que realmente debe darnos plena satisfacción: el motor. Y allí hay mucho que comprobar: ajuste de manguitos y mangueras, estanqueidad del sistema, funcionamiento del motor central y subsistemas, sistema de transmisión, sistema de dirección y de frenos. Dentro de los elementos auxiliares, el alumbrado, limpiaparabrisas, elevalunas o cinturones de seguridad, entre otros.

    Control de los elementos de desgaste

    Ya estamos listos para pasar a los puntos que deberemos revisar a lo largo de la vida de nuestro vehículo en múltiples ocasiones, como revisiones periódicas o preparación de viajes largos y que también se incluyen en el alistamiento: niveles de batería, niveles de líquidos y aceite, correas (ventilación y alternador), filtros, testigos del tablero, motor de arranque, presión de neumáticos, alineación de las ruedas, funcionamiento de mangueras de refrigeración y aceite, radiador, completo monitoreo de sistemas eléctricos por conexión a ordenador y, por supuesto, funcionamiento del embrague, entre otros.

    Una vez comprobado todo lo anterior, se hará una pequeña prueba de carretera para comprobar el desempeño del motor, las vibraciones o fricciones que pueden surgir durante la marcha, el funcionamiento de la dirección, la generación de ruidos y los sistemas eléctricos, así como el climatizador. Este ‘paseo’ no se lleva a cabo necesariamente en el exterior, algunos concesionarios cuentan con una pasarela de rodillos (Bancada de frenómetro de diagnóstico) para llevar a cabo esta prueba.

    Sólo después de esta exhaustiva revisión de nuestro vehículo, que asegurará nuestra seguridad y evitará posibles reclamaciones durante los primeros kilómetros de uso del mismo, podremos realmente sacarlo a la carretera y disfrutarlo con toda confianza.

    Fotos: Pixabay