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VideojuegosAnálisis Gran Turismo 6. El simulador de conducción real

Después de dedicarle muchas horas y exprimir todas las posibilidades que tiene este título exclusivo de PlayStation 3 os traemos nuestras impresiones al volante virtual. 1200 coches, más de 100 circuitos, varias decenas de horas de juego, historia del automovilismo... Todo eso viene incluido en el disco de Gran Turismo 6.

Casco, mono de competición, cinturón de seguridad, llave en el contacto… Ya estamos listos para desmenuzar Gran Turismo 6. Tres años después, Kazunori Yamauchi y todo su equipo de Polyphony Digital vuelven a traer la competición de motor de máximo nivel a PlayStation 3.

Coincidiendo con su presentación mundial en Ronda, la cual os detallamos, y en donde pudimos entrevistar al mismísimo creador, llegó esta sexta entrega que mejora todo lo visto hasta la fecha y celebra el 15 aniversario de la saga.

Si te gusta conducir, juega

Ponerse a conducir en Gran Turismo es como coger el volante de un vehículo de verdad, y más si se hace con alguno de los periféricos compatibles de volante y pedal, que incluso simulan las fuerzas que actuarían sobre el coche en la realidad.

La conducción resulta muy gratificante desde el primer minuto, tanto con los primeros coches de pocas prestaciones (el Honda FIT con el que nos obligan a empezar no es un potro salvaje, todo hay que decirlo), como con los de más alta gama, véanse el Audi R8 Race Car o el Toyota Minolta, ambos participantes en las pruebas de Le Mans. Y por supuesto, no es lo mismo tener tracción delantera, que trasera o a las cuatro ruedas; se nota mucho desde donde empuja el coche y cómo se comporta en las curvas.

Hay varias vistas para elegir, pero quizás la que más incita a usar es la interior, en la que se puede apreciar unos cuadros de mandos muy detallados (aunque no de todos los coches), una sensación de movimiento y unas animaciones de los brazos del piloto muy creíbles.

Kazunori Yamauchi dijo en la presentación que tradicionalmente se tiene la idea preconcebida de que Gran Turismo es difícil, y aseguró que habría bastantes ayudas a disposición de estos nuevos jugadores que puedan empezar ahora. Antes de entrar a las carreras hay un menú de ajustes de conducción que permiten activar o desactivar opciones como controles de estabilidad, antiderrapes, tracción y hasta una trazada dinámica sobreimpresa en el asfalto que indica la ruta óptima, además de cambiar de color según haya que acelerar o frenar. Todo ello permite ajustar el nivel de dificultad a la medida de cada uno. Al principio es bastante recomendable activar varios de ellos hasta hacerse al juego, pero según se va cogiendo soltura lo mejor es ir desactivando opciones paulatinamente para disfrutar de todo el realismo que Gran Turismo es capaz de ofrecer.

Los rivales ofrecen un comportamiento bastante lógico, como no realizar su trazada indiferentemente de que el jugador pase por ahí o no, y si se ataca en una curva por dentro ellos se quedan más bien por fuera para no colisionar. Sin embargo, entre ellos a veces provocan situaciones un tanto extrañas como hacerse sándwiches cuando se amontonan en una curva varios vehículos de prestaciones similares.

Las colisiones son quizás todavía el aspecto menos logrado, aunque sigue mejorando. Entre tanto hiperrealismo corta el rollo bastante que los impactos sigan sonando a latón y los golpes a gran velocidad provoquen poco más que hacer rebotar al vehículo.

La naranja se hizo mecánica

Para jugar a este juego hay que tener un mínimo de interés por saber cómo funciona un coche, y si no se tiene, al final por síndrome de Estocolmo se adquiere. Ningún coche funciona de forma óptima si no se regla para las pruebas. Al principio se puede optar por unas configuraciones medio preestablecidas que se compran ya ajustadas como por ejemplo las suspensiones duras o blandas, o los kits de cambios de marchas, pero cuando se llega a una parte avanzada del juego ya no valen esas piezas universales, y es necesario meterse en faena y retocar cosas por aquí y por allá.

La pantalla de reglajes es más compacta que otras veces y queda todo recogido en el mismo sitio, sin embargo deja de ser tan visual, porque antes aparecían unos esquemas y dibujos mostrando qué se estaba cambiando realmente, y ahora todo son números y letras. El mayor problema es que implícitamente se exige una buena puesta a punto sin un mínimo tutorial, y para quien no conozca aspectos básicos de suspensiones, aerodinámicas o cambios de marchas algunas carreras se presentan muy cuesta arriba.

En resumidas cuentas, las cuestiones mecánicas son muy importantes e inciden profundamente en la conducción. Suponen la diferencia entre tener una máquina bruta e incontrolable o un dócil automóvil que convierta cada carrera en una victoria. Hay algunas modificaciones tuning, como alerones o suelos planos, pero tienen su justificación en la mejora de prestaciones que suponen, y por ello no se puede cambiar demasiado el aspecto exterior de los coches.

Un videojuego disfrazado de realidad

En muchos casos, al igual que ocurre con el cine, en los videojuegos es difícil diferenciar la realidad de la ficción. Y Gran Turismo 6 es una obra que intenta confundir a los sentidos en cuanto las ruedas empiezan a girar.

Los circuitos son verdaderamente dignos de admiración por el mimo y detalle puesto en cada parte. Yamauchi contaba que para esta entrega han puesto además especial énfasis en el cielo, será quizás que el suelo era ya inmejorable. Así, en los circuitos reales se pueden apreciar los astros en la misma disposición que se verían al correr por allí, especialmente en Nurburgring, en donde incluso han reflejado los cambios a lo largo de la noche tal y como se observan en la prueba de las 24 horas.

Al igual que la oscuridad de la noche, que propicia unas carreras nocturnas muy vistosas, los efectos lumínicos permiten saber de un vistazo la hora del día a la que se disputa la carrera, ya que cambia el baño de luz naranja o azulada, la posición del sol…

Quizás el aspecto que menos brilla son las sombras. A veces aparecen pixeladas moviéndose intermitentemente y otras directamente no se corresponden con los objetos que las proyectan.

En la variedad está la diversión

Una de las principales virtudes de Gran Turismo 6 y por las que consigue mantener al jugador enganchado durante la gran cantidad de horas que dura es por la diversidad de contenido que trae. En esta entrega se han incluido más de 100 circuitos emplazados en 33 localizaciones distintas. La mayor parte de ellos son trazados reales como Brands Hatch, Monza o Ascari, este último la gran novedad y segunda incursión española después del circuito urbano de Madrid. Pero a estos también les acompañan otros basados en ciudades reales, más una parte importante de recorridos originales de la saga y también los de tierra y nieve, que ya son una tradición.

Las pruebas se dividen en clases como súper deportivos, turismos, clásicos, sin modificaciones… Y estas se intercalan con otras disciplinas, como los karts, la Formula 1 y la Nascar.

Sin embargo, el juego no acaba en las principales copas que se nutren de estas localizaciones, porque también se van desbloqueando progresivamente nuevas pruebas como las de Pausa para el café, sprints cronometrados en Goodwood, Recorrido fotográfico (con más de la mitad de localizaciones españolas) y las pruebas lunares, ya que como se sabía, aparece el Rover lunar que participó en el viaje del Apolo 15. Todas estas añaden variedad de objetivos, y así por ejemplo las llamadas Pausas para el café piden cosas como conducir la distancia más larga posible con un litro de gasolina o derribar conos en escenarios especiales.

Una razón de peso por la que Gran Turismo 6 es una buena apuesta es porque se trata de un juego en continua evolución gracias a las constantes actualizaciones. Al igual que ocurrió con anterior entrega, no ha acabado cuando sale a la venta, puesto que va mejorando con los retoques y las nuevas opciones que el equipo de desarrollo hace llegar a los jugadores periódicamente.

Esto tiene su parte positiva y también otra negativa. Por un lado, ya se han añadido gratuitamente 5 coches, unos otorgados directamente y otros mediante eventos on line; y en mayo llegará el paquete especial dedicado al mítico piloto de F1 Ayrton Senna. Sin embargo, la mayor variedad de contenido incluida en el disco muy seguramente ha provocado que algunas opciones ya conocidas y otras nuevas no vengan con el juego de serie. El modo B-Spec, que pone el jugador en el sitio del jefe de equipo y no en el del piloto, y que aparece desde el 4, esta vez llegará mediante una actualización, al igual que el editor de circuitos, y la aplicación GPS que permitirá crear rutas reales y transportarlas al juego para correr en ellas.

Hazte con todo

Gran Turismo 6 es coleccionismo puro, prácticamente todo es coleccionable. Para empezar, todos sus coches: 1200 modelos se han incluido en esta ocasión, cifra muy superior a los que incluía la entrega anterior de serie, 800. Pasar por el concesionario es casi como dar un paseo por un museo de historia del automovilismo. Se pueden encontrar máquinas de todos los tiempos, con peculiaridades como un vehículo anfibio alemán de la Segunda Guerra Mundial o los modelos futuristas de la Visión Gran Turismo, que es un trabajo de colaboración del equipo de desarrollo con muchas de las principales marcas automovilísticas para que den rienda suelta a su creatividad e imaginen el futuro del sector.

También hay equipos de competición como para llenar el armario entero de Carmen Lomana. La mayoría de ellos llevan el sello de Gran Turismo, pero se pueden encontrar los monos y cascos de pilotos míticos como Sebastian Loeb o Ayrton Senna.

Y si el aspecto exterior del piloto es importante, mucho más lo es el del coche. Todos se pueden pintar de cualquier color… siempre que ya se posea ese color. ¿Cómo se consiguen? Adquiriendo alguno con ese color. Es decir, para poder pintar un coche por ejemplo naranja metalizado, antes tenemos que tener uno de ese color, o ir directamente al concesionario y comprar uno que lo tenga, y entonces será aplicable al resto.

Conclusiones

Gran Turismo 6 es un juego de muy largo recorrido, que avanza a la velocidad justa para que ningún jugador se quede atrás. Trae tal ingente cantidad de contenido y pruebas que haría saciar al mayor fan del motor, y aunque puede llegar al medio centenar de horas, también permite una forma rápida y directa de acabarlo (sin completarlo), aunque eso sí, resulta más difícil, porque el salto de dificultad se acusa más.

Es un título casi perfecto que para bien o para mal aún no está acabado del todo. Por un lado se puede pensar que ha salido sin opciones anunciadas o eliminando otras conocidas, pero si se ve desde la otra perspectiva, esta sobresaliente base va a ir mejorando todavía más en los próximos meses con más contenido.

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