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Prueba Jaguar E-Pace 180D, la ventaja de ser el último (con vídeo)

Cuando todos tus rivales llevan mucho más tiempo que tú en el mercado, sabes que no lo vas a tener nada fácil. Pero eso no tiene por qué suponer una desventaja. El Jaguar se hace fuerte y nos ofrece el E-Pace, un SUV muy completo que plantará cara.

Tras una etapa de no mucha luz en Jaguar, la marca inglesa quiere volver a ser alguien en el panorama automovilístico mundial. Para ello va a aprovechar el enorme tirón de los SUV. Primero llegó el más grande de todos, el F-Pace y hace no mucho tiempo desembarcó el que a priori debería llegar a convertirse en el modelo más vendido de la casa, el Jaguar E-Pace que hoy nos ocupa. Se trata de la apuesta de Jaguar para el importantísimo segmento C-SUV, donde tendrá que combatir contra unos rivales que no le van a poner las cosas fáciles ya que llevan mucho más tiempo que él.

Esos rivales a los que nos referimos no son otros que los pertenecientes a la categoría premium, donde encontramos al Audi Q3, al BMW X1, al Mercedes GLA, al MINI Countryman, al Volvo XC40 y por supuesto al Range Rover Evoque, al cual podemos tachar como un hermano mellizo. Todos ellos tienen medidas similares, en torno a los 4,4 metros y precios de partida superiores a los 30.000 euros. En ambos términos el E-Pace se sitúa en la parte más alta de la categoría.

Jaguar siempre ha jugado dos bazas. Una de ellas es la de la calidad, y la otra es la del diseño. La marca inglesa siempre ha apostado por diseños tremendamente elegantes capaces de soportar el paso del tiempo de una forma brillante. El E-Pace es obra del gran diseñador Ian Callum, y en él ha integrado muchos elementos que recuerdan al resto de modelos de la casa. Por delante copia muchos detalles de su hermano mayor, el Jaguar F-Pace, con grandes tomas de aire y una parrilla principal muy similar. Aunque se parezcan no son iguales ya que la forma de los faros les diferencia por completo.

Estéticamente hablando el E-Pace es uno de los SUV más bonitos del mercado

En cuanto al lateral, el diseño es más sobrio, con elementos típicos de los SUV como por ejemplo los plásticos negros que protegen los pasos de rueda y la parte inferior. Cabe destacar la cintura tan alta del coche, con una línea que pica ligeramente hacia arriba antes de llegar al pilar C, un esquema muy parecido al del XC40 pero no tan acusado. También me llama la atención el abultado paso de rueda trasero, con una nervadura que sale desde la mitad de la puerta trasera hasta la zaga. Se trata de un efecto visual pues el tamaño no cambia.

Es en la trasera donde el señor Callum ha jugado mucho más con las proporciones. Si la delantera es elegante y el lateral sobrio, la trasera es mucho más voluminosa, o al menos lo parece gracias al uso de líneas de carrocería horizontales. Esa impresión se refuerza con unos faros muy estrechos y cuya forma recuerda mucho a los del Jaguar F-Type. Me llama la atención lo corto del voladizo trasero, las ruedas van situadas prácticamente en las esquinas del coche, pero eso no le impide mostrar un tamaño de carga muy llamativo, con un mínimo de 577 litros y un máximo de 1.234. Con mucha diferencia el más grande de su categoría.

Por supuesto Jaguar ofrece diferentes acabados estéticos para el E-Pace. En función del escogido irán cambiando algunos detalles, como la cantidad de plásticos negros repartidos por la carrocería o la incorporación de salidas de escape visible en la parte trasera. Tampoco hay que olvidar la personalización. Jaguar permite configurar a nuestro gusto un amplio abanico de detalles, además del color de la carrocería y del techo, o el tamaño de las llantas que puede oscilar entre las 18 y las 21 pulgadas. Es curioso que por 430 euros extra Jaguar te pone una doble salida de escape bien visible si es que tu paquete no la trae. En definitiva, ninguno de sus rivales, a excepción del MINI, permite tal cantidad de personalización.

Entre la dotación de serie se incluyen los faros de LED

Antes he mencionado que Jaguar siempre ha jugado dos bazas, la primera ya la hemos analizado en el exterior, así que llega el turno de analizar la segunda en el interior. La primera impresión nada más entrar es buena. La distribución y los materiales empleados son los correctos, todas las superficies tiene un tacto muy agradable y cabe destacar la poca presencia de plásticos vistos, muchos menos que en su competencia, teniendo el extra de que no están rematados con el dichoso Pianno Black que tanto odiamos. 

Siguiendo la tendencia actual del mercado, se ha procurado poner el menor número posible de botones. La mayor parte de ellos los encontramos en el módulo de climatización, donde el E-Pace parece haber usado un esquema más típico de Land Rover. Los botones de accionamiento son muy grandes, lo mismo que las ruedas que controlan la temperatura de cada uno de los lados del coche y los asientos calefactados. No es un diseño aleatorio, si no que se han desarrollado pensando en ser usado con guantes.

Como todo coche nuevo que se precie la cantidad de tecnología incorporada es muy grande, sobre todo en lo que a superficies digitales se refiere. Obviamente la que más llama la atención es la pantalla que encontramos en la consola central. Para mi gusto está algo baja, más que en sus rivales. Esto hace que tengamos que desviar más la vista cuando vamos conduciendo. Pero en lo que a calidad se refiere no puedo poner ninguna pega, el panel de 10 pulgadas es sensacional. Responde perfectamente al tacto y la nitidez es increíble. Una pena que al estar ligeramente inclinada el sol algunas veces deslumbra la pantalla por lo que apenas se ve.

A través de esa pantalla se controlan la mayor parte de las funcionalidades y los sistemas del coche, como por ejemplo las cámaras de aparcamiento de gran calidad, el navegador, el equipo de sonido, la conectividad para dispositivos Android Auto y Apple CarPlay e incluso puede llegar a convertirse en una pantalla de televisión. En honor a la verdad decir que puede que no sea el equipo más intuitivo del mercado, pero apenas unos minutos trasteando bastan para controlarlo como si llevaras toda la vida haciéndolo. 

Un interior muy limpio y ordenado. La calidad se deja notar desde el acabado base

Pero a falta de una pantalla, mejor poner dos. La segunda la encontramos justo delante del puesto de conducción haciendo las funciones de cuadro de instrumentos, aunque en nuestra unidad de pruebas no se incluía. Sin lugar a dudas este gadget se ha convertido en imprescindible en los coches de categoría premium, y el E-Pace nos lo ofrece de forma opcional, debiendo pagar por él casi 800 euros extra. Más caro resulta el Head-Up Display que nos proyecta la información en el parabrisas, velocidad, ruta y señales de tráfico, en ese caso el precio es de 1.250 euros.

Jaguar no se olvida de la seguridad, y por eso el E-Pace es capaz de disponer de una gran cantidad de elementos de seguridad activa y pasiva como el freno autónomo de emergencia, el control de crucero con la ayuda en atascos, el monitor de atención a la conducción, el indicador del ángulo muerto y el asistente de mantenimiento de carril. Todos estos elementos, salvo la ayuda al aparcamiento y las cámaras perimetrales, vienen de serie en todos los acabados.

La batalla de 2,68 metros le permite al E-Pace disponer de mucho espacio en todas sus plazas, incluidas las traseras. El acceso a las mismas es relativamente sencillo, aunque la altura libre del coche es considerable, por lo que las personas mayores lo tendrán algo más difícil subirse. Una vez sentado, con el asiento del conductor ajustado para una estatura media, se descubre un hueco más que suficiente para las piernas, pero sobre todo para la cabeza y los hombros, donde no tengo dudas que tres adultos podrán viajar de forma bastante cómoda. Eso sí, al no disponer de igual número de fijaciones ISOFIX no es capaz de albergar tres sillas infantiles.

El espacio en las plazas es más que correcto. Tres adultos viajarán de forma cómoda

Los C-SUV se han convertido en los nuevos monovolúmenes familiares y Jaguar lo sabe. Por eso encontramos repartidos por todo el habitáculo un buen número de huecos portaobjetos donde poder dejar la cartera, botellas de agua, el móvil e incluso una tablet. Sin olvidarnos del enorme maletero del que ya he hablado antes que presenta soluciones cómodas como la apertura eléctrica y sin manos, además de un doble fondo y otro tipo de soluciones, opcionales todas ellas, que facilitan la fijación de la carga.

En lo que a oferta mecánica se refiere, el E-Pace tiene a su disposición la gama Ingenium más moderna de Jaguar-Land Rover. Todos los bloques presentan la misma configuración de cuatro cilindros con dos litros de cilindrada y turbo. En total hay tres unidades diésel y otras tantas de gasolina. Las potencias oscilan entre los 150 y los 300 caballos, con cajas de cambios que serán manuales de seis velocidades en las gamas de acceso o automáticas de ocho velocidades en las unidades más potentes. Todas las versiones podrán incorporar un sistema de tracción total derivado de Land Rover, aunque éste llegará de serie con los niveles más altos.

Prueba Jaguar E-Pace 180D

En nuestro caso hemos optado por una configuración que consideramos interesante si es que el E-Pace se va a convertir en nuestro coche habitual, en ese coche que usamos para todo y que acumulará muchos kilómetros a lo largo del año. Dicha combinación une la versión 180D, con 179 caballos, con un cambio automático de nueve velocidades y una tracción total. Como ya decimos una elección muy interesante tanto por potencia como por capacidades.

La variante 180D resulta interesante por consumos ajustados y por potencia

Nada más arrancar el E-Pace te das cuenta que la categoría premium de Jaguar está justificada. Si hay una palabra que defina a este SUV es suavidad, incluso en el arranque. Se ha procurado aislar mucho y muy bien a los ocupantes del mundanal ruido. Apenas se filtran al habitáculo, siendo éste muy silencioso y relajado. Esta sensación es la que te va a acompañar todo el rato que conduzcas el E-Pace. Para lo bueno y lo malo.

El lado bueno lo encontramos en el confort. Es un coche muy inglés, muy cómodo y suave con un conjunto de suspensiones blandas que nos permitirán afrontar los badenes o los obstáculos de la carretera como si estos no importasen. Con el E-Pace se pueden recorrer largas distancias sin apenas inmutarse, porque además de esa suavidad de marcha hay que sumar unos asientos tremendamente cómodos, ideales para esos largos viajes pero no tanto para un tramo revirado donde no terminan de sujetar de todo al cuerpo.

El E-Pace dispone de muchas armas para que a la hora de salir fuera del asfalto se enfrente a obstáculos con solvencia

En realidad es en estos terrenos donde el coche se vuelve menos bueno. Las suspensiones relajadas nunca han favorecido una conducción dinámica, y en este caso tampoco lo hacen. Pero lo peor es el peso del conjunto. Si echamos un vistazo a la ficha técnica del E-Pace descubriremos alarmados que marca más de 1.800 kilogramos. Eso en orden de marcha, que si sumamos compañía y bártulos nos vamos a las dos toneladas de peso. Una cifra descaradamente alta que lo lastra considerablemente en una carretera complicada.

Ya no solo es el esfuerzo que supone pararlo al entrar en la curva, es el hecho de que la suspensión delantera, todo el peso está en ese eje, vaya rebotando de forma contínua en la trazada. No transmite inseguridad pero tampoco precisión. Es algo que hay que tener en cuenta porque si lo que buscamos este tipo de conducción el E-Pace, o al menos esta versión, no nos la va a ofrecer. ¿Es un punto negativo?, claro, pero tampoco le doy mayor importancia dado el enfoque general del coche.

Muy recomendable optar por el convertidor de par de nueve velocidades. Comodidad garantizada

Es un coche que quiere y pide a gritos carreteras sencillas donde poder rodar de forma cómoda y relajada con los engranajes más altos de la caja. En estas lides el motor saca lo mejor de sí. Los 179 caballos de la unidad son más que suficientes, se muestra resolutivo en la parte baja del cuentarrevoluciones donde entregará de forma contundente sus 430 Nm de par máximo. Un par que se agota de rápidamente al igual que las revoluciones, fijado su tope en las 4.000 vueltas, justo donde encontramos la potencia máxima.

Esto quiere decir que a pesar de ser un motor enérgico, la fuerza nos la entrega de forma contundente pero no muy duradera. De cualquier manera permite realizar adelantamientos y salidas desde parado sin problema alguno, aunque en este último caso la cifra marcada por Jaguar no es muy extraordinaria, de 0 a 100 Km/h en 9,1 segundos. Sin lugar a dudas le pesa el culo, y no es de extrañar. Todavía seguimos asombrados por el peso.

A pesar de no tener un enfoque claramente deportivo, como bien ha quedado demostrado, Jaguar nos ofrece cuatro modos de conducción. El primero de ellos está pensado para una conducción fuera del asfalto, más adelante detallaremos, el segundo tiene el título de ECO, no hace falta decir su enfoque, el tercero Confort, lo mismo que el anterior, y el último se ha bautizado como Dynamic. La diferencia entre los tres modos de carretera es muy sutil. Cierto es que algunos componentes cambian su comportamiento, como la respuesta del acelerador y la velocidad del cambio, pero dado que no se puede ajustar la suspensión, la conducción es prácticamente la misma. 

El sistema de infoentretenimiento no es muy intuitivo, pero se aprende rápido

Como ya digo la caja de cambios puede actuar de forma diversa en función de las necesidades. Sin lugar a dudas es un opcional que se debe considerar por la comodidad y la buena respuesta que aporta. Se trata de un convertidor de par que sube y baja marchas de forma prácticamente imperceptible cuando conducimos de forma relajada. Y se torna más rápida cuando elevamos el ritmo, ponemos el modo secuencial o activamos el modo Dynamic. En ese caso es capaz de bajar varias marchas del tirón para así conseguir que el motor entregue toda su fuerza. Una pena que en esta unidad no estuvieran disponibles las levas tras el volante.

Hubiera sido imperdonable por parte de Jaguar no hacer que este E-Pace sea atrevido en el campo teniendo a sus hermanos de Land Rover. Y la verdad es que es una de las sorpresas de este coche. La marca le ha dotado de diversas armas que le hacen ser muy resolutivo fuera del asfalto. Tracción total, altura libre con respecto de 20 centímetros, altura de vadeo de medio metro y unos ángulos de ataque y salida excelentes gracias a esos voladizos tan cortos que antes he mencionado.

Pero por si todos esos componentes fallan la electrónica llega al rescate. También se han incluido diferentes programas que permiten salvar la papeleta. Se dispone de un modo de conducción específico, especialmente diseñado para superficies deslizantes. Además tiene un programa de arranque de baja fricción y el sistema ASPG. Éste último lo que viene a ser es un control de crucero de baja velocidad, y funciona tanto en las bajadas como en las subidas. De hecho diría que la mayor limitación campera del E-Pace vendrá marcada por el tipo de neumático que usemos y el tamaño de las llantas seleccionado. 

Voladizos cortos y suspensiones altas, ideales para salir fuera del asfalto

Si vamos a hacer muchos, pero muchos kilómetros al año, interesa echarle el guante a un diésel por los bajos consumos que es capaz de arrojar. El 180D, a pesar de sus limitaciones, peso y altura, es capaz de contener de forma razonable los gastos. Durante nuestra semana de pruebas, tras haber recorrido muchos kilómetros en muchos entornos, el ordenador de a bordo desprendió un gasto final en torno a los siete litros. Decimos aproximado porque depende mucho del tipo de conducción y de la ruta. Los escenarios más favorables son las autopistas o nacionales a velocidades sostenibles, donde es capaz de ofrecer cifras de 6,2 - 6,4 litros de media. Las más desfavorables obviamente son la ciudad, consumos de casi nueve litros, y los puertos de montaña donde el gasto crece por encima de los ocho litros.

En lo que a precios se refiere, el Jaguar E-Pace no es especialmente barato, su precio de salida sin ofertas ni promociones, se sitúa en los 37.650 euros para el motor diésel de acceso de 150 caballos con el acabado base, que trae consigo una interesante cantidad de elementos como los faros de LED, retrovisores eléctricos, llantas de 17 pulgadas, climatizador bizona, el sistema Touch Pro con la pantalla de 10 pulgadas, además de todos los elementos de seguridad anteriormente mencionados. 

A partir de ahí podemos seguir sumando artículos que le darán más personalidad al coche y más comodidad, como el techo solar, los asientos de cuero, el cuadro de instrumentos digital, equipo de sonido con hasta 15 altavoces y 825 W de potencia, faros de LED Matriciales, acceso sin llave… Y una larga lista de elementos que lo convierten en uno de los SUV mejor equipados del mercado, aunque a un coste muy alto, dado que si integramos todos estos elementos el precio final se dispara de forma alarmante.

En el campo el E-Pace sorprende, y es capaz de dejar atrás a su competencia más directa

Conclusiones

Llegar el último no siempre supone una desventaja. Lo que Jaguar ha hecho con el E-Pace ha sido coger a su competencia directa, analizarla e intentar igualarla o superarla punto por punto. Por ese motivo nos encontramos ante un SUV muy competitivo que apuesta claramente por ofrecer un diseño atractivo, un equipamiento amplio y de calidad, una habitabilidad generosa y unas capacidades camperas muy superiores a la media. En cuanto a la unidad 180D, decir de ella que sin ser la mejor en cuanto a dinámica, está claramente enfocada a ofrecer mucho confort, además de ser capaz de ajustar los consumos de forma bastante satisfactoria.

Cuesta sacarle pegas al E-Pace, pero sin lugar a dudas yo puntualizaría el peso del conjunto que no le permite tener una dinámica especialmente buena, además de elevar los consumos, pero sobre todo destacaría precio de venta alto, aunque también debo reconocer que el equipamiento de serie es uno de los más completos de la terna premium. Ese no sería el problema principal, pero sí el coste de algunos elementos opcionales. Jaguar apuesta por darte mucho de entrada, pero si quieres más tendrás que pasar por caja, igual un equilibrio entre ambos punto habría estado mejor. 

Nota: 8.0
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