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    Prueba Mercedes Clase T, el Citan de las familias y el ocio

    Prueba Mercedes Clase T, el Citan de las familias y el ocio
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    Javier Gómara
    Javier Gómara13 min. lectura

    Con la intención de replicar el éxito del Clase V, Mercedes lanza al mercado la Clase T basada en el industrial Citan. Un turismo centrado en un uso familiar y recreativo que ya hemos podido probar y analizar para descubrir sus secretos.

    Convertir a la Vito en el Mercedes Clase V fue una de las grandes ideas de Mercedes en los últimos años. El gran monovolumen de la casa se ha convertido en uno de los modelos más vendidos de la casa. Con esa idea en mente, los de Stuttgart convierten ahora al Citan en el Mercedes Clase T. Un modelo que se aleja de lo profesional para abrazar lo familiar y recreativo. No es una furgoneta, si no un turismo polivalente que recuerda mucho al Citan Tourer.

    Mercedes llevaba mucho tiempo anunciando el lanzamiento del Clase T. Con la idea del V en la cabeza, todos esperábamos una transformación radical, pero no ha sido así. No digo que sea una decepción, pero sí una pequeña sorpresa ya que cuesta encontrar las diferencias, aunque haberlas, las hay. Exteriormente es como jugar a las siete diferencias. Hay tan pocos cambios que ni siquiera llegan a ser siete. Llantas de hasta 17 pulgadas, franjas cromadas en parrilla y luneta trasera, nada de parachoques negros y 10 colores diferentes para la carrocería. Y ya está, no hay más.

    Citan parece, Clase T. Mercedes no se ha esforzado mucho en cambiar la apariencia

    En el Clase T, como buen vehículo polivalente y familiar, la forma está al servicio de la función. Con sus líneas cuadráticas, todo el desarrollo se centra en brindar a los pasajeros el mayor espacio posible. Por el momento sólo va a estar disponible en carrocería de cinco pasajeros, pero a partir del año que viene se lanzará la unidad de siete plazas y tres filas de asientos. Un modelo de gran tamaño que crece considerablemente hasta los 4,9 metros. La extensión se produce tanto en la batalla como en el voladizo trasero.

    La idea es que sea un siete plazas de verdad, por lo que debe tener espacio para los pasajeros y su equipaje. El crecimiento es tan considerable que sólo la ganancia en centímetros de la puerta trasera alcanza los 20 centímetros. El modelo más compacto muestra unas medidas bastante contenidas: 4,5 metros de largo, 1,86 metros de ancho y 1,81 metros de alto para distancia entre ejes de 2,72 metros. A esas medidas hay que sumar un volumen de maletero con 520 litros de capacidad mínima, extensibles a los 2.390 litros si se abate por completo la segunda fila de asientos.

    La versión de 4,9 metros llegará el año que viene con hasta 7 plazas

    Si pocos te han resultado los cambios exteriores, no mucho más numerosos son los interiores. Vuelvo a hacer referencia al Vito y al Mercedes Clase V. Las diferencias entre los dos modelos son tan significativas que se puede hablar de vehículos completamente diferentes. Guarnecidos, aislamiento, asientos, equipamiento, materiales… En el Clase T sólo se aprecia una leve mejora en los acabados de modelos más altos de la gama. Algunas superficies de plástico se recubren de un material sintético muy agradable al tacto. No es un cambio radical, pero siempre es bienvenido.

    Mejores materiales también llegan a los asientos. Una vez más en los acabados más altos el Clase T puede lucir una tapicería de piel de buena calidad que eleva la sensación de confort. Pero sobre todo hablamos de una mejora considerable en equipamiento. Mientras que el industrial puede carecer de cualquier elemento de confort o moderno, el monovolumen compacto se ofrece muy completo desde el equipamiento base. He aquí la principal diferencia que le separa del Mercedes Citan Tourer.

    Al máximo, el maletero del Clase T ofrece 2.390 litros de capacidad

    Gracias a la plataforma CMF-C, el Clase T puede disponer de tecnologías modernas como faros Full LED, acceso y arranque sin llave, cámara de aparcamiento, asientos delanteros calefactables, instrumentación con display multiinformación, iluminación ambiental, sistema MBUX con panel táctil de 7 pulgadas, conectividad para dispositivos móviles, carga por inducción, navegador y mucho más. No se echa en falta nada serio, pues también se ofrece una dilatada colección de asistentes a la conducción como el asistente de mantenimiento de carril, el indicador del ángulo muerto, el radar de proximidad y más.

    Los pasajeros podrán disfrutar de mucha más tecnología de lo habitual en modelos similares de la categoría, donde sólo el Volkswagen Caddy podrá ofrecer más (aunque a un precio mayor). Como ya he dicho, por el momento sólo se ofrecerán las versiones de cinco plazas. Dos puertas correderas dan acceso a una segunda fila de asientos muy generosa con tres asientos y un suelo completamente plano. Con fijaciones ISOFIX y una anchura muy generosa, hasta tres sillas infantiles podrán instalarse, aunque la de en medio se fijará únicamente con el cinturón. Las versiones de siete plazas contarán con ISOFIX en la tercera fila, por lo que contarán con un total de cinco asientos para niños.

    Pocos coches permiten tres sillas infantiles en la segunda fila de asientos

    Aunque el uso se aleja de lo profesional, la gama mecánica encargada de movilizar al Mercedes Clase T no cambia con respecto al industrial, salvo por las denominaciones. La oferta mecánica es muy corta, pero equilibrada: dos diésel y dos gasolina. Las variantes de gasolina se reconocen con las denominaciones T 160 y T 180, mientras que las unidades diésel son los T 160 d y T 180 d. Las potencias oscilan entre los 95 y los 131 caballos. Todas las unidades envían la potencia al eje delantero mediante la gestión de un cambio manual de seis velocidades, de serie u, opcionalmente, un cambio 7G-Tronic automático de siete marchas.

    Al volante del Mercedes Clase T

    En los últimos años los industriales ligeros y los monovolúmenes familiares derivados de ellos han mejorado muchísimo su tacto de conducción. Con un enfoque más de turismo que de industrial, son capaces de transmitir una agradable sensación al volante. Ese es el caso del Clase T, que al igual que el Citan Tourer, muestra un tacto muy similar al de cualquier otro coche. Buena calidad de rodadura, suspensiones muy receptivas y una respuesta más que suficiente.

    La plataforma CMF-C permite la entrada de una suspensión más típica de turismo que de industrial. A pesar de perder capacidad de carga, se mejora la conducción y el aplomo en carretera. Nada que ver con los industriales de antaño donde las correcciones de volante eran constantes y donde la calidad de rodadura brillaba, por su ausencia. En este caso, Mercedes ha preparado un monovolumen muy cómodo y de buena respuesta que si bien no invita a correr, tampoco te pone en situaciones incómodas. De hecho va mejor de lo esperado.

    El año que viene se sumará la unidad 100% eléctrica que recibirá el nombre de Mercedes EQT

    Los ingenieros no han hecho grandes cambios. La plataforma es la misma, pero la suspensión trasera no si tomamos como referencia los modelos industriales, que no el Citan Tourer. Gracias a ese buen tarado de la amortiguación es capaz de tragarse los baches sin inconvenientes, llegando a ser bastante ágil en los cambios de dirección, algo en lo que ayuda su contenido peso. Al igual que en el equipamiento, no hay nada que se eche de menos o nada que resulte incómodo, malo o dañino. Lo mejor que se puede decir es que es como conducir cualquier otro turismo. Y eso es mucho decir teniendo en cuenta el vehículo que es.

    Durante la presentación he podido probar la versión más potente, el T 180 de gasolina con caja de cambios automática de siete marchas. Se trata de un conjunto muy equilibrado y buena respuesta. Con 240 Nm de par tenemos empuje suficiente, aunque debemos tomarnos las cosas con calma. Si vamos a circular cargados durante mucho tiempo, por zonas de montaña o por carreteras donde sea necesario adelantar constantemente, T 160 d de 95 caballos puede quedarse algo corto. Y si buscamos consumos nada mejor que el T 160 d, ya sea en versión manual o automática.

    Con materiales ligeramente mejores, el aspecto no cambia con respecto al industrial

    La única pega que puedo poner es que el ruido de la rodadura se eleva demasiado cuando sobrepasamos la línea de los 120 kilómetros por hora. Durante la presentación celebrada en Alemania, el T 180 no ha tenido problema en seguir los elevados ritmos de circulación, aunque la molestia del aire y el ruido de los neumáticos era notable en el habitáculo. Sólo lo digo por poner una pega, porque en realidad no creo que nadie se compre un Clase T con la intención de rodar a tan altas velocidades. De todos modos que sepas que sí, que puede aguantar ritmos elevados sin problemas.

    Si estás pensando que por ser un Mercedes el Clase T es caro, te voy a sorprender. Cierto es que es ligeramente más caro que modelos similares como el Renault Kangoo Kombi o el Toyota Proace City Verso, pero no resulta tan caro como un Caddy. El precio de salida del Mercedes Clase T es de 28.062 euros. Precio que corresponde a un modelo T 160 de gasolina acabado de acceso. El más caro de todos tiene un precio de salida de 35.630 euros, presupuesto que se ajusta a un modelo T 180 d con acabado superior y cambio automático de siete velocidades.

    Conclusiones

    Sinceramente esperaba algo más de diferenciación entre el Citan Tourer y el Clase T. La unidad más industrial ya me parece de por sí una apuesta muy acertada, y eso quiere decir que el Clase T también lo es. Ahora bien, no sé si la diferencia de unos 1.500 puede justificarse para algunos clientes, pero el hecho de disponer de un mejor equipamiento y elementos con mayor calidad ya pueden ser motivo más que suficiente para dar el salto. A fin de cuentas, es una gran compra, una de las mejores de la categoría, de hecho, y mucho más barata que su más directo rival, el Caddy.

    En marcha hablamos de un turismo normal. Muy cómodo y de agradable conducción
    Prueba Mercedes Clase T, el Citan de las familias y el ocio