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Prueba Mercedes EQC, el futuro de Mercedes ya está aquí (con vídeo)

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Llega un nuevo tipo de movilidad. El nuevo Mercedes EQC es uno de los coches más importantes en la historia de la marca. El primero de muchos que aterrizarán en los próximos años y el que da comienzo a una nueva era. La era eléctrica.

Noruega y España tendrán algo en común, estoy seguro, pero en lo que materia de coches eléctricos se refiere no. Mientras que en nuestro país los eléctricos apenas representan un 0,8% de cuota de mercado en el país nórdico uno de cada tres vehículos que se venden consigue la etiqueta de cero emisiones. Así que comprenderás pocos lugares mejores en el mundo que ese para celebrar el lanzamiento de un coche eléctrico, y no de uno cualquiera, sino del primer vehículo 100% eléctrico de Mercedes, el Mercedes EQC que ya he tenido ocasión de probar por primera vez.

El primer eléctrico de Mercedes, el EQC, da inicio a una nueva etapa en la marca centenaria.

Estamos en un punto donde las presiones y las tendencias de movilidad están cambiando. Los Gobiernos y la Unión Europea están apostando fuertemente por el coche eléctrico y por ese motivo los fabricantes se ven obligados a satisfacer la demanda de un mercado que en los próximos años crecerá exponencialmente, y obviamente la mejor manera de presentar un coche a día de hoy es en formato SUV, aunque esto no tenga ningún sentido. El EQC llega para dar respuesta a rivales de importante nombre, como el Tesla Model X, el Jaguar I-Pace o el Audi e-tron. Además de otros que todavía están por llegar, como el BMW iX3.

Dios sabe que esta no es la forma más eficiente de presentar una tecnología que todavía debe aprovechar hasta el último de los electrones, sin embargo mercado y obligaciones se dan la mano en este caso en aras de cumplir con los objetivos de emisiones que cada fabricante debe cumplir de cara al año 2021, donde no podrán superar los 95 gramos de CO2 por kilómetro de media para toda su gama. En el caso de Mercedes ya tenían varios híbridos enchufables, pero el Mercedes EQC es el primero en prescindir de un motor de combustión. Uno de los coches más importantes en los más de 100 años de historia de la casa.

Aunque su diseño recuerde a un GLC el EQC estrena una nueva filosofía de diseño

Así que con el fin de aprovechar al máximo las ventajas de la propulsión eléctrica, los responsables del desarrollo del EQC se han decantado por el uso de no uno sino de dos motores eléctricos, uno en el eje delantero y otro en el trasero que desarrollan una potencia máxima de 300 kW, o lo que es lo mismo, 408 de los antiguos caballos de vapor, además de un par instantáneo de 760 Nm. Gracias a eso tenemos unas prestaciones realmente impresionantes para tratarse de un coche que no se puede tachar de ligero por sus 2.5 toneladas de peso. Esos datos de rendimiento son, de 0 a 100 Km/h en 5,1 segundos y velocidad punta limitada de 180 Km/h.

Obviamente la introducción de dos motores eléctricos no se debe únicamente a meras cuestiones de aprovechamiento energético. La introducción de un segundo es más que obligatoria por culpa del elevadísimo peso del EQC. Hasta que la tecnología de las baterías evolucione favorablemente en aras de una solución más práctica, estas resultan muy pesadas, concretamente en este caso hablamos de una cifra cercana a los 625 kilogramos, prácticamente un cuarto del peso proviene de ahí.

Pero a diferencia de otros rivales Mercedes ha apostado por dar más importancia al motor delantero. No siempre los dos motores eléctricos van a trabajar conjuntamente, y de hecho pocas veces lo harán. En la mayoría del tiempo, en aras de una mayor eficiencia, será únicamente el motor delantero el que se encargue de mover al EQC, y solo cuando la adherencia esté en peligro o solicitemos el máximo rendimiento posible, actuará el motor trasero y es entonces donde tendremos la potencia máxima. Gracias a ello se puede decir que el EQC es un coche de tracción delantera pero también de tracción a las cuatro ruedas aunque no están conectados los dos ejes.

Su plataforma no es específica para coches eléctricos así que el EQC no dispone de maletero delantero

La batería, la fuente de alimentación, la encontramos justo debajo de nuestros pies, situada entre los ejes. Usando tecnología de iones de litio, la batería refrigerada por líquido presenta un total de 384 celdas con una tensión máxima de 405 V. Eso quiere decir que dispone de una capacidad de 80 kWh con la que consigue obtener una autonomía máxima de 417 kilómetros en ciclo WLTP. Un dato que lo sitúa en la media de sus rivales a pesar de disponer de una batería ligeramente más pequeña. Tal y como pasa si lo comparamos con el e-tron de Audi.

A la hora de conducir podemos cambiar los ajustes del EQC para aprovechar mejor las armas que se nos presentan y así alargar la autonomía del coche. Disponemos de cinco modos de retención que gestionaremos a través de las levas que hay detrás del volante. Con la leva izquierda aumentamos la retención, mientras que con la derecha reducimos. Podemos pasar de un modo de planeo sin retención, es decir un modo vela, a un programa donde la retención será tal que podremos casi llegar a detener el coche sin necesidad de pisar el pedal del freno.

Entre esos modos hay uno automático. En él el coche se encarga de aplicar más o menos frenado regenerativo en función de las circunstancias y el tráfico. Aunque no activemos el control de crucero el sistema será capaz de mantener la distancia con el coche precedente liberando o aplicando retención. En una bajada por ejemplo no hará falta tocar el pedal del freno en ningún momento aunque tengamos un coche delante. Es solo una muestra de lo tecnológicamente avanzados que pueden llegar a ser los coches eléctricos, o al menos algunos de ellos porque no todos cuentan con este sistema, como por ejemplo Tesla.

Durante la mayor parte del tiempo el EQC empleará únicamente el motor delantero

Además de eso tenemos a nuestro alcance diferentes modos de conducción que seleccionaremos a través del botón correspondiente situado en el túnel central. Son cinco programas: Comfort, ECO, Sport, MAX Range e Individual. A cada salto que demos entre uno y otro conseguiremos variar, no así el comportamiento del coche, que sigue siendo muy parecido en todos los modos, pero sí que conseguiremos cambiar la forma en la que se comportan la batería y los motores eléctricos. De esta forma podremos ampliar la autonomía a costa del rendimiento y viceversa.

Olvidándonos un poco de la eficiencia y centrándonos más en el rendimiento, la verdad es que sorprende el comportamiento del EQC. A pesar de su elevado tamaño y peso la potencia permite disimular tales problemas. La patada que proporciona es muy grande, recuerda que son 760 Nm, más en el modo Sport pero lo suficientemente generosa en todos los demás. Solo cuando entramos en un tramo más revirado notaremos problemas a la hora de parar el coche o en los cambios de dirección rápidos donde habrá que aprender a manejar tanto peso en movimiento. Para que os hagáis una idea es una conducción muy similar a la que puede presentar un Mercedes GLS pero en un tamaño parecido a un GLC.

Mercedes se ha organizado para que en el año 2039 el 100% de sus vehículos estén electrificados, habiendo únicamente modelos híbridos enchufables y eléctricos

El objetivo de un coche eléctrico es el de alcanzar la máxima autonomía posible en todo momento. Esto es algo más fácil de decir que de hacer. Pero una vez más la tecnología del coche está ahí para ayudarnos. Otro ejemplo es la navegación. El navegador del EQC ha sido diseñado particularmente para él. Al programar una ruta no solo tendrá en cuenta la autonomía de la batería para indicarnos los puntos de recarga, también tendrá en cuenta el tiempo que gastaremos en dichas recargas además de analizar parámetros como el tráfico, el tiempo y la topografía para llegar lo más lejos en el menor tiempo posible.

Pero en algún momento, por mucho que nos esforcemos, tendremos que parar a repostar. El EQC emplea el sistema europeo de recarga Combo 2 y depende de la toma a la que enchufemos el coche tendremos diferentes tiempos de recarga. La velocidad máxima es de 110 kW que nos permitirá recargar del 10 al 80% de la batería en 40 minutos. Pero todos sabemos que lo más habitual será cargar en casa, en un Wallbox de 7,4 kW. En ese caso el tiempo se eleva por encima de las 11 horas, y si lo hacemos en un enchufe doméstico convencional tendríamos que tener el coche conectado más de 25 horas.

Cada 400 kilómetros, aproximadamente, habrá que parar a recargar

En cuanto al estilo, los diseñadores han tenido que trabajar para crear un diseño que recordase rápidamente a Mercedes pero que a la vez fuera lo suficientemente eficiente para así no producir excesiva resistencia al aire. La verdad es que el trabajo resultante es bastante bueno. De hecho con el EQC Mercedes da inicio a una nueva filosofía de diseño exclusiva para sus modelos eléctricos y donde la mayor parte del protagonismo recaerá en una parrilla central que, dado que no necesitamos tanta refrigeración, va tapada. De hecho casi todo el coche va carenado para mostrar menos resistencia a los elementos.

En un vistazo lateral el EQC recuerda mucho al Mercedes GLC, aunque es 11 centímetros más grande que, lo que le sitúa justo entre el C-SUV y el Mercedes GLE. Destaca la poca presencia de nervios de tensión, tan solo contamos con pasos de ruedas ensanchados, juegos de llantas especiales de hasta 21 pulgadas y un protector de plástico negro que da buena cuenta de dónde van situadas el grueso de las baterías.

En la trasera tampoco hay muchos elementos que podamos destacar y de hecho se podría decir que es bastante soso. Tan unos faros principales pequeños que quedan unidas por una franja de LED para así conseguir una firma lumínica que cada vez es menos extraña de ver. Esa firma queda dividida en dos por el portón de grandes dimensiones que da acceso al único maletero del coche, muy grande, eso sí, ya que tenemos un mínimo de 500 litros y un máximo de 1.460 que se obtienen al abatir la segunda fila de asientos en una proporción 40:20:40.

La estructura del salpicadero es muy similar a la de cualquier otro Mercedes

Ya en el interior del EQC uno tiene la sensación de estar sentado en un Mercedes más, pero con detalles especiales y particulares. Esos detalles suelen ser los habituales en un eléctrico, como los colores de las molduras y las costuras, pero en este caso Mercedes ha querido aportar algo más. Por ejemplo con las tapicerías, y no me refiero a la piel, si al material que cubre la parte superior de los paneles de las puertas y parte del salpicadero. Es un material artificial y ecológico, creado a base de productos reciclados y aunque su tacto es extraño aporta una buena sensación de calidad además de elevar un poco la conciencia ecológica que acompaña a todo el coche eléctrico.

En cuanto al resto de la estructura del salpicadero la verdad es que es muy similar a la que vemos en los últimos productos de la casa con un doble panel que llega de serie en todas las versiones y que una vez más hace las funciones de cuadro de instrumentos y de sistema de infoentretenimiento. Salvo por la presencia de diferentes gráficos y menús especialmente diseñados para este coche, el manejo es igual al que ya hemos visto en otros modelos como en el Mercedes Clase A, pudiendo controlarlo de forma táctil, a través del módulo de gestión del túnel central y también mediante la voz con el ya famoso "Hey Mercedes" que nos permitirá interactuar de forma muy natural con el coche.

En cuanto al resto de tecnología, el EQC dispone de todo lo que uno pueda necesitar y más. Desde cámaras de aparcamiento de 360º, acceso y arranque sin llave, navegador con realidad virtual, asientos delanteros climatizados y con reglaje eléctrico, conectividad de última generación para dispositivos móviles, equipo de sonido Burmester, techo solar, cargador por inducción, Head-Up Display y por supuesto un amplio despliegue de asistentes a la seguridad que vigilan de forma constante todo lo que ocurre alrededor del coche y que hacen de este un coche autónomo de nivel 2.

Los detalles marcan la diferencia como en cualquier coche eléctrico

Detrás tenemos espacio más que de sobra para dos buenos ocupantes altos siempre que estos vayan en las plazas de los extremos. Hay espacio de sobra para las piernas e incluso para la cabeza. Otra cuestión es la plaza central. Como ya es habitual en el mercado es más estrecha e incómoda que las que tiene a los lados, pero en este caso, incomprensiblemente para tratarse de un eléctrico, presenta un túnel de transmisión muy intrusivo que no debería estar ahí. Eso se debe a que el EQC usa la plataforma del GLC, y los de Mercedes han aprovechado tanto de este último que se han quedado hasta con su suelo. Sinceramente no me gusta y me parece una chapuza.

Conclusiones

De cara a los próximos años Mercedes planea el lanzamiento de muchos más vehículos 100% eléctricos. El EQC ha sido el primero de ellos y hay que reconocer que para tratarse de una primera vez el trabajo les ha salido realmente bueno. Lo mejor que se puede decir de él es que hace de lo diferente algo absolutamente normal. Obviamente tanto modo de conducción y tanta jerga eléctrica puede resultar demasiado complicada en un principio, pero lo que me gusta es que en modo automático el coche se gestiona perfectamente. Hay mucha tecnología intrínseca adjunta al equipo eléctrico, y también se debe valorar.

Además hay que destacar de un elevadísimo confort, no solo por la ausencia de ruido interior, sino también por una suspensión muy enfocada a ofrecer comodidad en los desplazamientos. Para acabar hay que sumar mucha tecnología que hará el día a día más cómodo y en su mayoría una calidad que siempre es habitual en los productos de la casa. Sin embargo el EQC sigue presentando los mismos problemas de todos los coches eléctricos de hoy en día; autonomía limitada, tiempos de recarga excesivos y un precio de venta elevado que en el mejor de los casos será de 77.500 euros.

El EQC tiene mucho camino por recorrer, pero por ahora es uno de los alumnos más aventajados

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