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Prueba Nissan Qashqai dCi 130 CV, la opción más recomendable

El Qashqai fue el precursor de un cambio. Los SUV ya nos dominan, y él fue el primero. Sin embargo se ha ido actualizando para seguir en la brecha. Nuevo diseño y más calidad para un producto que sigue siendo la referencia del segmento.

Es el cuarto Nissan Qashqai que conocemos, el restyling de la segunda generación

En cualquier carrera salir el primero no garantiza ganar, sin embargo si la ventaja que tomas es lo suficientemente grande podrás mantenerte en cabeza durante más tiempo. Hace más de 10 años se dio el pistoletazo de salida a la carrera de los SUV y Nissan fue la más rápida en salir. Eso le ha valido tomar una ventaja muy importante en número de ventas, sin embargo la competencia ya no va tan atrás y por ese motivo los japoneses se esfuerzan en mantenerlo constantemente actualizado.

El año pasado llegó al mercado el último modelo de la serie, el restyling de la segunda generación, más conocido como el Nissan Qashqai 2017. Más que una actualización estamos ante un buen lavado de cara que si bien no provoca cambio alguno en la estructura sí que introduce detalles nuevos que nos dan la sensación de estar ante un coche mucho más cambiado. Cosas del diseño.

Pero antes de analizar el nuevo diseño del Nissan Qashqai, debo mencionar que estamos ante uno de esos coches que nacieron predestinados a cambiar la historia del automovilismo. No se si queriendo o sin querer, Nissan reescribió las reglas del juego con el lanzamiento del que está considerado como el primer SUV moderno. Sobra decir el cambio de tendencia que provocó su llegada, y a día de hoy la marca que no cuente con uno, o varios, SUV en su gama está abocada a la desaparición más irremediable. Pocos casos se han producido así a lo largo de la historia, el Volkswagen Golf, por ejemplo, es uno de ellos.

No resulta ningún disparate comparar ambos modelos, aunque está claro que los tiempos no son los mismos y los segmentos tampoco, pero hay similitudes. Ambos fueron los primeros en su segmento, ambos han cosechado un tremendo éxito comercial y ambos son considerados referencia en sus categorías. ¿A qué ya no es tan descabellado compararlos?

Con la llegada de la segunda generación se enfatizaron las líneas de carrocería

Pero tranquilo, que esta prueba no versa sobre una comparativa. De hecho me voy a centrar ya en el nuevo Qashqai, en su renovada imagen. En este punto hay que reconocer que los diseñadores de Nissan han trabajado muy bien, aunque lo han tenido relativamente fácil pues bastaba con copiar los cambios introducidos por el Nissan X-Trail, que en su momento estrenó filosofía de diseño en la marca. La segunda generación ya resultaba muy atractiva, con líneas mucho más masculinas y agresivas, y con el restyling no se ha hecho otra cosa que acentuar dichos rasgos.

Sí que es cierto que el frontal es el que ha salido mejor parado, pues es esta zona la que más cambia. Se introduce una nueva parrilla, un nuevo parachoques, y unos nuevos faros con una firma diurna de LED muy cuidada. Si seguimos hacia la trasera vemos que se van reduciendo la cantidad de modificaciones, y en la zaga tampoco es que haya muchos cambios, de hecho solo están los nuevos faros que ahora adoptan un diseño con más profundidad. 

Obviamente aquí no se acaban las novedades. Debemos sumar una paleta de colores más llamativa, donde encontramos el bonito azul Vivid de la unidad de pruebas, y unas llantas de nuevo diseño que varían su tamaño entre las 17 y las 19 pulgadas. A partir de ahora Nissan también da opción de incluir unos retrovisores en contraste que le dan un toque ligeramente más deportivo. Pero vamos, lo dicho, en líneas generales no se le pueden poner pegas a la nueva imagen del Qashqai. Siempre es complicado tocar algo que funciona, y la jugada les ha salido bien.

La combinación resulta muy atractiva, azul Vivid y llantas de 19 pulgadas

De puertas para dentro cuesta ver las novedades pues las partes principales apenas cambian con respecto al modelo pre-restyling. El volante es nuevo, con mejor diseño y ergonomía,  aunque sigue la extraña moda de recortar la parte inferior. Los asientos delanteros también entran en la lista de novedades por el hecho de haber sido rediseñados y por contar con ajustes eléctricos. Y ya, hasta aquí las novedades visuales. Todo tiene su sentido, ya que la mayoría de los cambios no se aprecian a simple vista porque se han centrado en mejorar la carga tecnológica.

La tecnología se ha convertido en un argumento de venta muy importante, y mantenerse al día en cuanto a gadgets y “chucherías” se refiere resulta vital para el buen ritmo de ventas. Y no solo la cantidad de elementos es importante, sino que la forma en la que se presentan tiene casi más peso. En este punto el Qashqai achaca la edad. La pantalla de la consola central se ha quedado anticuada, con un tamaño y una calidad que deben incrementarse de cara a una nueva generación. Los modelos más recientes juegan con ventaja, y sirva como ejemplo el Skoda Karoq que pusimos a prueba hace unas semanas.

Ojo, esto no quiere decir que el Qashqai no venga bien cargado, porque la verdad es que viene con todo lo necesario y un poco más. Entre toda la dotación cabe destacar la presencia del sistema NissanConnect retocado, el freno de mano electrónico, los faros de LED, un equipo de sonido de calidad firmado por Bose, conectividad para dispositivos móviles y un conjunto de cámaras perimetrales que aunque tienen una calidad bastante pobre resultan muy prácticas.

El interior mejora en calidades, pero la presentación de los elementos se queda anticuada

Puede que no resulte un equipamiento muy llamativo, pero eso es porque todavía no he mencionado la cantidad de elementos de seguridad activa. Se trata de asistentes que generan una ventaja de cara a mejorar la seguridad de los ocupantes. Se dispone de indicador de ángulo muerto, sónar de 360º, lector de señales de tráfico, avisador del cambio involuntario de carril y de un radar de proximidad que nos avisa de cualquier peligro que nos precede e incluso llega a emitir un sonoro pitido en caso de emergencia. 

Obviamente no todos los niveles de acabado pueden disfrutar de tanto equipamiento. Hay cinco escalones posibles: Visia, Acenta, N-Connecta, Tekna y Tekna+, que es el que montaba la unidad de pruebas. Por supuesto si subimos puestos en la escala obtenemos más equipamiento, pero también podemos disfrutar de mejores acabados. Es una pena que los paquetes sean tan cerrados, dejando apenas un puñado de opciones de personalización. Podría entenderlo si el coche se fabricara en Japón, pero se fabrica en Inglaterra y dejar un poco más de libertad al cliente no estaría de más.

El Qashqai es un éxito tremendo, y ya cosecha más de 3,3 millones de unidades vendidas en todo el mundo

Pero debo reconocer lo evidente, y es el buen salto de calidad que ha dado el habitáculo del más comercial de los SUV de Nissan. La mejora en los materiales empleado es notable, lo mismo que la calidad de los ajustes y acabados. Sin lugar a dudas era uno de los puntos a mejorar con respecto a la primera generación, ya se hizo con el lanzamiento de la esta generación y se ha incrementado con el restyling. Eso sí, se sigue abusando de los plásticos, aunque estos ya no toman el control total del habitáculo, y ahora una buena parte de ellos han sido sustituidos por superficies más blandas y de mejor tacto.

Como ya he mencionado más arriba el restyling no ha provocado un cambio de plataforma, por lo que seguimos con las mismas cotas de habitabilidad que en el modelo anterior. Esto quiere decir que nos movemos en el rango de lo correcto. Las plazas delanteras son las mejores y las traseras disponen de un buen espacio para piernas y cabeza. Solo la central resulta algo más incómoda por culpa de un túnel de transmisión algo elevado y a un respaldo que a su vez hace la labor de reposabrazos. 

La habitabilidad es correcta, y el espacio para cuatro ocupantes es sobrado

Obviamente tampoco se varían los volúmenes del maletero. La capacidad mínima sigue siendo de 401 litros, y la máxima de 1.598 litros que se obtienen al abatir la segunda fila de asientos en una proporción 60:40. Me ha gustado la practicidad que se le ha querido dar al baúl de carga incluyendo paneles que pueden fragmentar el espacio. Una pena que la unidad montara el equipo de sonido Bose, pues por su culpa no se puede integrar una rueda de repuesto. 

Saltando al apartado mecánico Nissan ha estructurado una gama bastante interesante. Si entramos en el configurado vemos diferentes opciones, tanto diésel como gasolina, con potencias que se encuentran dentro de lo razonable, entre 110 y 163 CV. También se ofertan cambios automáticos y sistemas de tracción total, pero en nuestro caso hemos preferido optar por la que a priori debería ser la opción más elegida por los clientes; el Qashqai dCi de 130 caballos con cambio manual de seis velocidades y tracción simple al eje delantero, es decir 4x2.

En cuanto a precios, hay que decir que la unidad de pruebas llegaba con el nivel de equipamiento más alto y con una de las mecánicas más prestacionales. Eso provoca que el precio de salida de esta unidad sea de 29.450 euros con descuentos, a lo que debemos sumar la pintura opcional que supone otros 625 euros más, y el equipo de sonido Bose de 600 euros. De esta manera superamos el rango psicológico de los 30.000 euros, aunque dada la gran cantidad de gama, el precio oficial de salida del Nissan Qashqai es de 17.900 euros con descuentos.

A pesar de haber mejorado el sistema NissanConnect la calidad podría ser mucho mayor

Prueba Nissan Qashqai dCi 130 CV

Los segmentos generalistas no aspiran a ofrecer grandes niveles de rendimiento y potencia. Por eso la mayoría de ellas anuncian potencias medias. 130 caballos son una buena cifra, al menos sobre el papel, pues se encuentra en ese punto intermedio que es capaz de contentar a muchos tipos de clientes. Si queremos cosas extraordinarias hay que pasar por caja y tirarse a modelos más premium. Pero no es el caso.

A lo largo de la prueba he ido enumerando las mejoras y los puntos en los que el Qashqai ha ido evolucionando con el paso del  tiempo, y ha llegado el turno de mencionar la conducción. Las marcas no solo se esfuerzan en incluir pantallas más grandes y asistentes más evolucionados, sino que también le dedican mucha atención a mejorar la parte dinámica con la introducción de plataformas más rígidas y estables que garantizan mejores niveles dinámicos.


Cuidado que no estamos ante un devorador de curvas, no hay que confundirse, estamos ante un coche que ha sido desarrollado para ser capaz de ofrecer altos niveles de confort. Es uno de los puntos que más me ha llamado la atención, porque esperaba algo menos refinado. En una carretera convencional, en una autopista por ejemplo, la pisada y el aplomo son muy buenos, lo mismo que la rumorosidad que se ha bajado gracias a un mejor aislamiento de la cabina y a un conjunto de chasis y suspensión que son capaces de filtrar gran parte de los obstáculos de la calzada. 

En cuanto al motor, estamos ante un bloque que, como más adelante te detallaré, prioriza el consumo por encima del rendimiento. Sus 130 caballos son la medida perfecta para este coche, aunque su respuesta lineal y su tendencia a circular a bajas revoluciones, provoca que sus 320 Nm de par a veces puedan parecer escasos. No es el motor más vigoroso del mercado, eso tiene que quedar claro, y por debajo de este nivel de potencia tendremos que prevenir muchas acciones antes de exigir el máximo rendimiento al motor.

A pesar de montar llantas de 19 pulgadas el Qashqai es mucho más suave y cómodo que su predecesor

También me ha gustado el tacto de la suspensión. Ni muy blanda ni muy dura. Lo suficientemente suave como para “comerse” los baches, y lo suficientemente rígida para soportar un paso por curva elevado sin grandes oscilaciones. Es difícil aplicar este punto intermedio y lo han logrado. Eso sí, la parte trasera es la que presenta unas reacciones más duras ya que es la zona más liberada de peso. Se nota sobre todo al pasar por uno de los dichosos badenes. Pero tranquilo, no es nada molesto ni horrible. 

En cuanto al resto de componentes mecánicos no hay nada especialmente remarcable. El tacto de los frenos es bastante sensible, y la dirección es blanda y con excesiva asistencia, lo que provoca algo de desinformación en una conducción más dinámica. Obviamente notarás las ventajas en ciudad, donde gracias a su puesto de conducción elevada podrás tener todo controlado. Así configurado el Qashqai es especialmente bueno tanto para el día a día como para realizar rutas más largas. De las capacidades offroad ni hablo; caminos de tierra bien cuidados y poco más.

Una última cosa, el cambio. Como ya he dicho, la unidad equipaba la opción manual de seis velocidades, y por supuesto tiene cosas buenas y malas. El escalonamiento de las marchas tiende a bajar las revoluciones y a “ahogar" el motor, pero siempre nos deja margen para tener algo de respuesta por parte de éste. Lo negativo llega en el tacto, algo duro y tosco en unos recorridos largos. Además la palanca me parece demasiado alta, esto ya es una cuestión de gustos. En resumen es un cambio que está configurado para bajar las cifras de consumo.

La palanca de cambios es demasiado larga, y no resulta del todo refinada

Esto me da pie a hablar de eficiencia y ahorro. Obviamente los diésel ganan la batalla en cuanto a gastos, y en este caso también lo hace. Tanto que es uno de los puntos más significativos. A lo largo de la semana de pruebas el ordenador de a bordo desprendió cifras que oscilaron entre los 4,2 y los 6 litros a los 100 kilómetros. La primera de ellas se obtuvo en una conducción favorable y a regímenes legales. La segunda combinando un mayor tramo de ciudad, con su correspondiente atasco, y rutas típicas de periferia. Ambos datos son extraordinarios, se miren por dónde se miren.

Conclusiones

Nissan tiene porqué preocuparse, no por su parte pues está claro que el Qashqai sigue siendo una referencia y uno de los mejores SUV en cuanto a relación precio/producto. Debe temer a su competencia que asoma las garras con una ferocidad tremenda. Aunque sigue siendo el líder del segmento en cuanto a ventas, la diferencia con los demás cada vez se hace más corta, de hecho en nuestro país el Hyundai Tucson ya le ha mojado la oreja en alguna que otra ocasión. Y es que es eso, el restyling era más que necesario, pero éste debería haber sido más profundo en ciertos aspectos como la presentación del interior.

Personalmente creo que ha día de hoy hay SUV generalistas que igualan o mejoran las capacidades del Qashqai, aunque cierto es que no a equidad de precios. Pero también debo reconocer lo evidente, y es que ha mejorado muy satisfactoriamente. La calidad es mayor, materiales más cuidados y una rodadura mucho más suave y confortable además de económica gracias a unos consumos ridículos, otro de los puntos positivos de esta unidad en particular. ¿Lo recomendaría? Sí, siempre con este motor, y con la condición de que se eche un vistazo a la competencia, pues no hay nada mejor que comparar.

El líder no puede dormirse en los laureles, pero pocos rivales pueden toserle a la cara

Nota: 8.0

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