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Prueba Suzuki Jimny 2019, la cabra siempre tira al monte (con vídeo)

El nuevo Suzuki Jimny mantiene la esencia de sus predecesores como un todoterreno puro con un tamaño diminuto y un precio contenido. Sin rivales a la vista, el nuevo Jimny ya es un éxito de ventas nada más llegar al mercado.

Por fin llega a los concesionarios la cuarta generación del Suzuki Jimny. Tranquilos, amantes de la conducción offroad porque esta nueva generación mantiene sus raíces. Y me parece una buena noticia que Suzuki no se haya dejado llevar por la ola SUV en este modelo con 50 años de historia.

En los últimos tiempos hemos visto cómo los coches se han ido haciendo mucho más grandes y voluminosos con respecto a sus predecesores, cómo han evolucionado hacia un aspecto SUV pero con detalles de coupé para buscar una supuesta deportividad, como las llantas han ido aumentado su tamaño hasta el absurdo y en consonancia también los neumáticos son innecesariamente grandes.

Todas esas tendencias no están presentes aquí. El Jimny no es un coche que quiera aparentar: es un todoterreno puro y duro y está orgulloso de serlo. Su diseño exterior deja clara esa filosofía mostrando protecciones de plástico, pasos de rueda ensanchados, llantas de 15 pulgadas con neumáticos camperos… todo enfocado a superar terrenos complicados.

El Jimny se fabrica en la planta japonesa de Kosai

Además algunos elementos evocan a otros todoterrenos míticos como a forma de la carrocería que es como una especie de Mercedes Clase G (de hecho ya hay transformaciones para conseguir la misma estética) o el frontal que en cierto modo recuerda al Jeep Wangler.

Pero no por ello el Jimny 2019 carece de personalidad propia, sino todo lo contrario. De hecho toma elementos de las generaciones anteriores. Pongo el ejemplo del frontal: los faros redondos y los intermitentes son similares a los que tenía la primera generación, la forma del capó y las nervaduras son propias de la segunda generación y la parrilla frontal con estas barras verticales también estaba presente en la tercera generación. Así que esta cuarta generación homenajea y trae al presente toda la herencia de sus antecesores.

Es muy personal, incluso encantador y descubre una orientación juvenil cuando nos decantamos por colores llamativos para la carrocería. Una carrocería que sólo está disponible con tres puertas y que puede tener una opción bitono con el techo en color negro. Pero sobre todo lo que más llama la atención del Jimny es que es diminuto. La longitud total del coche es de 3,64 m y eso contando la rueda de repuesto del portón. Sin ella el Jimny mide menos de 3,5 m de largo. Es tan pequeño que en Japón se comercializa dentro de la categoría de los kei cars.

La gama cuenta con tres niveles de acabado: JX, JLX y Mode3

Tiene sentido que con el paso de las generaciones siga siendo así de pequeño puesto que en origen fue el primer kei car todoterreno cuando nació en 1970. Aquel primer vehículo con tracción a las cuatro ruedas de Suzuki fue todo un éxito y enseguida el tiempo dio la razón a la marca nipona. A día de hoy se han vendido casi 3 millones de unidades en todo el mundo.

Que Suzuki no ha seguido las modas en el nuevo Jimny también queda patente en el interior. Por ejemplo, el salpicadero tiene un diseño que recuerda mucho al de la generación anterior y no se han utilizado materiales de tacto blando o de un aspecto lujoso. Todo está hecho en plástico duro, con metal a la vista y un resultado un poco tosco pero tiene sentido que sea así ya que una vez más no es un coche que trate de ocultar lo que es. Es un todoterreno, va a tener un trato exigente, así que no se ha buscado que sea elegante sino que se utilizan materiales más resistentes y más fáciles de limpiar. Es, en definitiva, más práctico.

Esta sencillez en la construcción no debe dejarnos engañar en cuanto a equipamiento. Por ejemplo, en el apartado de seguridad encontramos el sistema de frenada de emergencia, el asistente de luces de carretera, el control de velocidad, los faros de led, el sistema de reconocimiento de señales de tráfico o el asistente de cambio de carril involuntario. A pesar de todo al nuevo Jimny no le ha ido especialmente bien en las pruebas de coche de EuroNCAP donde sólo ha cosechado tres estrellas.

El habitáculo no respira un diseño muy moderno ni lujoso pero parece duradero

Más cosas de equipamiento: el climatizador de una sola zona para el acabado superior, los elevalunas eléctricos delanteros cuyos mandos están en la consola central en lugar de en las puertas y por supuesto el elemento más destacado visualmente que es la pantalla táctil de 7 pulgadas del sistema multimedia. Un sistema que incluye navegador, conexión bluetooth, radio digital y es compatible con Android Auto, Apple CarPlay y Mirrolink. En general funciona bien, sin más.

Los mandos y botones son grandes así que se pueden manejar sin problemas incluso llevando guantes. La instrumentación es muy sencilla con dos diales y un display que muestra los datos del ordenador de a bordo. El volante tiene mandos integrados pero la columna de dirección no tiene ajuste en profundidad, sólo en altura. Por su parte los asientos no tienen regulación en altura así que a priori se podría pensar que con esta ausencia de reglajes encontrar una postura de conducción podría ser difícil pero lo cierto es que no. Es fácil encontrar una postura adecuada, los asientos son cómodos, son calefactables y además hay bastante espacio aquí delante.

En cuanto a habitabilidad no puede decirse lo mismo de las plazas posteriores. El Jimny está homologado para cuatro pasajeros pero los asientos traseros ofrecen muy poco sitio para las piernas así que no invitan a ser usados a menudo. Además el acceso es complicado porque no hay mucho espacio y al deslizar el asiento delantero no se guarda la memoria de la posición, hay que volver a regular el asiento. Definitivamente estas plazas no son demasiado útiles y es mejor usarlas como un espacio adicional de carga.

Para llevar algo de carga habrá que abatir los asientos traseros

El portón trasero se abre de manera lateral y nos da acceso a un maletero muy pequeño con sólo 85 litros de capacidad. En la versión tope de gama se añade una toma de 12V y un pequeño compartimento bajo el piso. Las plazas traseras son abatibles para aumentar la capacidad de carga, llegando a 377 litros si se mide hasta la ventanilla y 830 litros medidos hasta el techo. El respaldo de los asientos traseros ya está pensado para esta función y tiene una superficie plástica como la del maletero para que sea resistente y fácil de lavar.

Las moderneces de arrancar mediante un botón no llegan aquí, hay que girar la llave como se ha hecho toda la vida. Hablemos un poco de la conducción en carretera. En el modelo anterior era uno de los puntos menos conseguidos del coche y teniendo en cuenta que aquella tercera generación llevaba a la venta 20 años lógicamente el nuevo modelo ha mejorado mucho, pero aun así sigue sin ser especialmente brillante.

La gama mecánica nos pone las cosas fáciles a la hora de elegir ya que sólo hay un propulsor disponible consistente en un motor 1.5 de gasolina con 102 CV. Se trata de un motor completamente nuevo y, una vez más, aquí también Suzuki ha dejado al margen las modas. Nada de downsizing (de hecho es más grande que el motor del modelo saliente, que era un 1.3), nada de pasarse a un propulsor de tres cilindros (sigue teniendo cuatro), nada de turbos (es atmosférico) y nada de alternativas diésel, ni de hibridaciones ni complejidades técnicas. Lo que busca Suzuki es con este motor es fiabilidad, robustez y sencillez.

El sistema multimedia es muy completo, aunque la calidad de imagen y su funcionamiento son simplemente correctos

En cuanto a la transmisión se sigue la misma filosofía. Nada de cambios de doble embrague con mil marchas ni otras cosas que añadan una complejidad o refinamiento innecesario. El Jimny 2019 puede llevar un cambio manual de cinco velocidades o uno automático de cuatro marchas. La caja automática sube el precio en 1.765 euros, reduce las prestaciones y aumenta el consumo así que es poco interesante.

El camino de la sencillez también tiene sus desventajas, lógicamente. Por ejemplo en el apartado del consumo porque al carecer de sistemas sofisticados de ahorro de combustible provoca un consumo claramente por encima de la media de este segmento. No será raro superar los 7 l/100 km en un uso variado.

También las prestaciones son modestas. Necesita casi 13 segundos para hacer el 0 a 100 y la velocidad máxima es de sólo 145 km/h, aunque eso no importa demasiado ya que no vas a querer llegar hasta allí: a más de 100 km/h la sonoridad en el habitáculo empieza a ser muy patente. Además no es un coche ágil porque la carrocería oscila mucho (muchísimo) y la dirección no se siente muy precisa, así que mejor tomarse los viajes con calma.

El chasis del Suzuki Jimny 2019 sigue el esquema de un todoterreno tradicional

De todos modos éste es un todoterreno de verdad así que hay que salir a buscar al campo a buscar problemas y olvidarse de las carreteras. Lejos del asfalto es donde el japonés se siente como pez en el agua porque muy pocos todoterrenos tiene las capacidades offroad del Suzuki Jimny, que además en esta nueva generación han mejorado aún más.

Su configuración es toda una declaración de intenciones: chasis de largueros y travesaños, suspensiones de eje rígido, tracción total conectable y reductora. La cantidad de modelos que hay en el mercado con esas características se pueden contar con los dedos de una mano. Y ninguno de ellos es tan pequeño y asequible como este Suzuki.

De hecho, su tamaño tiene muchas ventajas como por ejemplo el ofrecer un peso de apenas 1.100 kg que es muy útil para superar algunos obstáculos o poder meterse por lugares angostos sin problemas. A todo esto hay que sumar que el diseño cuadrado nos da una buena visibilidad del entorno y que hace fácil intuir los extremos del coche.

La reductora será un gran aliado para superar fuertes desniveles y terrenos con muy escasa adherencia

Evidentemente la tracción total AllGrip Pro es de serie en todas las versiones. Una palanca entre los asientos delanteros permite variar su funcionamiento: en condiciones normales se circula con tracción a un solo eje (el trasero) y si las circunstancias lo requieren se pasa al modo 4x4 que conecta el eje anterior. Cuando las cosas se complican de verdad cambiamos la posición y se conecta la tracción 4x4 con reductora.

Siendo exigentes, lo único que se puede echar en falta es un bloqueo mecánico de diferencial trasero pero al menos cuenta con un sistema de tracción con una función LSD que frena las ruedas de manera selectiva para emular de manera electrónica el funcionamiento de un bloqueo.

La altura libre al suelo es generosa con 210 mm, lo que suponen 10 mm más que la generación anterior. Con esa altura y sus cortos voladizos se obtienen unas cotas offroad realmente buenas: el ángulo de ataque es de 37º, el ventral es de 28º y el de salida es de 49º. Así las cosas son muy fáciles y es muy divertido.

El Jimny no tiene rivales en su segmento

Este todoterreno de bolsillo ya está en los concesionarios por un precio de partida de 17.000 euros. No esperes descuentos ni promociones de lanzamiento ya que no los habrá: la demanda ha superado todas las expectativas de Suzuki (hasta el punto de que en Japón la lista de espera supera el año) y la marca ya trabaja para conseguir aumentar el ritmo de producción. Por cierto, por primera vez este modelo ofrecerá cinco años de garantía.

Es único en su especie, no hay nada similar ni por tamaño ni por precio. Quizá el más parecido es el Fiat Panda 4x4, que no tiene una configuración tan offroad y va mejor en carretera pero peor en campo estando posicionado más cerca del Suzuki Ignis que del Jimny. Subiendo al siguiente segmento se ofrece el Jeep Renegade Trailhawk, que es notablemente más grande y el doble de costoso.

Está claro que la cabra siempre tira al monte y el Suzuki Jimny también. En esta nueva generación no sólo no ha perdido un ápice de sus capacidades offroad sino que ha mejorado su diseño y su equipamiento que, además de al público al que va dirigido tradicionalmente, también podría seducir a nuevos clientes atraídos por su encantador estilo. 

Nota: 7.3

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