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    Fuelle de transmisión: qué es y cómo afecta al pasar la ITV

    7 min. lectura
    Un fuelle de transmisión, con sus correspondientes juntas y grasa de lubricación para la junta homocinética.

    Que las ruedas giren a consecuencia del accionamiento del motor es posible gracias a la transmisión, que se encarga de transformar dicha energía. El fuelle de transmisión forma parte de la misma y cumple una función trascendental para su correcto mantenimiento.

    El guardapolvos o fuelle de transmisión es un protector de goma que cubre las juntas homocinéticas de los palieres y el diferencial, evitando que elementos externos como el polvo, el agua o la tierra las dañen. Esto es posible gracias a que conservan la grasa que las lubrica en su interior, pero para entender mejor su funcionamiento y cometido vamos a recordar los elementos que conforman la transmisión.

    El volante motor instalado en el propulsor transmite su giro a la caja de cambios a través del embrague. Si el motor se encuentra colocado en un eje diferente al de tracción, el árbol de transmisión se encarga de hacerlo. E, independientemente de ello, el diferencial es el que se encarga posteriormente de distribuir el giro entre las ruedas de cada a través de los palieres.

    «El fuelle de transmisión es una pieza barata que, sin embargo, puede ocasionar averías más caras»

    Estos dos últimos elementos constan de juntas homocinéticas, que son las encargadas de permitir la transmisión de giro entre dos ejes móviles. En este caso, entre el diferencial y los palieres o entre el palier y la rueda. Estas juntas tienen que estar lubricadas y protegidas para seguir cumpliendo su cometido, o de lo contrario se romperán y provocarán daños en otros elementos de la transmisión.

    Qué ocurre si el fuelle de transmisión se rompe

    Como hemos avanzado, la rotura parcial o total de un fuelle de transmisión provocará que entre la suciedad en el interior, escapando además el lubricante. Si no lo solucionamos pronto, la junta homocinética se romperá y, de persistir el problema, el palier podría doblarse o adquirir holguras y, finalmente, dañar el diferencial.

    Por eso es tan importante controlar y mantener en buen estado los fuelles de transmisión, pues son piezas baratas que, sin embargo, pueden ocasionar averías más caras de no estar en óptimas condiciones.

    Un fuelle de palier que se ha roto y deja escapar la grasa al exterior.

    Lo habitual es revisar los fuelles al menos una vez al año en cada revisión periódica, aunque en caso de romperse entre una y otra revisión la junta homocinética se deteriora rápidamente y puede no ser suficiente.

    El coste de un fuelle de transmisión nuevo es de alrededor de 70 euros, dependiendo de si la pieza es original y del tiempo que lleve cambiarlo en el taller. El fuelle del palier lleva menos tiempo, pero el de diferencial exige desmontar también el palier y es algo más costoso. A esto tenemos que sumarle también el coste de la alineación de las ruedas, operación aconsejable siempre en estos casos.

    Cómo saber si un fuelle de transmisión está roto

    Como casi siempre, lo primero es controlar visualmente el estado de los fuelles de transmisión. Es importante tener en cuenta que los fuelles de transmisión sólo están presentes en las ruedas motrices, sean delanteras, traseras o las cuatro.

    En el caso de los fuelles de los palieres es más sencillo al estar colocados junto a la rueda. Uno de los principales síntomas de rotura es la presencia de manchas de grasa en el suelo o en el interior de la llanta del coche.

    Además, si al girar las ruedas escuchamos un golpeteo continuo y seco mientras avanzamos, es porque la junta o el palier se han estropeado y se está produciendo un roce indeseado.

    ¿Puedo pasar la ITV con el fuelle de transmisión roto?

    La rotura o deterioro del fuelle de transmisión ha sido considerada una falta leve durante muchos años, pero desde la última reforma de la ITV que entró en vigor en 2018 este problema ha pasado a ser una falta grave y motivo de inspección desfavorable, es decir, de la obligación de reparar antes de volver a utilizar el vehículo.

    Por tanto, y como hemos comentado anteriormente, lo más aconsejable es detectar y reparar cualquier anomalía con anterioridad para evitar sobrecostes innecesarios y poder pasar la inspección sin problemas.

    Cómo sustituir un fuelle de transmisión

    A la hora de sustituir el fuelle de transmisión roto por uno nuevo, debemos tener en cuenta algunos aspectos cruciales. Si se trata del fuelle del palier, debemos desmontar la rueda y la junta homocinética, para colocar el nuevo fuelle lleno de grasa. Pero antes de eso debemos retirar toda la grasa vieja y la suciedad, o de lo contrario seguiremos teniendo agentes externos que acabarán dañando la junta y el palier.

    Así se cambia un fuelle de transmisión.

    Si la junta que debemos cambiar es la del diferencial, deberemos desmontar también el palier y la junta homocinética correspondiente, pues no es recomendable colocar el nuevo fuelle sin haberla extraído para no dañar más elementos.

    Finalmente, tras apretar las abrazaderas que sujetan y sellan el fuelle de nuevo relleno de grasa, tendremos que hacer la alineación de las ruedas para evitar vibraciones y problemas derivados de la modificación de los parámetros del conjunto rueda-suspensión-eje.