La historia de un espíritu incansable: Robert Kubica; octavo aniversario de su accidente

  • La trayectoria del piloto polaco ha estado sumida en la incertidumbre desde su terrible accidente en los rallies.
  • Renault fue el primer equipo de Fórmula 1 en subirle a un monoplaza y acelerar así su rehabilitación.
  • Williams será su casa como piloto oficial tras ocho largos años de esfuerzo sin fin.

Un anhelo inalterable a pesar de los numerosos impedimentos que surgieron en el camino, que le hacían pensar en que su mayor pasión se había esfumado para siempre, de forma definitiva. Un accidente que lo cambió todo, estableció un antes y un después en su vida y su carrera deportiva aquel 6 de febrero de 2011 alrededor de las 8 y media de la mañana, en el Rally di Andora sobre un Skoda Fabia. Un guardarraíl que atravesó la carrocería del mismo y que puso en vilo su llama, que jamás dejó de arder, pero que sin embargo le privó de la que quizás hubiera sido su etapa más exitosa en la categoría reina, con un contrato para ser compañero de Fernando Alonso en Ferrari un año después.

La lucha de Robert Kubica por regresar a la Fórmula 1, competición en la que gran parte del paddock le veía por aquel entonces como un futuro campeón del mundo tras demostrar su talento de la mano de BMW Sauber con la victoria en el GP de Canadá en 2008 y posteriormente junto a Renault, no ha sido un camino fácil, no exento de complicaciones que cada vez le animaban aún más a abandonar. Sin embargo, el piloto polaco nunca se rindió, ni siquiera hizo un amago de darse por vencido aun teniendo que pasar por quirófano en repetidas ocasiones para paliar las consecuencias de un terrible accidente que anuló su 2011 en lo que a carreras se refiere.

A sus 34 años, Kubica participará de nuevo en un Gran Premio como piloto oficial, después de que lo hiciera por última vez en Abu Dhabi a lomos del R30 en 2010, un monoplaza con el que vio la bandera a cuadros en quinta posición tras arrancar el undécimo en el que muchos consideraban que sería su punto y final al ‘Gran Circo’.

La tragedia se ceba con Kubica

La grada de la tribuna principal del Circuito de Jerez se quedó sin poder ver a Kubica en acción.

La pretemporada de la Fórmula 1 de 2011 había comenzado en el Circuito Ricardo Tormo en el mes de febrero, lugar en el que Kubica se subió en la segunda y en la tercera y definitiva jornada de test para rodar 104 vueltas el primer día y bajar a 95 en este último, aunque con el mejor registro de toda la semana a sus espaldas. La mala fortuna en el mundo de los rallies le impidió continuar desarrollando el R31 de Renault, monoplaza que incorporaba un novedoso sistema de escapes en la zona delantera de los pontones laterales, en los siguientes test que se celebrarían en el Circuito de Jerez y el de Barcelona-Catalunya.

Se vio obligado a preocuparse por seguir vivo al tanto que Renault dio la oportunidad a Nick Heidfield y Bruno Senna para ocupar su asiento al lado de Vitaly Petrov, un asiento que cambió de dueño mediada la temporada en favor del brasileño después de que el alemán fuese el elegido de Australia en adelante. A 49 días de que se apagasen todas las luces del semáforo en Albert Park y se diese la salida el 27 de marzo, a Kubica le indujeron un coma al haber perdido mucha sangre para evitar un sufrimiento exacerbado, coma del que salió estable, pero con el lado derecho de su cuerpo magullado, forzado a una rehabilitación con vistas a una forma física mejorada a largo plazo.

Más de un año de ausencia

Las heridas que le causó el accidente le obligaron a detener en seco su actividad en el mundo del motor.

Después de pasar por varias operaciones de hasta siete horas de duración, como la última que los cirujanos realizaron en su codo, Kubica abandonó el hospital el 20 de abril de aquel año. La afición le recordó en Jerez con pancartas y mensajes de “Robert, nos vemos pronto” tanto en castellano como en su lengua natal, teniéndole muy presente a pesar de que su vida se desarrollaba muy lejos de un circuito.

No fue hasta finales de 2012, en el Rally Ronde Gomitolo di Lana, cuando Kubica efectuó su reaparición a principios de septiembre, y lo hizo con una victoria. El WRC fue el escenario elegido para tal fin, puesto que la complejidad de los Fórmula 1 y los millones de botones que albergan estos en el volante imposibilitaron una vuelta soñada a este nivel, un mundial de rallies para el que parecía destinado durante el resto de su carrera deportiva.

No obstante, además de participar de la mano de Citroën en los rallies, Kubica pudo probar el Mercedes Clase C AMG del DTM en Valencia en 2013, marcando cronos realmente rápidos, tal y como afirmaron las primeras fuentes que se hicieron eco de la noticia. En 2014 se aventuró en el WRC a tiempo completo tras realizar pruebas sueltas en los años anteriores, esta vez junto a Ford, si bien en 2015 volvió a competir únicamente en varias citas del año. Llegó 2016, y Kubica tomó parte del Rally de Montecarlo además de unirse a las filas de BRC Racing Team para el mundial de rallies, mientras que Toto Wolff, máximo responsable de Mercedes en Fórmula 1, le ofreció un asiento en el DTM aun cuando los pilotos de su equipo ya estaban más que confirmados.

Por otro lado, cinco años después de su accidente también volvió a los circuitos, y lo hizo con la ocasión de las 12 Horas de Mugello, a los mandos de un Mercedes-Benz SLS GT3. Para cerrar el año, Kubica recibió la invitación para participar en la Renault Sport Trophy en Spa, reviviendo sobre un Renault Sport R.S. 01 los recuerdos más recientes que cosechase en el trazado belga años atrás en un monoplaza.

Los rallies supusieron la mayor distracción de Kubica hasta conseguir regresar paso a paso a la Fórmula 1.

Aunque se convirtiese en protagonista durante el ‘rookie test’ del WEC al término de 2016, Kubica anunció en 2017 que abandonaba el proyecto de ByKolles al que se había unido para disputar el campeonato de resistencia apenas tres días antes del inicio de las 6 Horas de Silverstone, debido a que los enormes problemas técnicos vividos en el Prólogo de Monza le hicieron reflexionar sobre aquella idea. Por lo tanto, las 24 Horas de Dubái a los mandos de un Porsche 911 GT3 R en enero de dicho año, probar el GP3 de generación antigua del equipo Trident en Italia en abril, un test a bordo de un Fórmula E en Donington Park y otro con un Dallara P217 de SMP Racing fueron sus mayores desafíos en esa fecha, aunque el verano de 2017 aguardaba una sorpresa realmente grata para Kubica…

Kubica, de nuevo sobre un Fórmula 1

El primer paso serio en su regreso al 'Gran Circo' llegó gracias a su último equipo en F1 antes del accidente.

Renault, su equipo en la categoría reina hasta el fatal accidente del piloto polaco, realizaría unos test en el Circuito Ricardo Tormo en el mes de junio. Si bien Sergey Sirotkin, piloto de pruebas de la escudería del rombo, iba a ser el protagonista principal de dichas probaturas, el rumoreado regreso de Robert Kubica se materializó con 115 vueltas a lomos de un E20, el monoplaza de Lotus para la campaña de 2012, eclipsando así cualquier actuación del piloto ruso. El último circuito en el que rodase con el Renault R31, el coche de los franceses con el que no pudo competir en 2011, sería, por lo tanto, el mismo en el que se subiría de nuevo a un Fórmula 1, seis años después.

A pesar de que el E20 luciese los colores actuales de Renault de por aquel entonces, el monoplaza no era, ni mucho menos, similar a los monoplazas de 2017: un motor V8 lo alimentaba desde su parte trasera, emitiendo un sonido característico que los aficionados a la Fórmula 1 han vinculado al deporte durante años, pero que sin embargo dio paso a las unidades de potencia V6 turboalimentadas a partir de 2014.

Continúan los test para Kubica en F1

El polaco demostró una evolución digna de admiración en sus diversas sesiones de probaturas.

Tan sólo un mes después, Kubica colaboraría nuevamente con Renault y acudiría al festival de la velocidad de Goodwood junto a ellos, subiéndose así otra vez a un monoplaza de Fórmula 1. Días más tarde, llegaría el segundo test real para él: 90 vueltas en el test de Paul Ricard que organizó nuevamente la estructura de Enstone, de nuevo con un Fórmula 1 de la temporada 2012.

Los valiosos comentarios que les proporcionase en el trazado galo le darían la llave para extender este acuerdo con los comandados por Cyril Abiteboul y ganarse así el derecho a probar, una vez más, un Fórmula 1: los test de jóvenes pilotos en Hungría tras el Gran Premio, el lugar elegido. No obstante, este test adquiriría una importancia mucho mayor que los anteriores, si cabe, en la carrera deportiva de Kubica, puesto que se llevó a cabo con un monoplaza actual. Era la primera vez que probaba un coche de Fórmula 1 que se regía por la normativa vigente, al contrario que los del Ricardo Tormo o Paul Ricard, y si bien su mejor registro le aupó hasta la cuarta posición, las 142 vueltas que completó le sirvieron para ganarse el respeto del resto de la parrilla.

Cambio de aires

Las puertas de Renault se cerraron para Kubica como piloto oficial, por lo que tuvo que mirar al resto de equipos de la parrilla.

Su etapa en Renault se acabó, al tiempo que estos anunciaban a Carlos Sainz como su segundo piloto para 2018, y Kubica tuvo a bien el intentar conseguir su ansiado asiento en Fórmula 1 como piloto oficial para la siguiente temporada en Williams. Los de Grove buscaban refuerzos tras despedir a Felipe Massa de la que fue su casa en sus últimos cuatro años en la categoría reina, y a causa de este motivo realizaron un test privado en el que Kubica y Di Resta se batirían el cobre, después de que el polaco se familiarizase en un test previo en Silverstone con el monoplaza de 2014 que emplearían para la prueba.

El tiempo avanzaba y el ambiente en Williams cada vez estaba más revuelto. Llegaron los test de Abu Dhabi al término de la temporada 2017, y los británicos confirmaron a Kubica para tal fin. Con Lance Stroll con su asiento garantizado para la siguiente temporada, Sergey Sirotkin, el otro probador de Williams en dichos test, se convertiría en la mayor preocupación del expiloto de rallies. 100 vueltas y el noveno mejor tiempo con el FW40 fueron los últimos registros de Kubica en 2017 en Fórmula 1, y el año justamente posterior supuso un varapalo para él.

El dinero, por encima de la experiencia

Sirotkin le arrebató el sueño por el que llevaba años peleando en su primera temporada con opciones reales.

Comenzó 2018 y, después de únicamente 16 días del nuevo año, Williams confirmaba la noticia desafortunada para Kubica: Sergey Sirotkin, piloto de test para Sauber y Renault en el pasado, acabaría con el sueño del polaco de volver a la competición en plenitud de derechos tras una incesante serie de esfuerzos que tuvieron su origen a raíz del accidente en los rallies. El anuncio obligaba a Kubica a conformarse con el rol de piloto reserva, mientras que el joven ruso, apoyado por SMP Racing, se haría con el asiento de piloto oficial.

Kubica llegó a afirmar que estuvo prácticamente convencido de que correría en Australia, confirmando así la frustración que supuso esta noticia para él. En un principio tan sólo rodaría con Williams en la pretemporada y en tres sesiones de entrenamientos libres repartidas a lo largo del año, la primera de ellas en el GP de España, con el FW41. Sin embargo, y a pesar de que Nico Rosberg diese un paso atrás como manager de Kubica, el test de Pirelli posterior al GP de Gran Bretaña y los test de Hungría fueron un nuevo balón de oxígeno para él, dos apariciones adicionales con las que no contaba inicialmente.

El LMP1 de Manor en Aragón fue una de las piezas que formaron parte del puzle en el que Kubica coqueteó con opciones más allá de la Fórmula 1, ya que se había vuelto a ver desahuciado en la categoría reina tras creer tenerlas todas consigo, y buscó, por lo tanto, algo alejado de los monoplazas. No obstante, el interés de Kubica por la Fórmula 1 era mucho mayor que por cualquier otro asiento en categorías diferentes, y mientras que compaginaba su labor como profesor particular de Stroll y Sirotkin, cediéndoles a ellos el mayor tiempo posible en pista para que se adaptasen rápidamente, trataba de mentalizarse de que su mayor anhelo no estaba del todo perdido.

En 2019 sí: se cumple su sueño

Sin darse por vencido y tras trabajar constantemente por ello, Kubica ha terminado por conseguir su objetivo.

Tras decir que no a toda una Scuderia Ferrari para pasar a formar parte de su plantilla de pilotos de simulador, el 22 de noviembre de 2018 se convertiría en una fecha que Robert Kubica jamás olvidaría: Williams le confirmaría como piloto oficial para 2019, ganando, este año sí, en una nueva batalla contra Sergey Sirotkin, además de Markelov y Ocon, para hacerse con dicho asiento en el equipo.

Plenamente consciente de la adversa situación que atraviesa Williams como farolillo rojo de la parrilla, Kubica intentará aportar toda la experiencia que acumulase en Fórmula 1 hasta su accidente y de 2017 hasta la fecha tras su vuelta para llevar al sucesor del FW41, un fracaso técnicamente hablando en palabras de Paddy Lowe, a una posición decente. Junto a George Russell, reciente campeón de la Fórmula 2 de tan sólo 20 años, aunará esfuerzos para devolver a los liderados por Claire Williams al puesto que consideran que les pertenece, disfrutando al mismo tiempo de un sueño finalmente cumplido, un sueño que se antojaba imposible aquel 6 de febrero de 2011.

Fotos: Williams Racing | Red Bull Content Pool

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