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OpiniónRenault, a medio camino entre el éxito y el fracaso

El equipo francés dirigido por Cyril Abiteboul estableció como objetivo el quinto puesto del campeonato de constructores a final de temporada.

Aunque dicha posición aún permanece al alcance, existen ciertos condicionantes que podrían desencadenar un fracaso peligroso para sus aspiraciones futuras.

Llevamos más de un año escuchando a Cyril Abiteboul que Renault ha iniciado una reconversión y reorganización profunda de su personal e instalaciones con el objetivo de devolver a la marca del rombo a lo más alto de la Fórmula 1.

Desde luego es algo que no se puede negar y el salto que el equipo con sede en Enstone ha dado desde el año pasado deja muy claro que Renault está apostando fuerte y que en su seno existe potencial para al menos ser candidato al título en dos o tres años.

Y es precisamente por eso por lo que Renault debe dejar de pensar como un equipo pequeño y afrontar más pronto que tarde algunas cuestiones que pueden dar al traste con sus objetivos que, para este año, pasan por terminar entre los cinco primeros del campeonato de constructores.

Para una firma con el poder económico de la que preside Carlos Ghosn, un quinto, sexto o séptimo puesto a final de año no debería suponer una gran diferencia a nivel de presupuesto y objetivos, pero las juntas directivas son siempre un entorno asentado sobre arenas movedizas y no suena igual un “este año hemos subido al quinto lugar” que un “el año pasado fuímos novenos, este año octavos”, por mucho que ello pueda tener su justificación técnica y deportiva.

Nico Hülkenberg está siendo el pilar que sostiene a Renault en la pista, pero no se suficiente.

Renault, actualmente situado en el octavo puesto del campeonato sólo por delante de McLaren y Sauber, ha disputado la cabeza del grupo intermedio en clasificación en todas las carreras de este año, con la excepción de Australia, España, Mónaco, Azerbaiyán y Austria, liderando con autoridad desde que introdujera el nuevo paquete aerodinámico en Silverstone (un sexto y dos séptimos en parrilla). Además, ha sabido solucionar los problemas del coche que le impedían rendir en carrera y dificultaban en exceso la obtención de puntos, permitiendo a Nico Hülkenberg entrar en el top ten del campeonato junto a los pilotos de Force India y Carlos Sainz.

El problema es que Renault no es capaz de resolver dos inconvenientes principales: Jolyon Palmer y Viry-Chatillon. El primero aún intenta conseguir sus primeros puntos del año mientras su compañero de equipo ya ha sumado 34 y, en lo que se refiere a la sede encargada de los motores, la evolución no va ni mucho menos en consonancia con la del chasis en Enstone. En lo que se refiere al propulsor, no es tan preocupante el déficit de potencia -que lo hay-, como la escasa fiabilidad que, además de echar por tierra puntos, limita el rendimiento del motor en condiciones normales.

En un grupo intermedio repleto de pirañas muy capaces a los mandos de monoplazas con un rendimiento similar, autolimitarse es el peor de los errores

Un equipo grande como Renault -o que pretende serlo en un futuro próximo- no se puede permitir tener al piloto con peor palmarés de toda la parrilla y que, por encima de todo, no ha demostrado absolutamente nada para merecer un puesto en la Fórmula 1 durante las 31 carreras que ha disputado hasta el momento. En un grupo intermedio repleto de pirañas muy capaces a los mandos de monoplazas con un rendimiento similar, autolimitarse es el peor de los errores y formaciones como Force India sacan el máximo partido de ello. Por fortuna para los franceses, Williams y Toro Rosso han seguido el mismo plan en materia de pilotos y eso le permite a Renault olvidarse del cuarto -que Force India tiene bien amarrado-, pero tener opciones de alcanzar el quinto puesto.

Robert Kubica, Carlos Sainz... varios han sido los nombres que han sonado para sustituir a Jolyon Palmer, pero las carreras pasan y Renault sigue sin resolver el problema.

Que Renault consiga este año lo que el coche merece por potencial va a depender de cómo afronte el equipo lo que queda de temporada, de si la fiabilidad y los errores estratégicos comienzan a desaparecer -pues Renault ha podido obtener puntos en al menos tres o cuatro carreras más este año- o de si resuelve el dramático asunto de no contar con dos pilotos capaces de puntuar con regularidad. Todo ello serviría para reducir o eliminar el punto que cede con Haas, los seis que pierde con Toro Rosso o los 11 que tiene Williams de colchón.

Tras lo visto en las doce primeras carreras de la temporada, todo lo que no sea ver a Renault en el top 5 a final de temporada será injusto para el equipo -al menos una parte de él-, pero también decepcionante. Y, en lo que se refiere a Cyril Abiteboul, un fracaso personal.

Fotos: Renault Sport F1

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