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Opinión F1¿Por qué la mejor versión de Fernando Alonso no tiene cabida en la Fórmula 1?

Uno de los mejores y más carismáticos pilotos de las últimas generaciones se despedirá de la categoría más prestigiosa del automovilismo a final de temporada.

Analizamos las causas que han propiciado que la mejor versión del doble campeón español prefiera continuar su carrera en otras categorías.

Fernando Alonso siempre ha sido un piloto especial en el más amplio sentido del término y su marcha de la Fórmula 1 supone un nuevo capítulo en ese libro repleto de singularidades. En deportes de equipo como el fútbol o el baloncesto, los mejores jugadores suelen abandonar las grandes ligas para pasar los últimos años de su vida en campeonatos menores, pero que pagan generosamente por sus servicios. Saben que su nivel ha bajado y que la exigencia de la élite ya es excesiva, por lo que buscan asumir la retirada en un entorno más amable. Algunos, directamente, se retiran tras al menos una o dos temporadas de evidente declive.

En el automovilismo ocurre lo mismo, pero no podemos decir que sea el caso de Fernando Alonso, que si bien seguirá compitiendo en el WEC y casi con total probabilidad en la IndyCar, lo hará en plenitud de sus facultades. A diferencia de la mayoría de los pilotos, será él quien se vaya de la Fórmula 1 antes de que ésta le enseñe la puerta. ¿O no?

Una competición descafeinada

Siempre es conveniente evitar el tan gastado discurso de que los tiempos pasados siempre fueron mejores, que la F1 actual no es F1 porque no suena como la de antes y se ha convertido en una competición de ingenieros y no de pilotos. Obviamente cada uno tiene su punto de vista al respecto, pero en general existe un consenso acerca de la decadencia de la categoría en estos tiempos.

Ver a Alonso luchando por posición con los equipos grandes ocurre sólo bajo circunstancias muy excepcionales.

No cabe duda de que los monoplazas actuales son un espectáculo en sí mismos y presenciar su hipervelocidad en una sesión de clasificación es un placer único en el automovilismo mundial. Pero las carreras, por desgracia, son otra cosa. Salvo que elementos poco habituales como la lluvia, un coche de seguridad inoportuno o un circuito tan contradictorio como el de Bakú se interpongan en el camino de los 22 genios del volante que tenemos en la parrilla, la Fórmula 1 se ha convertido en una procesión con pocas variables y estrategias muy similares. Con gestión de combustible, de neumáticos, de energía. Muy meritorio y una forma tan digna como otra cualquiera de competir, pero que no llena a los pilotos y tampoco a los espectadores. Es una F1 que no transmite.

Y todo ello, teniendo en cuenta que este año contamos con seis coches con potencial para ganar carreras, resulta desalentador. Si a eso le sumamos que seis de los siete equipos perseguidores pueden aspirar a los puntos con regularidad, la conclusión es que algo falla en la Fórmula 1.

No es normal que un piloto icónico en plenitud de facultades decida marcharse de la categoría más prestigiosa

No es normal que un piloto icónico en plenitud de facultades decida marcharse de la categoría más prestigiosa, competitiva y fascinante del mundo del automovilismo porque no se siente realizado ni ve objetivos motivadores por delante. Fernando Alonso ha insistido en muchas ocasiones en que la F1 se ha convertido en un campeonato predecible en el que, cada fin de semana, sabes que ganará un Ferrari, un Mercedes y, con algo (o mucho) de suerte, un Red Bull. Y que los Haas, McLaren, Renault y compañía pelearán, como máximo, por un séptimo puesto, algo más si alguno de los pilotos punteros abandona. Obviamente hay matices, pero siendo honestos dichos matices no son más que excusas para llevarle la contraria a un argumento que fin de semana tras fin de semana todos tenemos claro desde el minuto 1 de los entrenamientos libres.

McLaren

A pesar de todo eso, no podemos negar la evidencia: Alonso no se marcha de la Fórmula 1 sólo porque la competición no se ajuste a sus expectativas, el principal problema es que no gana. Y en eso McLaren tiene mucho que decir, pues cuando el piloto español apostó por el proyecto conjunto con Honda, sin duda esperaba volver a lo más alto del podio.

McLaren lo ha dado todo para volver a la cima, pero no es suficiente.

Los años han pasado y, tras la marcha de Honda y su posterior sustitución por Renault, las carencias de la organización -y su presupuesto- han quedado al descubierto y la temporada 2018 ha supuesto la puntilla para la paciencia de un Fernando Alonso que lleva demasiado tiempo esperando que las promesas se cumplan. Y en una categoría en la que, con el reglamento actual es imposible recuperarle dos segundos por vuelta a gigantes como Mercedes y Ferrari, resulta sencillo predecir un futuro alejado de las victorias para los próximos dos años, al menos.

Sin alternativas

Pero si Fernando Alonso está en plenitud de facultades, cuenta con un prestigio inigualable en el automovilismo mundial y McLaren no puede darle un coche ganador, ¿por qué no se ha ido a Mercedes, Ferrari o, incluso, Red Bull? Estos tres equipos dominan la Fórmula 1 de manera ininterrumpida desde que comenzó esta década y han contando con asientos libres en varias ocasiones en los últimos años, pues Valtteri Bottas y Kimi Räikkönen han ido renovando anualmente sus respectivos contratos. No sólo eso, ya que Sebastian Vettel y Max Verstappen renovaron los suyos el año pasado y a Lewis Hamilton y a Daniel Ricciardo se les ha ofrecido lo mismo esta temporada.

La conclusión de todo esto, por muchos matices que haya al respecto, es que ninguno de los equipos grandes ha deseado tener a Fernando Alonso con la suficiente convicción como para hacer lo posible por ficharle y eso, por desgracia, también es responsabilidad del piloto, pues con los años se ha ganado una fama de díscolo y polémico que a los equipos grandes les aterra con sólo pensar en vivir algo similar a lo visto en la primera etapa de McLaren o en ciertos momentos de su paso por Renault y Ferrari. Decisiones y actitudes que han terminado por arrinconar a Alonso lejos de los dominadores de la F1 actual.

Adicionalmente Fernando Alonso, a sus 37 años, no puede garantizar una proyecto a medio o largo plazo y cada estructura tiene un pilar sobre el que construir sus aspiraciones: Lewis Hamilton en el caso de Mercedes, Sebastian Vettel en el caso de Ferrari y Max Verstappen en el caso de Red Bull. Todos ellos sufren para resistir la comparación con el español y, sin embargo, cuentan con lo necesario para cumplir sus objetivos deportivos durante los últimos años. ¿Por qué?

Decisiones y actitudes que han terminado por arrinconar a Alonso lejos de los dominadores de la F1 actual

Con ellos pueden aspirar a ganar el título de pilotos y con un segundo que contribuya al buen funcionamiento del equipo se aseguran de controlar un entorno propicio para asaltar el campeonato de constructores. ¿Por qué razón deberían complicarse y adentrarse en lo desconocido, poner en peligro sus cargos creando un caldo de cultivo que pueda derivar en una guerra civil?

A todos nos gustaría haber podido ver a Fernando Alonso con un coche ganador en lucha directa con grandes talentos como Hamilton, Vettel, Verstappen, Ricciardo y compañía, pero por suerte el piloto español ha sabido buscar otro modo de agrandar su leyenda y de hacernos disfrutar sobre el asfalto. ¿Merece la pena lamentarse y desperdiciar un regalo propio de otros tiempos? Ni por un segundo.

Fotos: McLaren Racing

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