GP Países BajosAldeguer se rompe una vértebra en Assen; Gresini acumula tres fracturas óseas en seis meses de pesadilla
Fermín Aldeguer no podrá disputar el Gran Premio de los Países Bajos tras fracturarse la vértebra T7. La baja del murciano en Assen no es un accidente aislado: es el último episodio de una temporada 2026 que ha convertido al equipo Gresini en el más castigado por las lesiones.

El viernes por la tarde en Assen, cuando faltaban 15 minutos para el final de la Práctica y Fermín Aldeguer peleaba por asegurarse el acceso directo a la Q2, perdió el tren delantero en la curva 11 del circuito neerlandés.
Lo que pudo quedarse en una caída más de las muchas que pueblan un viernes de MotoGP se convirtió en algo mucho más serio al entrar en la zona de escapatoria: el escalón pronunciado de la grava lo arrastró y lo hizo rodar de forma muy violenta.
La evacuación en camilla, el traslado al hospital más cercano para pruebas de pecho y espalda, y la incertidumbre dieron paso a la confirmación oficial: fractura de la vértebra T7. El doctor Ángel Charte, director médico del campeonato, le declaró no apto. El GP de Países Bajos ha terminado para él antes de empezar.
Lo que no termina, en cambio, es la cadena de desgracias que persigue a los dos pilotos del equipo de Faenza desde antes incluso de que arrancara la temporada.
El año que empezó en el quirófano
Para entender la dimensión del problema, hay que volver a enero. El 8 de ese mes, Fermín Aldeguer participaba en una jornada de entrenamiento organizada por Marc Márquez en el circuito de Jorge Martínez Aspar, en Guadassuar (Valencia). Rodaba con una Yamaha R6 —Ducati no le había facilitado moto de calle— cuando sufrió un highside y tuvo que ser evacuado en ambulancia.
El diagnóstico: fractura en la diáfisis del fémur izquierdo. Operación en el Hospital Universitario Dexeus de Barcelona al día siguiente. Rehabilitación contrarreloj, test de Sepang perdidos, primer Gran Premio de la temporada en Tailandia, también perdido.
Aldeguer llegó al inicio real de su año con una pierna izquierda que todavía no respondía con normalidad, un lastre físico que ha arrastrado durante toda la primera mitad del campeonato. La fractura de Assen llega, por tanto, en un cuerpo que apenas había terminado de sanar la herida anterior.

La vértebra de Álex y el regreso precipitado
Si el año de Aldeguer empezó en el quirófano, el de Álex Márquez estuvo a punto de terminar en mayo. En la vuelta 12 de la carrera del domingo del Gran Premio de Cataluña, la KTM de Pedro Acosta sufrió una avería electrónica que la obligó a reducir de golpe la velocidad. El catalán, que rodaba pegado al líder, se estampó por detrás sin margen de reacción y salió despedido de manera espeluznante contra las protecciones.
El diagnóstico que llegó desde el Hospital General de Cataluña era serio, aunque no tanto como en un principio se temió: fractura marginal de la vértebra cervical C7 y fractura de clavícula derecha. Esa misma noche entró en quirófano para que le colocaran una placa en la clavícula.
La cervical, en cambio, no requirió cirugía, pero sí cautela. Márquez regresó en Brno —apenas un mes después del accidente—, pero se retiró con prudencia antes de la carrera al notar que su recuperación no estaba completa. Assen era su segunda cita de vuelta.
En la misma sesión Práctica en la que Aldeguer se rompía la T7, el de Cervera protagonizaba su propia caída, también en la curva 11. Por fortuna, las radiografías no mostraron nuevas fracturas: contusión en el hombro derecho y abrasiones en el brazo izquierdo. Seguirá en pista, aunque con el interrogante de hasta dónde puede exigirse un piloto que aún lleva la cervical en proceso de consolidación.
Tres fracturas, dos pilotos, un equipo
Fémur en enero, vértebra cervical en mayo, vértebra dorsal en junio. Si se suman las lesiones de ambos pilotos de Gresini, el equipo de Faenza acumula tres fracturas óseas graves en apenas seis meses de temporada. Es un registro que ningún otro equipo del paddock puede igualar y que, más allá de la mala suerte, invita a una reflexión sobre la exposición al riesgo que implica competir en la categoría reina cuando el cuerpo ya no está al 100 %.
El regreso de Márquez en Brno, descartado finalmente pero anunciado, y su presencia en Assen con la cervical aún fresca, forman parte de esa lógica del paddock en la que bajar de la moto siempre parece la peor opción. Esta vez, la pista le ha vuelto a cobrar al equipo italiano un peaje durísimo.
Para Gresini, el problema no es solo deportivo. Con Aldeguer fuera en Assen, el equipo pierde a su piloto con más regularidad en la segunda mitad del campeonato y ve cómo este año se ha convertido, mes tras mes, en una gestión de bajas médicas.
