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    Bentley sobrevivirá al COVID-19, y también al «Brexit»

    Bentley sobrevivirá al COVID-19, y también al «Brexit»
    Adrian Hallmark, en una imagen de archivo (2019)Bentley Motors
    Javier Costas
    Javier Costas6 min. lectura

    El fabricante de lujo británico está saliendo airoso del impacto de la pandemia de coronavirus, pero tiene otro frente abierto a corto plazo, una salida no negociada de la Unión Europea del Reino Unido, donde tiene su sede, y todo lo que eso implica.

    Cada día que pasa nos acercamos más al 31 de diciembre de 2020, que no solo será un alivio en sí, también una fecha señalada en la relación entre el Reino Unido y la Unión Europea. Si los negociadores de ambos bloques no se ponen de acuerdo, se dará por finalizado el periodo de transición a cuenta del «Brexit».

    En otras palabras, el Reino Unido pasará a ser un país extranjero y quedará, una vez más, separado del continente por algo más que una frontera marítima. Lo hemos comentado en múltiples ocasiones, habrá problemas logísticos por el regreso de controles aduaneros y el incremento de precio de todo lo que cruce el Canal de La Mancha por los nuevos aranceles.

    En ese contexto los fabricantes británicos se están preparando. Bentley ya hizo los deberes y aumentó las existencias almacenables para que pueda mantenerse el ritmo de trabajo aunque haya componentes retenidos en controles aduaneros. En cuanto a los precios, incrementarán por los aranceles de los componentes que vengan de la UE.

    Pero el CEO de Bentley, Adrian Hallmark, ha despejado dudas sobre la permanencia del fabricante en su tierra natal. Eso sí, ha dejado un aviso para navegantes en una entrevista concedida a Bloomberg TV. Lo primero evidente es que Bentley forma parte del Grupo Volkswagen.

    Eso implica que los futuros modelos de Bentley no tienen por qué ser asignados a la planta de Crewe como si se tratase de un automatismo. Dicha planta tendrá que competir con otros emplazamientos del Grupo, los cuales pueden tener ventajas competitivas o de cualquier otro tipo, y habrá procesos de competencia.

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    El centenario fabricante inglés de lujo tiene por delante una década en la que cambiará de paradigma. El último Bentley con motor de gasolina «puro» se venderá en la primera mitad de esta década, desde 2026 solo se podrán elegir híbridos enchufables o eléctricos puros, y ya en 2030 solo se podrán comprar modelos eléctricos en exclusiva.

    Hallmark indicó que seguirán siendo Bentley, que seguirán siendo silenciosos y potentes, y que la experiencia de los clientes en ese sentido seguirá siendo la misma. Se trata simplemente de un cambio tecnológico, el resto del «paquete» permanecerá igual: calidades, artesanía, lujo, etc.

    La pandemia pegó fuerte a Bentley, pero se están recuperando. En la última semana de marzo Crewe tuvo que cerrar a causa del coronavirus, y la actividad se reanudó antes de la segunda quincena de mayo. Los pedidos que han llegado después están compensando lo que se dejó de producir durante el parón por razones sanitarias.

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    Por lo tanto, la crisis del COVID-19 no va a suponer un problema para la existencia de la compañía, mayor va a ser el impacto del «Brexit». Descontando problemas logísticos que interrumpan la producción, «solo» se va a tratar de que inflarán los precios y que en la UE sus coches serán más caros. A los clientes de fuera de la UE el incremento de precio percibido será inferior.

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    Al tratarse de vehículos de lujo, un incremento de precio de pocos miles de euros puede llegar a ser algo intrascendente, ya que el incremento porcentual es pequeño en relación a sus grandes tarifas. Es como si a un coche generalista le sube el precio unas decenas de euros o un par de centenares, casi ni se nota.

    La Bentley del futuro será, por tanto, electrificada, seguirá siendo británica, y no tiene problemas de futuro. Eso sí, Crewe tendrá que competir con otras fábricas del Grupo Volkswagen. Sí, a buen seguro se podrá producir por menor coste en otros lugares, pero otra cosa es igualar o mejorar el capital humano de sus artesanos ingleses, galeses o escoceses.

    Afortunadamente para Bentley, está detrás de una excelente red de seguridad, lo mismo podemos decir de Rolls-Royce, parapetada detrás del Grupo Volkswagen. No es el caso de Aston Martin, que no tiene detrás un potente grupo automovilístico, y hacer frente a las dos crisis, la sanitaria y la del «Brexit», supone mucho más esfuerzo y sacrificio, ya que acumula problemas anteriores al coronavirus.