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    Cargar un coche eléctrico: esto es lo que hay que saber

    La carga del coche eléctrico es la clave de un buen uso de este tipo de vehículos.Freepik.es

    El interés por la movilidad eléctrica es cada vez mayor y, aunque las ventas no terminan de reflejarlo aún, son muchas las personas que comienzan a plantearse la opción de adquirir un coche eléctrico. ¿Quieres saber más sobre él? Sigue leyendo.

    Desde hace unos años, el coche eléctrico va ganando relevancia en la industria de la automoción y eso inevitablemente ha generado que el potencial comprador tenga cada vez más interés en este tipo de vehículos y su tecnología, así como en las ventajas e inconvenientes de la misma.

    No podemos negar que la apuesta del sector de la automoción ha venido forzada en gran medida por las políticas gubernamentales aplicadas en los últimos tiempos y que van claramente dirigidas a incentivar el desarrollo de la movilidad eléctrica pero, independientemente de eso, es innegable que la tecnología evoluciona a buen ritmo y su futura inclusión como una alternativa plenamente viable al vehículo térmico es cada vez más cercana.

    La opción más cómoda, si somos propietarios de un coche eléctrico, es tener un punto de carga en el garaje de nuestro domicilio

    Ahora bien, actualmente aún existen limitaciones y son varias las preguntas que nos hacemos cuando pensamos en un vehículo eléctrico, que además no es precisamente barato por mucho que los costes se hayan reducido en los últimos años.

    Asociada a la cuestión de la autonomía está la incertidumbre de dónde y cómo cargar un coche eléctrico, pues al igual que un vehículo convencional de motor de combustión cuenta con innumerables estaciones de servicio en las que repostar, en el caso del vehículo impulsado por baterías la cosa no es tan sencilla y, además, existen varias opciones con diferentes ventajas e inconvenientes. ¿Eres de los que tiene dudas al respecto? Vamos a resolverlas todas.

    Dónde encontrar un punto de carga

    Actualmente, existen varias alternativas a la hora de cargar un vehículo eléctrico y podemos encontrarlas en lugares variados.

    Punto de carga propio

    La opción más cómoda si somos propietarios de un coche eléctrico es tener un punto de carga en el garaje de nuestro domicilio, tanto si es privado como si es comunitario. Esto se debe a que los tiempos de carga completa son aún de horas, por lo que se hace imprescindible aprovechar la noche o la presencia prolongada en casa para sacarle el máximo partido al vehículo.

    Pero antes debemos afrontar el coste de la instalación, aunque en algunos casos las marcas incluyen dicho desembolso conjuntamente con la compra del vehículo. Si disponemos de un garaje privado, lo más aconsejable es instalar lo que se denomina Wallbox, pues permite adecuar la instalación a las cualidades del vehículo, además de aumentar la potencia de carga y disminuir el tiempo necesario para la misma.

    ¿Tienes garaje propio y quieres vehículo eléctrico? No te compliques e instala un punto de carga en él.

    El coste aproximado de dicha instalación rondará los 1000 euros sin tener en cuenta posibles subvenciones gubernamentales o autonómicas, muy habituales en la actualidad ante el interés de promover la movilidad libre de emisiones por parte de los estamentos públicos.

    La alternativa es utilizar un enchufe doméstico de la vivienda, pero la instalación y el propio enchufe deben ser capaces de soportar la demanda adicional de energía. Además, la carga será mucho más longeva, algo que no es lo ideal para el mantenimiento de las baterías a largo plazo. No debe ser, por tanto, más que una opción a considerar en caso de emergencia.

    En el caso de contar con una vivienda con garaje comunitario, puede ser algo más complicado instalar un punto de carga, aunque mucho menos de lo que pueda parecer. Lo primero que debemos hacer es informar al presidente o administrador de la comunidad por escrito.

    Una vez hecho esto, procederemos a contratar la instalación, eligiendo de entre tres opciones: instalación conectada directamente al contador de la vivienda, instalación de un contador nuevo e independiente o instalación de un gestor de carga para la comunidad.

    Este último permite ahorrar dinero en el caso de que haya varios usuarios de vehículos eléctricos en la comunidad y a él sólo podrán acceder quienes hayan sido dados de alta en el servicio.

    Punto de carga público

    Este último punto suele ser el más sencillo, pues lo único que hay que hacer es buscar uno en la vía pública, zonas comerciales, grandes complejos empresariales o electrolineras, comprobar que funciona y hacer uso de él.

    Eso sí, esta alternativa exige una mayor planificación y la habilidad de cargar durante los días que no trabajemos o salgamos de casa y complementar dicha carga acudiendo a lugares en los que realicemos las compras u ocupemos nuestro tiempo libre que tengan puntos de recarga disponibles.

    Muchos lugares públicos cuentan ya con puntos de carga.

    Asimismo, también podemos aprovechar las jornadas de trabajo si tenemos un punto cercano y nuestro empleo nos obliga a tener el coche parado durante varias horas.

    Independientemente del punto de carga a utilizar, lo que sí debemos tener en cuenta siempre es que, cuando nos dispongamos a recargar el coche, primero debemos enchufar el cable al punto de carga y después al coche. Para desenchufarlo, haremos lo contrario. Y si lo hacemos por la noche, nos saldrá más económico gracias a las tarifas reducidas de las eléctricas.

    ¿Quieres saber cómo encontrar los puntos de carga disponibles en España y Europa? No te pierdas este artículo.

    Tipos de conectores

    Aún nos queda mucho que saber sobre la carga de un vehículo eléctrico, como por ejemplo los tipos de conectores que podemos encontrar en los vehículos y en los puntos de carga. Y es que son varios, pues el sector no está estandarizado:

    Conector Schuko

    Es el conector clásico de las viviendas utilizado en Europa, excepto en algunos países como Reino Unido, Malta, Irlanda y Chipre. Cuenta con dos bornes y toma de tierra, soportando conexiones de hasta 16 A (Amperios), pero no dispone de comunicación con la red. Viene de serie con la mayoría de los vehículos eléctricos del mercado y los cables de recarga que permiten el Modo 2 cuentan con elementos de seguridad para evitar picos de tensión.

    Conector Tipo 1 o Yazaki

    Es compatible con vehículos de marcas como KIA, Opel, Nissan, Toyota, Citroën, Ford, Renault, Peugeot y Mitsubishi. Tiene cinco bornes en un conector de 43 mm de diámetro y soporta dos niveles de carga en corriente alterna: 16 A para la carga lenta y 80 A para la rápida. Es muy habitual en el mercado americano y también puede verse en Europa.

    Conector Tipo 2 o Mennekes

    En este caso el conector tiene siete bornes para dos tipos de corriente: monofásica de 16 A o trifásica de 63 A. Es de origen alemán y marcas como BMW, Audi, Volkswagen, Mercedes, Volvo, Porsche, Tesla y Renault lo utilizan.

    Conector Tipo 3 o Scame

    Se trata de un conector que puede incorporar cinco o siete bornes en función de si la corriente es monofásica o trifásica, incluyendo en ambas opciones conexión a tierra y comunicación con la red. Admite hasta 32 A y es más utilizado en pequeños vehículos eléctricos, pero no está demasiado extendido.

    Conector Tipo 4 o CHAdeMO

    Es el tipo de conector ideal para carga rápida, pues soporta hasta 200 A con corriente continua. Dispone de diez bornes y es utilizado por marcas como Subaru, Toyota, Nissan o Mitsubishi.

    Conector Combo 2 o CSS

    Es, por regla general, la elección más extendida en Estados Unidos y Europa, permitiendo carga lenta y rápida. Su conector de cinco bornes es compatible con modelos de Audi, Porsche, Mercedes, Volkswagen y BMW.

    Tipos de carga en función de su velocidad

    Como ya hemos visto, son varias las opciones a la hora de cargar un vehículo eléctrico, por lo que también son varios los modos de hacerlo en función de la potencia, algo que influirá directamente en el tiempo necesario para completar la carga. Así las cosas, podemos dividir entre cuatro tipos de carga en función de su velocidad:

    • Recarga lenta: la realizamos con enchufes domésticos tipo Schuko en instalaciones eléctricas de 10 A. Para hacernos una idea, un coche eléctrico con una capacidad de batería de 38,3 kWh necesitará unas 16 horas para completar al 100% sus baterías.
    • Recarga normal: utilizada por los usuarios que quieran recargar su coche eléctrico por la noche, sin prisa. La carga se hace a 16 A y desde los 3,6 kW de potencia hasta los 32 A y 7,4 kW. En este caso, lo mejor es poner el coche a cargar cuando la batería está entre un 20% y un 80% de su capacidad y el tiempo necesario ronda las 7 horas en función de la capacidad de la batería del coche.
    • Recarga semirápida: se realiza con una potencia desde los 11 kW hasta los 22 kW. Con esta recarga un coche de 38,3 kWh podría tener llenas sus baterías en menos de 2 horas.
    • Recarga rápida: este tipo de recarga es especialmente práctica durante viajes largos en los que el tiempo de espera es importante. Si utilizamos una potencia de 100 kW, un vehículo eléctrico de capacidad media podría recargar el 80% de la batería en menos de una hora.

    Tipo de corriente

    Además de todo lo anterior, nos conviene saber que existen diferentes tipos de corriente eléctrica, pues de ello dependerá la carga de nuestro vehículo. La gran mayoría de los fabricantes permiten cargar con los dos tipos de corriente, algunos con dos puertos de carga para cada corriente. Para la carga con corriente alterna se utiliza un enchufe de tipo 2 o Mennekes.

    El cargador de a bordo instalado se encarga de transformar la corriente trifásica en continua. Se trata de un sistema más lento, pero los tiempos se pueden recortar si se carga con corriente continua con un sistema de Carga Combinada, CCS.

    • Corriente monofásica

    Se identifica con las letras «CA» y la utilizamos en las tomas de corriente domésticas, es decir, en los enchufes tipo Schuko. La corriente alterna se caracteriza porque los electrones cambian de dirección en una frecuencia de 50 Hz, es decir, 50 veces por segundo. El voltaje es de 230 V, el amperaje es de 10 o 16 A y la potencia de salida está limitada a 2,3 o 3,6 kW.

    El enchufe Mennekes tipo 2 puede utilizarse con corriente monofásica o trifásica.
    • Corriente trifásica

    Este tipo de corriente es una gran potencia al ser generada por tres corrientes monofásicas. Es utilizada en grandes instalaciones y los enchufes son de cinco polos, ofreciendo un voltaje de 400 V. El amperaje es mucho mayor, pudiendo llegar hasta los 36 A. La potencia de salida es de 11 o 22 kW, especificaciones que la convierten en idónea para cargar rápidamente la baterías de los coches eléctricos.

    • Corriente continua

    Identificada como «CC» o «DC», en inglés, la corriente continua es utilizada en la gran mayoría de los dispositivos. A diferencia de la anterior, en esta corriente el flujo de electrones siempre es único, de manera que siempre fluyen del polo positivo al negativo.

    Sin embargo, los fabricantes permiten cargar los coches con los dos sistemas, aunque para el segundo es necesario un convertidor integrado en el cargador de a bordo de la batería, ya que la corriente que se absorbe de la red es alterna y debe ser transformada en continua para almacenarse en la batería.

    ¿Quieres saber cuánto cuesta cargar un coche eléctrico en función del punto de recarga y otros muchos condicionantes? Alberto Pérez te ofrece este exhaustivo análisis con todos los datos y un ejemplo práctico.

    Mantenimiento de los accesorios de carga

    Los coches eléctricos necesitan de elementos accesorios que no están presentes en los coches tradicionales. Hablamos de cosas como los cables de carga que llevamos en el coche o de los puntos de carga que instalamos en nuestro domicilio o lugar de trabajo para que a nuestro coche nunca le falte la energía eléctrica que necesita para funcionar.

    Lo primero y esencial es seguir las instrucciones y plazos de mantenimiento que indica el fabricante para maximizar el rendimiento y longevidad del coche eléctrico y sus baterías, pero también es importante realizar un mantenimiento preventivo adecuado de los mencionados accesorios de nuestro coche eléctrico.

    Por ejemplo, el cable que traen de serie los coches eléctricos es tan sencillo como rápido: lo único que hay que hacer es guardar en su sitio el cable correctamente enrollado y sin doblarlo en exceso después de cada uso. En lo relativo al punto de carga, debemos asegurarnos de aclarar con la compañía instaladora los términos del mantenimiento periódico del mismo.

    Fotos: Freepik