Con los coches eléctricos diremos adiós a los CV, y hola a los kW

Los coches eléctricos supondrán muchos cambios en la forma de entender el automóvil, incluyendo el sistema de medidas. El kilovatio (kW) ganará protagonismo, ya que es una unidad mucho más lógica para evaluar la potencia de los motores, el ritmo de recarga o la capacidad de las baterías.

Máquina de vapor de James Watt

Una de las medidas más apreciadas por los conductores en un coche es la potencia de su motor, responsable directa de las prestaciones que es capaz de conseguir. La medida más habitual es el CV, es decir, caballo vapor(sí, caballo sigue siendo con "B"). Es una reminiscencia de la revolución industrial.

Cuando James Watt adaptó su recién inventada máquina de vapor para trabajar en las minas, el artefacto tenía que reemplazar la fuerza muscular de los caballos, que accionaban un torno para elevar los minerales hasta la superficie. ¿Cómo calcular esa equivalencia?

El "horsepower" (HP) primigenio equivale a la potencia que realiza un caballo levantando 330 libras (149,685 kg) de carbón a 100 pies (30,48 m) de altura por minuto. No es exactamente igual al CV al que estamos acostumbrados, que se basa en el sistema internacional: 75 kilogramos-fuerza a un metro de altura y en un segundo.

Tesla Model 3

1 HP imperial equivale a 745,7 vatios (0,745 kW), mientras que 1 CV equivale a 735 vatios (0,735 kW), una diferencia del 1,37%

En consecuencia, 1 HP = 1,0138 CV, y viceversa, 1 CV = 0,9863 HP. Por eso el Bugatti Veyron tiene 1.000 CV (o PS alemanes) y 987 HP imperiales, algo que choca fundamentalmente a los británicos. Ese es el primer problema de medir en caballos, que puede confundir bastante al personal, aunque poco en coches normales y corrientes.

En los círculos de ingeniería es mucho más común referirse a los motores en kilovatios cuando se habla de su potencia, que equivalen a 1,36 CV. Por ejemplo, un coche que rinde 100 kW tiene 136 CV. De hecho, los papeles de nuestros coches tienen la cifra de potencia en kW, además de en caballos fiscales, que básicamente dicen cómo es de grande el motor para meterle más o menos impuestos.

La primera revolución industrial quedó un poco atrás, así como el uso de caballos el labores industriales, y no hablemos de la máquina de vapor. Se mantiene en la lengua actual, como expresiones populares que tienen siglos y ya nadie recuerda de dónde han salido.

¿184 CV o 181 HP? Es lo mismo...

El periodista alemán Christiaan Hetzner ha reflexionado sobre este asunto en su columna: "Por qué los caballos de fuerza deben ser jubilados", y nos da unas cuantas razones para ello. Para empezar, en los vehículos eléctricos los CV solo nos sirven para una comparación con sus equivalentes de combustión interna.

En un coche eléctrico la potencia del motor se mide en kilovatios, así como la potencia que son capaces de entregar las baterías, limitando por tanto la potencia disponible. Por otro lado, la capacidad de las baterías se mide en kilovatios hora. Por ejemplo, si se tienen 40 kWh de capacidad, se dispone de 10 kW de potencia durante 4 horas.

Con los kW es frecuente la confusión entre potencia y capacidad

En otras palabras, a un ritmo constante de 10 kWh/100 km, podremos circular 4 horas y 400 kilómetros a 100 km/h. El consumo máximo del motor viene dado a su vez por la máxima potencia sostenida que pueden dar las baterías, no confundir con la potencia máxima en pico, que dura poco. Todo empieza a tener un poco más de sentido.

En cuanto al proceso de recarga, el caudal de energía se mide en kilovatios. Suponiendo las pérdidas cero, 40 kWh totalmente vacíos se cargarían en 4 horas a un ritmo constante de 10 kW. En la realidad esto baila, pero nos ayuda a entender mejor a qué velocidad se llenan las baterías.

Un litro de gasolina o gasóleo equivale a unos 10 kWh, es decir, un eléctrico almacena menos energía que la que cabe en la reserva

En cambio, nos parecería poco intuitivo referirnos a los depósitos de gasolina o gasóleo en kWh -que se puede-, o medir la energía disponible en kilojulios. Llegaríamos al absurdo al hablar de CV/min a la hora de repostar, o hablar de caballos para referirnos a la autonomía. Ahora los "puñeteros" kW nos parecen mucho más razonables.

De la misma forma que gracias a los diésel y los turbos descubrimos qué demonios es el par y los newton/metro (antes se usaba más mkg), con los eléctricos redescubriremos los kilovatios. Son más intuitivos, más universales y de más fácil comparación. Oh, ¿y si un coche eléctrico tiene que alimentar a un chalé con 5,3 kW de consumo máximo? Con baterías de 30 kWh eso significa que habrá suficiente para alimentar a la casa durante más de 5 horas y media, encendiendo todo y sin que salte el diferencial.

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