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    La industria del automóvil en Europa se enfrenta a la crisis de escasez de magnesio

    La industria del automóvil en Europa se enfrenta a la crisis de escasez de magnesio
    La escasez de magnesio amenaza a la industria del automóvil en Europa
    Antonio Fernández
    Antonio Fernández7 min. lectura

    La industria automotriz europea tiene numerosos frentes abiertos que suponen un auténtico lastre que amenaza con derivar en una situación dramática. El coste energético se ha disparado, la escasez de semiconductores está afectando a los centros de producción de vehículos y, por si no fuera suficiente, ahora surge una nueva amenaza. La escasez de magnesio.

    El sector del automóvil en Europa vive unos auténticos tiempos convulsos. Son muchísimos los frentes abiertos con los que debe lidiar esta importantísima industria y que amenazan con convertirse en un pesado lastre que impida el proceso de recuperación que se había iniciado en el momento que se controló la situación generada por la pandemia del coronavirus que irrumpió en escena en el primer trimestre de 2020.

    En las últimas semanas el punto de mira ha estado centrado especialmente en la escasez de semiconductores. Y es que la falta de microchips que son esenciales para la fabricación de automóviles es algo con lo que la industria viene lidiando desde hace meses. Una situación que no mejora y que, como cabía esperar, ya se ha trasladado a las cifras de ventas de coches nuevos en el territorio europeo.

    Las ventas de coches en Europa acusan la falta de microchips

    Estos últimos meses las cifras de ventas se han visto especialmente afectadas por la escasez de semiconductores. La escasez de estos componentes ha obligado a reducir la actividad en los centros de producción de vehículos y, por lo tanto, si se fabrican menos coches, el stock disponible en los concesionarios se ve resentido rápidamente. La lista de espera para recibir un coche nuevo en Europa se ha disparado y en algunos casos, supera con creces el medio año.

    Los fabricantes también se han visto en la obligación de tener que realizar ajustes en el equipamiento de determinados modelos para adaptarse a dicha situación e incluso a priorizar mercados así como modelos. El caso del Chevrolet Onix en Sudamérica es un claro ejemplo de ello.

    Regresando al Viejo Continente, la falta de microchips no es más que una pesada piedra para la industria automotriz que ya debía hacer frente a la incertidumbre económica directamente derivada de la pandemia del coronavirus. Lamentablemente, no es el único reto al que se debe hacer frente. El imparable ascenso de los costes energéticos es algo que no se puede pasar por alto en las fábricas europeas de coches.

    La producción de AdBlue en Europa se ha detenido

    Por si la crisis de los semiconductores no fuera suficiente, también debemos tener presente el imparable ascenso de los costes energéticos. El precio de la electricidad y del gas se encuentra viviendo un ascenso imparable. Y no hay visos de que esto pueda estabilizarse (y no hablemos de revertirse) a corto plazo. Lógicamente, si la energía es más cara, las fábricas de automóviles también se ven afectadas.

    Hace apenas unos días que saltó la noticia. Los altos precios del gas han obligado a detener la producción de AdBlue en Europa. Debemos tener presente que dicho aditivo es utilizado por cientos de miles de vehículos y que es necesario para que puedan circular. Pues bien, tres colosos europeos de la producción de AdBlue, han tenido que detener temporalmente la actividad.

    La eslovaca Duslo, la italiana Yara y la alemana SKW Piesteritz, son las compañías afectadas por esta situación. Tras saltar la noticia, en diversas ciudades europeas conductores y transportistas se han lanzado a hacer acopio de dicho aditivo. E incluso se ha dado el caso de que estados miembro de la Unión Europea han confirmado que llevarán a cabo compras estratégicas para asegurarse el abastecimiento.

    Nuevamente, si se produce una escasez de AdBlue o una más que previsible escalada de precios, será otro factor igualmente determinante y que, lógicamente, tendrá consecuencias sobre el buen funcionamiento de la industria automotriz europea.

    La escasez de magnesio amenaza a la industria automotriz en Europa

    A esta «tormenta perfecta» debemos de sumar el último «actor» que ha hecho acto de presencia. El magnesio. Por si la situación no fuera lo suficiente preocupante, ahora se ha abierto una nueva brecha. Y es ni más ni menos que la escasez de magnesio, la nueva amenaza para la industria automotriz en Europa. Sin lugar a dudas puede ser la última gota para que la crisis de suministro se convierta en un gran apagón industrial europeo.

    Desde el sector del automóvil en Europa se ha realizado un llamamiento urgente a la acción contra el riesgo inminente de paradas de producción en todo el territorio como consecuencia de una escasez crítica en el suministro de magnesio de China. El magnesio es un material de aleación clave y se usa de manera amplia en la industria de producción de metales. Por lo tanto, su escasez es un grave problema para la industria automotriz.

    La demanda mundial de magnesio es de 1.2 millones de toneladas al año. China es el gran productor así como consumidor de magnesio. En concreto, China consume el 39% del total a la vez que produce el 87% de la oferta mundial. Tanto en Europa como en Norteamérica el consumo de magnesio asciende al 19%. Europa es una de las regiones principalmente afectadas por esta situación ya que prácticamente todo el magnesio usado en el territorio europeo es importado de China.

    Fuente: foundry-planet