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¿Y si la industria está corriendo demasiado para instaurar el coche eléctrico? Lo que la última decisión de GM y LG insinúa

¿Y si la industria está corriendo demasiado para instaurar el coche eléctrico? Lo que la última decisión de GM y LG insinúa
Plataforma eléctrica de GM, que pretende abandonar el motor de combustión en 2035.
David Plaza
David Plaza7 min. lectura

Al tiempo que los planes para una cuarta fábrica de baterías en asociación con LG van camino de abandonarse, General Motors ha anunciado una inversión de varios cientos de millones de dólares para las plantas que desarrollan sus motores V8 de gasolina.

General Motors y LG Energy Solution crearon una empresa conjunta destinada a la fabricación de baterías para coches eléctricos. Su nombre es Ultium Cells LLC y ya cuenta con tres plantas en Estados Unidos.

Sin embargo, los planes para una cuarta instalación situada en New Carlisle, Indiana, y que fueron anunciados en agosto de 2022, soportan sobre sí una negra nube que amenaza tormenta.

Así lo indica Reuters, que añade que la prometida inversión de 2500 millones de dólares va camino de esfumarse. Algo que contrasta con la anunciada inyección de 918 millones de dólares que General Motors va a destinar a la actualización de cuatro plantas estadounidenses de producción de motores V8, así como componentes para vehículos eléctricos.

La carrera de las baterías de estado sólido se ha intensificado y dar un paso en falso puede ser profundamente costoso a medio y largo plazo

Según la información revelada por General Motors, la mayor parte del dinero, 854 millones de dólares, se va a destinar a preparar las plantas de Michigan, Nueva York y Ohio para producir el motor V8 de bloque pequeño de sexta generación de GM.

Además, los 64 millones de dólares restantes irán a parar a las plantas de Rochester, Nueva York y Defiance, donde se fabrican piezas fundidas y componentes para apoyar la producción de vehículos eléctricos.

2035 queda muy lejos

La decisión tomada por el Consejo de Administración de General Motors contrasta con la tendencia generalizada de cesar la inversión en los vehículos con motor de combustión para destinar todos los esfuerzos a la transición al coche eléctrico.

De hecho, GM ya ya anunciado su compromiso de abandonar por completo la producción de vehículos con motor de combustión en 2035.

El fabricante estadounidense ha explicado la decisión, afirmando que está comprometido a proporcionar «una sólida cartera de vehículos (con motor de combustión interna) mientras continúa acelerando su transformación hacia un futuro totalmente eléctrico».

El Cadillac Scalade es solo uno de los muchos modelos de gasolina de GM líderes en ventas en Estados Unidos.

Coche eléctrico sí, pero con calma

Aunque General Motors no ha dado explicaciones en profundidad sobre la las causas de esta decisión, lo cierto es que podrían estar indicando el camino al resto de la industria, que inicialmente forzada por las políticas gubernamentales ha emprendido una carrera frenética en dirección al coche eléctrico.

Por un lado, la mayor parte de los beneficios de General Motors provienen de las camionetas y SUV dotados de motores de combustión, siendo especialmente populares sus motores V8.

Esto prácticamente obliga a GM a mantener su mercado de motores térmicos durante varios años más, tanto porque supone una medida eficaz de financiación para el coche eléctrico como por la propia supervivencia de la empresa.

A esto se le unen las perspectivas inciertas de cifras de ventas de vehículos eléctricos para la próxima década. Y es que estas deben abrirse paso en un clima de inflación global, dominio de China en el sector e incertidumbre política que hace complicado vislumbrar el futuro con claridad.

Ya hay baterías, ¿pero cuáles serán las acertadas en el futuro?

Otra de las razones que pueden haber llevado a General Motors a tomar la decisión de levantar un poco el pie del acelerador de su programa eléctrico es la actual incertidumbre existente en lo que concierne a la tecnología de las baterías.

Por un lado, GM tiene ya en cartera tres fábricas de baterías en Estados Unidos. Eso, unido a las dudas anteriormente mencionadas y a los últimos datos económicos de la empresa, que ha visto reducido su ritmo de beneficios, quizá invite a levantar el pie del acelerador.

Chevrolt Equinox, uno de los coches eléctricos de GM.

También se da la circunstancia de que la industria de las baterías ha llegado a un punto en el que sus actores principales deben decidir en qué invierten el dinero.

Es cierto que la batería de iones de litio es la que monopoliza el mercado, pero también lo es que esta cuenta con diversas variantes. Las primeras tres plantas de Ultium Cells han sido diseñadas para fabricar baterías tipo NCM y NCA, pero no son pocos los competidores que han optado por las de tipo LFP.

Además, la carrera por lanzar al mercado las primeras baterías de estado sólido se ha intensificado y dar un paso en falso puede ser profundamente costoso a medio y largo plazo. De hecho, GM está invirtiendo en otras empresas que valoran químicas alternativas a las actuales.

Con todo esto en mente, es muy probable que General Motors haya decidido levantar el pie del acelerador y analizar con calma la situación del mercado a corto, medio y largo plazo antes de invertir más en la industria del coche eléctrico. ¿Seguirán esa misma estrategia otros fabricantes?