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    Los motores de Toyota GR86 y Subaru BRZ tienen problemas con un sellante: puede destrozarlos

    Los motores de Toyota GR86 y Subaru BRZ tienen problemas con un sellante: puede destrozarlos
    Javier Costas
    Javier Costas7 min. lectura

    Algunos diseños de motores pueden quedar arruinados por un componente muy barato, en este caso el sellador adhesivo de silicona RTV. El líquido puede mezclarse con el aceite y provocar un fallo catastrófico de lubricación que arruine el motor por falta de aceite.

    La comunidad de propietarios del Toyota GR86 y Subaru BRZ, de los últimos deportivos asequibles que hay a la venta, se ha visto consternada por un lamentable episodio ocurrido en Estados Unidos. Blake Alvarado, uno de esos propietarios, participó un día con su GR86 en un evento en circuito del SCCA. Meses después de su participación, el motor falló, aunque arrancaba, pero con un ruido molesto.

    El coche llegó a un servicio oficial, Gulf States Toyota, para determinar el problema, y se diagnosticó un rodamiento roto de uno de los cilindros por causas ajenas a la garantía. Los del concesionario se habían enterado de que Alvarado se había metido a un evento en circuito y que había «maltratado» el motor. Por lo tanto, que no le cubría la garantía.

    Esta excusa le sonó muy rara a Alvarado, dado que la publicidad del coche es la de básicamente un juguete para divertirse en circuito, que se ha diseñado para eso, y que no solo se da a entender que los clientes van a participar en eventos de circuito, es que se les anima a hacerlo -tienen un descuento para un casco de carreras-.

    Promoción en Estados Unidos para tener derecho a un día en circuito patrocinado por Toyota, y un descuento del 30% para un casco G-Force

    Eso no fue óbice para que el servicio oficial pretendiese cobrarle 11.000 dólares por ponerle un motor nuevo. El suyo había fallado con solo 13.127 millas o 22.160 kilómetros, un motor que ya tenía poco uso. Alvarado acudió a un abogado para buscar una solución, ya que no podía afrontar una reparación tan cara. Los dos primeros mantenimientos se habían hecho, a las 5.000 y 10.000 millas (falló antes del cambio de las 15.000).

    Además, Alvarado tenía otra mosca detrás de la oreja, el haber encontrado sellador adhesivo de silicona en el cárter, lo cual significa que el sellante se había mezclado con el aceite y taponado una de las vías de circulación del aceite. Huelga decir que el aceite es la sangre del motor, debe fluir sin problemas.

    Y Alvarado no era el único, porque más propietarios de GR86/BRZ se quejaron de que también habían encontrado el sellante de marras donde no tenía que estar. Parece un defecto de fábrica de los motores FA24D, y que el fallo de lubricación no está relacionado con el uso de los coches en circuito per se.

    Por otra parte, el técnico que denegó la aplicación de la garantía no llegó a ver el motor en persona, todo fue por teléfono, lo cual es una aplicación cuestionable en lo profesional. No es normal que un sellante de silicona acabe obstruyendo el motor por dentro e impidiendo la correcta lubricación. Lo raro sería que nada se rompiese en esas circunstancias.

    Tampoco se hizo mención alguna al exceso de sellante en el documento del servicio oficial. Obviamente Alvarado protestó en redes sociales y el caso llegó a la publicación The Drive, lo que incentivó a Toyota a investigar qué había pasado a un nivel superior. Lo peor de todo es que ya hubo problemas con la generación anterior, con motor FA20, por el mismo motivo. Motivo por el cual se han cambiado motores en garantía...

    Unos días después, Alvarado recibió respuesta de Toyota, en la que le comunicaron que la avería de su motor sería cubierta por la garantía. Ya se había gastado dinero en un abogado y en que le mandaran un motor usado desde California hasta Arkansas, por 7.000 dólares. Le confirmaron que el simple hecho de meter su coche a circuito no invalida la garantía. La jugada le acabó saliendo bien.

    Sellante RTV donde no tiene que estar

    Alvarado había avisado a otros propietarios que tapasen sus matrículas en cualquier evento en circuito y fuesen cuidadosos con lo que subían a redes sociales, por si daban otra excusa a un servicio técnico por no hacer honor a la garantía por lo que apunta a ser un defecto evidente de fábrica. Ese defecto, que sepamos, no ha sido solucionado.

    De momento, hasta que Toyota no lleve a cambio una campaña de revisión o tome alguna acción correctiva, los consejos a continuación son un posible ahorro de problemas. Siempre que se acuda a un circuito, sería recomendable registrar los datos con un lector OBD, recogiendo revoluciones, temperatura de refrigerante, presión y temperatura de aceite al menos. Así se podría demostrar que no se ha hecho un uso negligente.

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    Asimismo, todos los mantenimientos deben ser realizados puntualmente, por años o kilómetros, en servicio oficial y conservando las facturas. Es la prueba de que el cliente ha hecho bien las cosas. En el caso de otro fallo catastrófico será más fácil obtener un motor nuevo en garantía o dejarle vía libre a un buen abogado para que consiga lo mismo por las malas.

    Fuente: Facebook